Una atracción por carburar

  • El Getafe cambia sus piezas para dejar en manos de Luis García un proyecto con vistas a largo plazo · Los errores y la falta de gol reflejan un inicio algo irregular.

El Getafe sigue construyendo un sueño que cada año se antoja más complicado de obtener, aunque el paso del tiempo no haya condenado unas intenciones que siempre miraron al punto más alto. Para el presente curso, la elección de Luis García sirvió para recuperar viejas ilusiones de cara a convertirlas en realidad tras su etapa en el Levante levantando halagos justificados. Eso sí, su misión no ha empezado con la más esperada tranquilidad y nadie duda que las críticas serán feroces si el camino construido no se convierte en mejorado.

Los nombres llegaron este verano en forma de necesidades. Algunos, como Lopo, Juan Rodríguez, Diego Castro y Güiza, sirvieron para ilusionar a una parroquia cada día más exigente, que no se conformará con volver a sufrir sin quemarse, sino que pretende instalarse en el Olimpo de la experiencia europea. El nuevo técnico quiere un bloque solidario y está convirtiendo a su equipo en una demostración de bloque compacto, aunque los resultados no hayan sido hasta el momento su mejor virtud. Quizás el triunfo ante el Barcelona la semana pasada pueda significar un antes y un después en un proyecto con piezas suficientes para luchar por la zona alta.

sin balón

El Getafe corre en todo su esplendor. El sacrificio generalizado facilita la recuperación, aunque uno de sus mayores problemas es la lentitud en su zona más defensiva. Lopo y Cata Díaz se han asentado en la zaga, hecho que dificulta que la anticipación se ejecute en algunas situaciones, aunque el equipo gana en solvencia y experiencia. Rafa, que jugó algunos minutos como central, aporta mayor dinamismo, aunque una menor contundencia. En los laterales, Valera destaca con una creciente capacidad por subir la banda, mientras que Mané ayuda más en las coberturas a los centrales. En medio, Lacen y Casquero tratan de equilibrarlo todo. Los dos medios centro se unen en la doble tarea de recuperar y construir, aunque dejen gran parte de la creación para el resto de jugadores que se sitúan por delante.

Luis García tiene claro que la presión es su premisa indispensable, incluso desde la zona de ataque, en la que Miku o Güiza realizan una gran labor de trabajo.

con balón

El Getafe tiene muchos jugadores de talento desde la zona media hacia delante. Míchel está demostrando su poderío en la conducción y el golpeo, mientras que Sarabia es ya toda una confirmación. Pero la gran variante del ataque la aporta Diego Castro, que se perdió el inicio liguero pero apareció para demostrar que es el hombre de más calidad del equipo. Consigue enlazar con el delantero o actuar como tal, al tiempo que es un seguro en el lanzamiento a balón parado si Barrada se lo permite. Precisamente el marroquí, que no estará hoy ante el Sevilla, es otra de las sorpresas de este Getafe con mucho ímpetu técnico en su fútbol de ataque. Pedro León, ahora lesionado, y Pedro Ríos son alternativas para buscar el desequilibrio en cualquiera de las bandas.

Arriba, Miku se ha hecho con el sitio por su trabajo y sus goles. Güiza no se reencuentra hasta el momento, mientras que Adrián Colunga cumple con un castigo que demuestra al bloque que Luis García prima al colectivo y no a las individualidades.

lo mejor

El Getafe sigue mostrando alegría en sus intenciones, pero ahora con mayor rigor táctico.

lo peor

Demasiadas piezas por encajar en un proyecto que tarda en arrancar.

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