Sublime actuación del rejoneador sevillano Diego Ventura en Pontevedra

  • El jinete corta tres orejas, Cayetano, cogido sin consecuencias, una y silencio para Paquirrri

Ventura prende una banderilla en una de sus faenas en Pontevedra. Ventura prende una banderilla en una de sus faenas en Pontevedra.

Ventura prende una banderilla en una de sus faenas en Pontevedra. / salvador sas / efe

El rejoneador sevillano Diego Ventura, con tres orejas, fue el gran triunfador del festejo mixto celebrado en Pontevedra, segundo de su feria de la Peregrina, en una tarde en la que Cayetano, que fue cogido sin mayores consecuencias, obtuvo también un apéndice. Con casi lleno, se lidiaron dos toros para rejones de Los Espartales, sosito el primero y muy bueno el otro, y cuatro en lidia ordinaria de Loreto Charro, bien presentados, nobles y manejables en distintos grados. Diego Ventura, oreja y dos orejas. Francisco Rivera Ordóñez Paquirri, silencio y silencio. Cayetano Rivera, oreja y palmas.

El rejoneador Diego Ventura tuvo una actuación sublime. Lo mejor llegó en el cuarto, un gran toro de Los Espartales, noble y con movilidad, con el que Ventura estuvo perfecto de principio a fin. Destacó sobre Nazarí, con el que galopó y clavó con variedad y acierto. La gente disfrutó de lo lindo, de ahí que, tras un rejonazo certero, lograra las dos orejas. Un trofeo más había paseado del que abrió plaza, con el que también brilló en todos los tercios.

Otro que rayó a buen nivel fue Cayetano con el tercero, sin duda el mejor ejemplar de una variada corrida de Loreto Charro. Toreo elegante de capote y muy sincero con la muleta, en series sobre ambas manos de muy buena ejecución. Fue cogido aparatosamente al enterrar la espada en el primer envite; afortunadamente sin consecuencias. Con el sexto, más deslucido, volvió a poner toda la carne en el asador aunque la faena no llegara a coger vuelo.

Y Paquirri, fiel a su estilo, no se guardó nada ni con el segundo ni con el quinto, a los que hizo de todo. Poco que resaltar del toreo fundamental, pero sí en lo accesorio. Sus fallos a espadas le privó del triunfo.

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