El Juli retomó el bastón de mando

  • El torero madrileño, único espada que ha atravesado la Puerta del Príncipe en esta edición, cayó herido grave el pasado viernes y no pudo completar su feria ante 'miuras'

Julián López El Juli, tras la cornada sufrida el pasado viernes, continúa ingresado en el Hospital Quirón Sagrado Corazón, donde evoluciona favorablemente. El diestro madrileño tomó el bastón de mando en la pasada Corrida del Domingo de Resurrección, en la que retornaba a Sevilla tras ser no ser contratado en la Feria de Abril de 2012, cuando capitaneó las huestes del G-10, que anhelaban nuevos horizontes en sus derechos televisivos.

El Juli consiguió un triunfo imponente en la Maestranza, en una actuación con la que desarboló a José Antonio Morante de la Puebla y a José María Manzanares. Abrió la Puerta del Príncipe tras cortar tres orejas por dos faenas en las que prevaleció la disposición, el dominio, la ligazón y una gran seguridad con la espada. Ninguno de sus compañeros le dio respuesta adecuada. El pasado viernes volvió a pisar el ruedo sevillano con autoridad y firmeza y cayó herido cuando muleteaba, con una herida de 15 centímetros, que alcanzó la vena safena y de la que se está recuperando. El percance no le permitió actuar en el cierre del ciclo, con toros de Miura. En cualquier caso, es el único torero de a pie que ha abierto la mítica puerta este año y quien mejores sensaciones ha dejado.

Por otra puerta, la de la sustitución, entró el sevillano Manuel Escribano para lidiar la primera corrida de Miura de su carrera; en lugar del citado Juli. El torero sevillano concretó una actuación extraordinaria con un astado al que le dieron la vuelta al ruedo. El gerenense cortó dos orejas tras una faena completa en los tres tercios, con contundencia en la suerte suprema y logrando naturales a cámara lenta con el nobilísimo Datilero.

José María Manzanares, el consentido de la afición sevillana -que dirían en México-, acudía con todo a su favor, con tres tardes, una de ellas en solitario. Máximo competidor de El Juli, salió tocado. Falló el Domingo de Resurrección y en su reto ante seis toros salvó los muebles en el cierre, cortando dos orejas a un nobilísimo toro de Juan Pedro Domecq. En su tercera intervención cortó una oreja a un encastado astado de Victoriano del Río. Todo ello parece y es muy poco para quien había creado la máxima expectación.

Morante, también a tres tardes, no estuvo a la altura el Domingo de Resurrección. Pero en su segunda actuación, aunque no consiguiera trofeos, enloqueció al público con un toreo de capa excelso, especialmente a la verónica y con una media eterna que ya ha pasado a los anales de la plaza de Sevilla. El torero de La Puebla del Río cerró en blanco su tercera tarde. Sin duda, dejó grabado un toreo de capote de seda y fuego.

Tres de las consideradas figuras centrales del abono, los matadores de toros Alejandro Talavante, Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera, se marcharon de la Feria de Abril de vacío.

Los sevillanos El Cid y Daniel Luque mantuvieron un duelo de guante blanco en su mano a mano con victorinos. El salterereño, tras un honrado esfuerzo con astados de esa ganadería, se mostró por debajo de un buen lote en la corrida de Daniel Ruiz,especialmente del primer gran toro, uno de los mejores del ciclo abrileño. El gerenense, entonado con victorinos, cortó una oreja a un sobrero de Parladé en el cierre de la corrida de El Pilar.

Antonio Nazaré, en la tarde en la que se preveía un duelo en las alturas entre El Juli y Manzanares, contó con tres cartuchos, al caer herido el madrileño. El sevillano cortó dos orejas a uno de sus toros, extraordinario, pero no llegó a abrir la Puerta del Príncipe y le faltó contundencia a su triunfo.

Rafaelillo y Javier Castaño destacaron ante miuras. El murciano, por sus agallas ante el peor lote; y el leonés, por su solvencia lidiadora.

Jiménez Fortes, de vacío, mostró actitud en el sexto toro de su tarde. Antonio Ferrera, Leandro y Eduardo Gallo se estrellaron con la descastada corrida de Cuadri. López Simón, tras una faena larga y variada, perdió trofeo tras pinchar. Juan José Padilla dejó buenas sensaciones. David Fandila El Fandi, espectacular en banderillas. Manuel Díaz El Cordobés, con un toreo heterodoxo, se alejó de los cánones ante un noble torrestrella, dando una vuelta al ruedo.

En rejoneo, Diego Ventura logró su octava Puerta del Príncipe, tras lidiar seis toros de Bohórquez. Cortó cuatro orejas -dos en el último toro-. Y en el festejo matinal con seis rejoneadores -tres de ellos debutantes- Palha y Valdenebro cortaron cada uno una oreja y Álvaro Montes y Lea Vicens dieron sendas vueltas al ruedo.

En novilleros, el sevillano Lama de Góngora, con entrega, temple y gusto, perdió premio por el fallo con los aceros en sendas faenas. Gonzalo Caballero y Ritter, de vacío.

En ganado, demasiados líos en los reconocimientos, con muchos toros rechazados por falta de trapío. Las corrida de Miura y Victoriano del Río-Toros de Cortés fueron las mejores de la feria. De los miuras, se premió al nobilísimo Datilero con la vuelta al ruedo. La de Victoriano del Río, en conjunto bien presentada y de juego variado, contó con cuatro toros para el triunfo.

La corrida de Torrestrella, de desiguales hechuras, estuvo marcada por la nobleza. Daniel Ruiz, con un encierro incompleto, dispar en presentación y juego, ofreció un gran toro. Fuente Ymbro, bien presentada en su conjunto y de juego dispar, lidió a un gran toro para la muleta: Histérico. De Juan Pedro Domecq, quien más sobreros ha lidiado, lidió algunos astados de nota, especialmente uno boyante que salvó a Manzanares en el cierre de su encerrona. También lidió la única novillada del ciclo, de dispares hechuras y juego, así como floja en su conjunto. Garcigrande-Domingo Hernández, de presentación y juego variado, lidió un gran toro en quinto lugar. El Pilar, sin poder, noble y descastada. A los cuadris, con gran fachada, les faltó fondo. Y la corrida de Victorino, en conjunto bien presentada, también pecó de escasa casta. En rejones, Bohórquez fue manejable y Benítez Cubero, desigual.

En cuadrillas, por encima de todo -aunque los jurados no lo hayan tenido en cuenta- destaca la cuadrilla de Javier Castaño. Especialmente los hombres de plata: un Marcos Galán inconmensurable en la brega y David Adalid y Fernando Sánchez en banderillas. Con los palos también destacaron, entre otros, Alcalareño, Juan José Trujillo, Montoliú, Javier Ambel, Sánchez Araujo, Joselito Gutiérrez y Lili. En cuanto al tercio de varas -la mayoría de las tardes un simulacro-, prácticamente no hubo nada excepcional. José Antonio Flor o Antonio Montoliú, entre las actuaciones más aplaudidas. En otros aspectos, lamentar la cornada grave de Niño de Leganés, ya recuperado.

La Feria, aunque nada más pudo concretar su primera de las tres tardes, fue para un Julián López El Juli, que a día de hoy posee el bastón de mando.

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