David Mora, un trofeo dadivoso

  • El madrileño-toledano, que contó con el mejor lote del encierro, corta una oreja por una faena desigual al sexto toro

  • El linarense Curro Díaz, que cerraba su feria, y el vasco Iván Fandiño se marchan de vacío

David Mora recibe del alguacilillo una oreja del sexto toro, con protestas. David Mora recibe del alguacilillo una oreja del sexto toro, con protestas.

David Mora recibe del alguacilillo una oreja del sexto toro, con protestas. / J. P. gandul / efe

La octava de abono de la Feria de San Isidro dio poco de sí. Al menos, en lo artístico. Como noticia, David Mora, que contó con el mejor lote, cortó una oreja, sin petición mayoritaria y muy protestada. Trofeo dadivoso. Sucedió cuando el espectáculo echaba el telón, sin que ningún acto hubiera sido brillante.

El colorao sexto, serio, con movilidad, repitió y persiguió la muleta con codicia en cuatro tandas para luego apagarse. David Mora anduvo desigual en una labor en la que alternó muletazos templados con algunos otros en los que faltó limpieza. Se fue pronto a por la espada, mató al primer envite de estocada y hubo petición de oreja, que fue concedida.

Cuatro toros de Parladé y dos de El Montecillo, dispares en presentación y juego

El tercer toro había sido protestado de salida -pesaba 487 quilos- por su falta de remate en los cuartos traseros; lo que el público venteño no perdona. Hizo una pelea desigual en varas. El madrileño-toledano comenzó la faena en los medios de manera explosiva y arriesgando una barbaridad, alternando dos pases cambiados por la espalda. Luego, toreó con temple en una serie diestra y otra al natural, pese al viento. Un desplome del astado y la decisión de llevar al toro a las rayas para continuar el trasteo, hizo que el astado embistiera ya con escaso gas y que la faena, a su vez, se desinflara. Mató de estocada.

Curro Díaz, uno de los toreros más esperados en este San Isidro, pasó de puntillas en su segunda y última tarde en este ciclo con un lote deslucido. Al que abrió plaza, un toro serio, lo recibió con varias verónicas vistosas que abrochó con una airosa larga. El trasteo, con un toro flojo, que se quedaba cortísimo, careció de brillo. Bastó con un pinchazo hondo para finiquitar al animal.

Con el cuarto toro, de El Montecillo, serio, muy astifino, que resultó noblón, sin entrega y distraído, Curro Díaz tampoco pudo lucirse.

Iván Fandiño pasó en blanco el primero de sus dos compromisos. El segundo toro fue devuelto por su invalidez. Corrió turno el diestro y saltó como segundo bis un astado que iba para quinto, colorao, cinqueño, bien armado, que resultó noblón en su juego. El diestro vasco, tanto en las afueras como en las rayas, muleteó en un trasteo sin lucidez y rubricó con una estocada casi entera.

El quinto, de El Montecillo, se comportó como un marrajo desde la salida hasta que lo arrastraron las mulillas. De capote, se cruzó; en varas se defendió a cabezazos, incluyendo hachazos por encima de la montura; en banderillas esperó y cortó, cogiendo a Victor Manuel Martínez a la altura de la rodilla, rompiéndole la taleguilla y sin mayores consecuencias; en la muleta no tuvo un pase y hasta en la suerte suprema se lo puso complicadísimo a Fandiño, que tanto al presidente como al público les hizo varias veces gestos de que el toro no veía bien. El vasco y su cuadrilla pasaron las de Caín.

En cuanto a la concesión, en la plaza de Las Ventas está pasando como sucedió en la Maestranza, hay disparidad de criterios entre los equipos presidenciales, y si ayer se entregaba un trofeo dadivoso a David Mora sin petición mayoritaria, el día anterior, con muchos más pañuelos ondeando, se le negaba a El Fandi ¡Los usías...!

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