Juan José Padilla impacta en el Aula Taurina con su testimonio

  • El Ciclón de Jerez revela las claves de su recuperación humana y profesional

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El matador de toros Juan José Padilla fue el encargado de abrir la XIX Aula Taurina del Campus Universitario de Jerez y de qué manera.

Porque el público que asistió al paraninfo de la Facultad de Derecho en La Asunción estaba sobrecogido, ni tosía electrizado ante lo que narraba Padilla.

El torero desgranó su carrera profesional en un recorrido desde su infancia hasta la dramática jornada del 7 de octubre de 2011 en la plaza de toros de Zaragoza. Oír a este matador contando con tanta serenidad y verdad los hitos de su carrera, en un relato en el que teje con toda naturalidad triunfos y cornadas, fue una experiencia sobre cogedora para los alumnos de la Escuela Municipal de Jerez, los estudiantes, profesionales y aficionados asistentes.

Hasta Francisco Ruiz Miguel o José Luis Galloso, matadores curtidos en mil batallas se emocionaron y se reconocieron en las palabras de Padilla que hilvanaba principios y valores que han sido la base de su carrera y de su espectacular recuperación: fe, familia, disciplina, esfuerzo, sacrificio, entrega y esa capacidad de disfrutar cada momento.

Todo un ejemplo y una apertura muy emotiva de este Aula Taurina veterana, próxima a cumplir veinte años como dijo el profesor Jesús Sáez González, decano de la Facultad de Derecho en sus palabras que abrieron un acto al que además de la autoridad académica contó con la presencia de Antonio Real Granados concejal de Turismo, Cultura y Fiestas -siempre consciente de que el toreo es una de las señas de identidad de Jerez- y del concejal de Eventos Culturales, Antonio Montero Suárez.

No era para menos para quien, como señala la alcaldesa María José García Pelayo, es ejemplo de superación personal y profesional. Padilla, que fue presentado por el cronista taurino de este diario Francisco Orgambides, tuvo palabras muy especiales para los suyos, especialmente para su esposa, la jerezana Lydia Cabello "artífice de la recuperación del hombre y del torero".

Y un mensaje para el alumnado de la Escuela de Tauromaquia de Jerez: esta es una profesión llena de grandeza y que hay que honrar con esfuerzo, integridad y dolor porque aquí se siente de verdad".

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