Cuarta del abono de la Maestranza

Bolívar se mira en Rincón

  • El colombiano corta una oreja por una faena, con distancia y ligazón, con la que rememora a su compatriota.

  • Joselito Adame y Rafael Serna, de vacío.

Luis Bolívar, en un natural al cuarto toro, al que cortó la única oreja concedida en la plaza de toros de Sevilla. / JUAN CARLOS MUÑOZ Luis Bolívar, en un natural al cuarto toro, al que cortó la única oreja concedida en la plaza de toros de Sevilla. / JUAN CARLOS MUÑOZ

Luis Bolívar, en un natural al cuarto toro, al que cortó la única oreja concedida en la plaza de toros de Sevilla. / JUAN CARLOS MUÑOZ

El cielo no paró de llorar durante la jornada de este jueves en Sevilla y a las seis y media de la tarde, tras un trabajo perfecto de los operarios, lidiando con la gigantesca lona, el albero ofrecía su color habitual y el piso de plaza estaba en perfecto estado para el colombiano Luis Bolívar, el mexicano Joselito Adame y el español Rafael Serna, que componían un cartel internacional.

El desfile de la terna y sus cuadrillas se realizó con el cielo sereno, aunque pronto amenzaron nubes grises y a lo largo del espectáculo llovió copiosamente hasta llegar al diluvio en el cierre, con una cortina de agua que sirvió como telón de fondo para cerrar la función.

En tarde tan desapacible, el único premio fue para el caleño Luis Bolívar que cortó una oreja al cuarto, un gran toro de La Palmosilla que dejó una grata impresión en su debut en la plaza sevillana; ya que además de este cuarto, fue ovacionado el segundo y aplaudido el quinto.

Corrida de La Palmosilla, destacando fundamentalmente el cuarto, ovacionado

Luis Bolívar, salvando las distancias, rescató algunos apuntes de la tauromaquia de su compatriota César Rincón, como dar distancia larga al citar y apostar por la ligazón. El veterano Bolívar tuvo como lienzo a un cuarto, negro, bien presentado, de nombre Destilado, de nota alta, ante el que destiló y pintó con poso y oficio una faena en los medios en la que tanto con la diestra como con la izquierda, los muletazos surgieron limpios y engarzados para llegar a esa ligazón con varios muletazos en cada serie que calaron en el público, justo en un periodo de paraguas en huelga. La faena, medida, pulcra, pero a la que le faltó un punto de intensidad, fue coronada con una estocada en la que Bolívar se tiró de verdad. Aunque la colocación no fue perfecta, el público solicitó una oreja, que el presidente concedió.

El que abrió plaza, un cinqueño que perdió las manos desde el primer tercio, no contó y Bolívar apenas se sintió en el trasteo.

El diestro mexicano Joselito Adame, en un cambio de mano por la espalda al segundo astado de la tarde. El diestro mexicano Joselito Adame, en un cambio de mano por la espalda al segundo astado de la tarde.

El diestro mexicano Joselito Adame, en un cambio de mano por la espalda al segundo astado de la tarde. / Juan Carlos Muñoz

Joselito Adame no llegó a encontrarse a gusto ante su lote. A su primero, un ejemplar con cara, exigente, con movilidad, lo recibió con buenas verónicas. El hidrocálido derrochó valor en una faena larguísima, desigual y en la que faltó reposo, comenzando con unos estatuarios de infarto por lo ceñidos y cerrando con unas manoletinas con el compás abierto. Con los aceros falló y recibió dos avisos.

Ante el quinto, un cinqueño también bien presentado, el mayor de los Adame se sintió tan incómodo que cortó muy pronto un trasteo que quedó en un esbozo.

El sevillano Rafael Serna, quien retornaba a La Maestranza, donde el pasado 24 de septiembre, fue herido gravemente por el toro de su alternativa en la suerte suprema. Por ello, lo más positivo de su actuación fue la buena ejecución a la hora de la verdad en su primer toro, cuajado, sin que afloraran atisbos de secuela psicológica en el uso de la espada. Con ese tercer toro, de buena condición, pero flojísimo -perdió las manos en varias ocasiones-, Serna, tras un buen recibo con la capa, se entregó con la franela en una labor correcta, con algunos naturales sueltos de calidad.

El matador de toros sevillano Rafael Serna, en un natural al primero de sus toros, de La Palmosilla. El matador de toros sevillano Rafael Serna, en un natural al primero de sus toros, de La Palmosilla.

El matador de toros sevillano Rafael Serna, en un natural al primero de sus toros, de La Palmosilla. / Juan Carlos Muñoz

El manso sexto, cinqueño, fue a su aire en los dos primeros tercios. En medio de un diluvio, Rafael Serna se esforzó en una faena en la que anduvo pundonoroso.

Sin duda, algunos apuntes de la tauromaquia de Rincón en manos de Bolívar y el interesante debut de La Palmosilla en Sevilla, fueron lo más destacado en una tarde marcada, en lo climatológico, por la lluvia y el frío.

Ficha del festejo:

Ganadería: Corrida de La Palmosillla, en conjunto bien presentada y de juego desigual; destacando fundamentalmente el cuarto, de nota alta, ovacionado en el arrastre; el segundo, con movilidad, también fue ovacionado y el quinto aplaudido. Toreros: Luis Bolívar, de sangre de toro y oro. Pinchazo y estocada (silencio). Entera caída (oreja). Joselito Adame, de caldero y oro. Pinchazo en la suerte de recibir, caída y tres descabellos (silencio tras dos avisos). Pinchazo y estocada (silencio). Rafael Serna, de azul y oro. Estocada (saludos tras ovación). Pinchazo y estocada (silencio).Incidencias: Plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla. Jueves 12 de abril de 2018. Un cuarto de entrada. Fernando Sánchez brilló en banderillas en el segundo y el quinto y saludó junto a Tomás López.

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