Luque, Cid y Fandiño, a hombros en la 89 edición del festival benéfico de Chinchón

GANADERÍA: Seis novillos de Daniel Ruiz; al quinto le premiaron con la vuelta al ruedo; y uno, el sexto, de Zacarías Moreno. TOREROS: El Cid, dos orejas. Andrés Revuelta, oreja. Eduardo Gallo, ovación tras aviso. Iván Fandiño, dos orejas. Daniel Luque, dos orejas y rabo. Diego de los Llanos, oreja. Lama de Góngora, ovación tras aviso. INCIDENCIAS: Plaza de Chinchón. Media entrada.

El Cid llevó a cabo una faena de nota alta sobre todo al natural a un buen novillo al que entendió a la perfección para acabar cortándole las dos orejas.

Andrés Revuelta tuvo que vérselas con un utrero áspero y sin clase con el que anduvo voluntarioso, poniendo la chispa que le faltaba al animal. Paseó un merecido apéndice.

Gallo también cumplió una labor de mucha enjundia ante un novillo noble y manejable, pero emborronó su labor por el mal uso de la espada. Fandiño rayó a gran nivel tanto con el capote como con la muleta frente a un novillo manejable, al que Daniel Luque picó en un buen tercio de varas. El de Orduña toreó a placer por los dos pitones, mejor al natural, lo que valió para cortar las dos orejas. Lo mejor de la tarde salió de los trastos de Daniel Luque, que cuajó a un excelente novillo de Daniel Ruiz -que picó Fandiño- en una faena elegante, compacta y de muy buena compostura sobre ambas manos. Cortó las dos orejas y el rabo, y el novillo, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. El sexto fue un utrero de Zacarías Moreno que le tocó en suerte al novillero Diego de los Llanos, quien instrumentó una faena tesonera y muy animosa que le permitió pasear un apéndice. En séptimo lugar saltó otro novillo con posibilidades con el que el novillero Lama de Góngora mostró una importante dimensión por firmeza y buen concepto. Su mala espada dejó todo en una solitaria ovación.

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