Gran faena de Morante y emotivo adiós de Zotoluco en Aguascalientes

Los matadores de toros Eulalio López Zotoluco y José Antonio Morante de la Puebla pasearon una oreja cada uno en la cuarta corrida de la Feria Nacional de San Marcos que tuvo lugar en el coso Monumental de Aguascalientes (México). El defeño logró su trofeo en el toro de su adiós a la afición hidrocálida, mientras que el sevillano la obtuvo de una res que regaló tras lidiar su correspondiente lote. Completaba la terna Diego Silveti, quien redondeó una tarde con más disposición que resultados. Además, no le acompañó la suerte y resultó lesionado en el tobillo derecho.

Zotoluco escuchó durante el transcurso de su quehacer los pasodobles Pelea de Gallos y las sentimentales Golondrinas que se dedican en las tardes de despedida. Durante la lidia de Eres, el toro de la despedida, surgieron gritos de "¡torero, torero!", siendo premiado con un apéndice en reconocimiento no sólo a su faena, sino, sobre todo, a su esmerada trayectoria profesional durante casi 30 años de alternativa.

Morante de la Puebla protagonizó tres faenas salpicadas de instantes bellísimos con capote y muleta. Como no consiguió trofeo alguno en ninguno de los toros de su lote, regaló el sobrero, al que bordó el toreo de capa a la verónica y redondeó después una labor muletera repleta de detalles de inmenso valor artístico. Derrochó también valor, reponiéndose de una fuerte voltereta, y atinó a matar tras un pinchazo.

El diestro mexicano Diego Silveti, por su parte, resultó lesionado en el tobillo derecho cuando recibía al tercero con una larga cambiada. A pesar de ello, continuó en el ruedo con un vendaje especial pero no fue capaz de lograr el triunfo.

En el balance de esta cuarta corrida de la Feria Nacional de San Marcos celebrada en el Coso Monumental de Aguascalientes cabe decir que con casi tres cuartos de entrada, en tarde calurosa y despejada, se lidiaron siete toros, uno de ellos de regalo, de los Sucesores de Teófilo Gómez, sosos y descastados, siendo más manejables primero, cuarto, sexto y séptimo. Zotoluco, que se despedía de la afición aquicalidense: ovación tras saludos y oreja; Morante de la Puebla, división de opiniones, gran ovación tras un aviso y oreja en el de obsequio; y Diego Silveti, silencio y palmas, resultando lesionado por el tercero en el tobillo derecho.

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