"Descartes aportó un instrumental que hizo más inteligible el mundo"

La catedrática Amelia Valcárcel inaugura la Escuela de Barroco con una conferencia sobre el paisaje moral de la época y la relevancia de un tiempo "descubridor, en el que se traza el mapa completo del orbe"

B. Ortiz / SEVILLA | Actualizado 29.11.2011 - 05:00
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Amelia Valcárcel, segunda por la izquierda, abrió ayer un encuentro que durará hasta mañana.

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La catedrática de Filosofía Moral y Política de la Universidad Nacional de Educación a Distancia Amelia Valcárcel inauguró ayer una nueva edición de la Escuela de Barroco con una descripción del paisaje moral de este periodo. La quiebra del discurso religioso como planteamiento imperante que cohesionaba Europa, así como la aportación indispensable de Descartes y Spinoza en la reinvención de la terminología que explicaría el mundo a partir de entonces, fueron dos de los argumentos principales de la ponencia con la que la investigadora madrileña abrió esta cita organizada por la Fundación Focus-Abengoa y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, que celebra hasta mañana una nueva edición.

En su intervención, la catedrática calificó el Barroco como "un tiempo descubridor", una etapa en la que el conocimiento acaba con algunas imprecisiones y se abre una puerta a la modernidad. Aunque "los grandes descubrimientos se realizan a finales del siglo XV" y "buena parte de las colonizaciones ocurren en el XVI", el "descubrimiento total del orbe, su mapa completo, no se produce hasta el XVII". Es un paisaje que se redefine no sólo en sus contornos geográficos, también en su percepción moral. El mundo barroco "sale de la superación de las guerras de religión, unos conflictos de una intensidad asombrosa" que han propagado la violencia por el continente. Las luchas en nombre de la fe "han provocado en algunos lugares de Europa guerras ininterrumpidas, y hay generaciones que no llegan a conocer nunca la paz". Cuando se pone fin a los conflictos, que tienen un último y devastador capítulo en la Guerra de los 30 años, "no está claro que el cristianismo pueda seguir siendo el cemento social adecuado". Ese factor que una a la población, sostiene Valcárcel, "hay que encontrarlo en otra parte, porque se demuestra que la religión no tiene la capacidad de articular a la sociedad, sino de lo contrario, de enfrentarla entre sí". En ese vacío en que la doctrina religiosa "deja de ser una solución y se convierte en un problema", hay que "recontextualizar el mundo" desde ese proceso de secularización.

Valcárcel destaca la contribución de dos nombres fundamentales al pensamiento de la época: Descartes y Spinoza. "De la misma manera que los grandes ontólogos del mundo antiguo fueron Platón y Aristóteles, de tal forma que se puede decir que toda la filosofía de la antigüedad o es platónica o es aristotélica; nuestro mundo, en el Barroco, es cartesiano o spinozista. Descartes y Spinoza son los grandes ontólogos de la modernidad".

Si hay que definir lo que hizo Descartes, subraya Valcárcel sobre la relevancia del filósofo, "hay que decir que nos puso de pie. Se enfrentó, siendo como era más bien tímido y receloso, a toda la tradición heredada". Tanto él como Spinoza proporcionaron "el instrumental que hacía el mundo inteligible". No sólo "el aristotelismo había muerto", el orden que "había contribuido a dar forma éste también se había perdido. El nuevo mundo no tenía una terminología en la cual pudiese ser narrado. Los ontólogos barrocos nos dan la terminología que nos va a permitir seguir conceptualizando el mundo".

Tras la apertura del curso por parte de Valcárcel, directora este año de la iniciativa, la Escuela de Barroco continuará hoy con la participación de Manuel Fraijó, que hablará sobre La reforma protestante, un intento de aproximación, y de Teófanes Egido, que analizará la mentalidad barroca; propondrá una visita al Convento de Santa Clara guiada por Benito Navarrete, antes de que, ya por la tarde, José Luis Sánchez Lora diserte sobre Los conventos: que todo huele a santo y bulle en devoción, una mesa redonda explore la relación entre Religiosidad y Barroco y el día se cierre con Gabriele Finaldi, del Museo del Prado, y su reflexión En busca del arte Barroco, ¿estilo o ideología?
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