valladolid - sevilla · el otro partido

¿Europa? La permanencia está atada

  • El Sevilla, al ritmo pausado y lento de sus dos medios centro titulares ayer, suma un puntito para llegar a los 43 a falta de cinco jornadas Prosigue la agonía lejos del objetivo fijado.

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Empieza a ser la hora de realizar los balances de la temporada. Con 43 puntos a falta de cinco partidos y siendo décimo en la clasificación, cada vez parece más lejos que el Sevilla mantenga algún hilo de esperanza para meterse en Europa. Las matemáticas dicen que todavía puede, pero la realidad que se pone en escena cada 15 días, porque fuera de casa es donde va morir este equipo, desdicen las opciones aritméticas. ¿Europa? ¿Seguro que este equipo que sale a los campos de España a ver qué pasa quiere jugar en Europa? Cabe imaginar qué sería del Sevilla, de este Sevilla anodino y sin carácter suficiente como para hacerle daño a un triste y mohíno Valladolid, por esos campos fríos y húmedos del Viejo Continente.

Lo más curioso de todo es que los hombres de Unai Emery evitaron el "desastre total". No sabe ni cómo, mediante un penaltito que vio el auxiliar de Undiano Mallenco tras una incursión de Coke, una de las pocas jugadas de mérito del Sevilla en la fría tarde pucelana, Negredo logró el empate después de haber perdonado una ocasión de cabeza de las que sueñan los delanteros centro. Así tuvo que marcar este equipo al que las bajas le quitaron un poquito más de carácter y personalidad en el eje de la medular y así llegó a los 43 puntos para atar la permanencia de forma virtual, pues alcanzar esa cifra siempre se ha identificado en la Liga de los tres puntos como la panacea de los equipos cuyo objetivo es jugar de nuevo al siguiente año en Primera División.

Matemáticamente hay margen aún y además está ese desagradable clavo ardiendo del octavo puesto si el TAS no se apiada ante las deudas del Málaga que mantiene la espita de la esperanza abierta en el vestuario y el cuerpo técnico del Sevilla. La afición, en cambio, ya está un poco harta de una temporada en la que, partido tras partido fuera, el equipo nervionense, de blanco, de azul o de rojo, se repite como el gazpacho. Salvando el derbi, es como si revisionaran el partido por vídeo cambiando el rival. Y ese rendimiento cansino y acomodado, esa fea rutina pusilánime, no ha podido cambiarla Unai Emery. Ni siquiera tocando el amor propio de los futbolistas y calificando de "desastre total" su rendimiento lejos del Sánchez-Pizjuán.

Hasta el Celta ha logrado ganar su segundo partido fuera para abandonar el puesto de colista. Sólo este Sevilla que aburre a los suyos hasta provocarles hastío ha vencido una sola vez como visitante. Ayer sumó su noveno punto tras su sexto empate fuera. Al menos en eso le gana al Celta, que sólo tiene 7 tras dos triunfos y un empate... Ya quisiera el Celta tener la permanencia amarrada como tiene el Sevilla. ¿Europa? ¿Seguro que quiere ir a Europa?

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