Ponce o el elixir de la juventud

  • Incombustible, con 46 años y 28 como matador de toros, afrontará 2018 en plenitud

El matador de toros valenciano Enrique Ponce, tras una brillante temporada 2017 en España, continúa imparable en su campaña americana y se ha alzado como triunfador de la Feria de Cali, ganando el trofeo Señor de los Cristales. Este mes continuará su periplo por Colombia y actuará dos tardes en Manizales y una en Bogotá.

Enrique Ponce, que ha cosechado innumerables premios el año pasado y que continúa logrando otros en tierras americanas, demuestra que está en forma para la temporada 2018.

Con 46 años y tres décadas en el toreo desde que debutara como novillero el 9 de marzo de 1988 en Castellón, Ponce parece poseer el secreto de la eterna juventud. Es un torero incombustible que no actúa de manera testimonial y que año tras año continúa en la cima. Como en su tiempo sucedió con Juan Antonio Ruiz Espartaco, que acababa sobrepasando a las novedades, el valenciano se ha mantenido en la cumbre y ha potenciado su tauromaquia, entre tanto algunos compañeros resbalaban.

Afán de superación excepcional

¿Cuál es el elixir para esta eterna juventud de Ponce? En primer lugar, además de ser un torero que desde sus comienzos demostró que poseía unos conocimientos innatos para el toreo, ha ido avivando esa llama con una pasión y una vocación por su profesión fuera de lo común. Todo ello envuelto en una capacidad de superación excepcional, motor fundamental para que después de 28 temporadas como matador de toros -alternativa: 16 de marzo de 1990 en Valencia- continúe estando en activo sin quemarse. En ese afán, en las últimas temporadas, a la poncina -muletazo genuflexo- ha aportado las chivanas -suerte citando con el envés del pico de la muleta para provocar la arrancada del toro-, la palomita -con la mano vuelta hacer un cambio de mano para luego girar la muñeca y coger la muleta con la mano derecha- o la bianquina -muletazo circular sin moverse, tomando la muleta con la mano cambiada para que persiga el toro el circular alrededor del cuerpo-.

Esa capacidad de creación, imaginación y superación lo colocan en primera línea para la próxima temporada porque, independientemente de las preferencias de cada aficionado por una determinada tauromaquia, Ponce es a día de hoy, sin duda, torero de toreros.

Esta larguísima etapa del valenciano en el toreo está enmarcada en un periodo en el que el panorama es bastante desolador, porque no sale un torero que arrase en taquilla. José Tomás lo hace en los últimos años de manera testimonial en un contadísimo número de corridas y fuera de las grandes ferias. Por eso, la grandeza de Ponce.

toro con menos movilidad y fiereza

Por otro lado, lo que sorprende desde el punto de vista humano es cómo un torero con casi medio siglo de edad puede conseguir éxitos con una gran regularidad... La respuesta, además de las virtudes reseñadas, se encuentra también en el toro actual. El de nuestros días es uno de los de mayor trapío de la historia, pero embiste con menos movilidad y fiereza, lo que está permitiendo en estos tiempos a los toreros carreras longevas. Además, las figuras no lidian habitualmente corridas de las denominadas duras, que requieren un esfuerzo superior.

Dentro de todas estas premisas, lo que más llama positivamente la atención del maestro de Chiva es que se anuncia en todas las ferias y no se parapeta en mercadotecnia alguna para evitar la responsabilidad en plazas de máxima categoría -por ejemplo, el año pasado salió a hombros en las plazas de Madrid, Bilbao, Valencia, Córdoba y Málaga, entre otros cosos de máxima categoría-.

Sus cualidades y algunos de estos aspectos le han situado como uno de los toreros más interesantes para 2018, en total plenitud y como siempre en primera línea cuando el valenciano..., ojo, ¡va camino del medio siglo de edad y tres décadas como matador de toros!

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