"El marco histórico de un libro es lo de menos, lo que importa son los personajes"

Nerea Riesco presenta hoy en Cajasol 'El elefante de marfil', una novela "compleja" que arranca en el terremoto de 1755

Braulio Ortiz / SEVILLA | Actualizado 18.02.2010 - 05:00
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Nerea Riesco posa con un ejemplar de su nuevo libro.

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El conocido como terremoto de Lisboa, que se produjo el día de Todos los Santos de 1755, dejó en Sevilla cientos de viviendas en un estado ruinoso. El seísmo sacudió también la conciencia de doña Julia López de Haro, propietaria de la imprenta más próspera de la ciudad, que se replantea el rumbo vital llevado hasta entonces -siente que la piel "se le cuarteaba de puro hastío"- y se entrega al hombre "que le llenaba el alma de fuego", León, un joven empleado de su negocio y depositario de una misión secreta que traspasará a su descendencia. Con esta premisa arranca El elefante de marfil (Grijalbo), la novela "más ambiciosa" en la carrera de Nerea Riesco, un complejo andamiaje en el que tres generaciones deben honrar un antiguo pacto entre cristianos y musulmanes y tendrán que enfrentarse "a una partida de ajedrez que se tiene que jugar y que se ha ido aplazando durante siglos". La novelista presenta su obra hoy a las 20:30 en el Centro Cultural Cajasol (Laraña, 4).

Aunque Riesco considera que el marco elegido para un relato "es lo de menos" -más allá de la época retratada, expresa, lo importante son los sentimientos y las contradicciones del ser humano-, encontró en el vasto mosaico social de la Sevilla del siglo XVIII un espectro "muy evocador" de tipos pintorescos: así, por las páginas de El elefante de marfil se cruzan "un bandolero, una cantante de copla, un torero, una chica que trabaja en la Fábrica de Tabacos, un torero o un afrancesado", apunta esta bilbaína afincada en Sevilla.

La ciudad que se despliega ante los ojos de los lectores tiene "un trasfondo de paraíso perdido", según Riesco, es una urbe que del esplendor ha pasado a la decadencia. "Años antes del terremoto, se había perdido el monopolio del comercio de las Indias, las tierras estaban en manos de unos cuantos latifundistas, no había iluminación ni cementerio cuando la gente se moría". Entre las curiosidades que reserva El elefante de marfil, la ganadora del Premio Ateneo Joven de Sevilla con El país de las mariposas resalta que "por ejemplo, en el XVIII sevillano había esclavos negros. La Hermandad de los Negritos fue creada por ellos. Siempre me ha intrigado qué ocurrió con los descendientes de estos esclavos". El desconocimiento de la presencia de estos siervos ha provocado que Riesco explique en una nota final que "los dueños sevillanos los trataban con deferencia y, en ocasiones, se fraguaba una relación íntima que les convertía en confidentes y amigos... casi de la familia".

Esta capacidad de la novela histórica para arrojar luz sobre circunstancias que han caído en el olvido es uno de los rasgos del género que más interesa a la narradora. "La novela histórica alimenta una especie de hambre que tiene el ser humano por saber qué había detrás. Los libros de Historia no explican cómo se sentían Marco Antonio y Cleopatra. Mis lectores me han contado que han descubierto cosas en mis libros, y que eso les ha llevado a informarse", comenta.

El elefante de marfil supone, como sostiene su artífice, un paso adelante en la trayectoria. Al tratarse de una obra que aborda un gran número de personajes y combina varios géneros, Riesco tiene la sensación de que el libro "me ha puesto a prueba". En él, sus admiradores encontrarán, no obstante, "ese mismo tono irónico" de El país de las mariposas y Ars Magica, "un tono en el que incluso los momentos más duros están narrados lejos del drama y la sordidez", y la preocupación porque los lectores "no se pierdan en la retórica, que la narración tenga fluidez, esa sensación de que te diriges a un camino y no hay nada que lo entorpezca".

Riesco, que ya escribió sobre el ajedrez en la propuesta juvenil El secreto del desván, introduce ahora este juego en una parte fundamental de la trama, aunque admite que ha contado "con buenos asesores; sé mover las piezas pero jugar bien no". En la ficción, se suceden varias partidas de ajedrez que "se asemejan a importantes batallas de la Historia". En la realidad, la escritora se ha marcado una jugada afortunada con El elefante de marfil: antes siquiera de que llegara a las librerías, la novela ha sido adquirida para su traducción a cinco países, entre ellos Italia y Alemania, mercados que Riesco ya tanteó con notable éxito en Ars Magica.
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