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No dar pie a ningún mal sueño

  • Inicio El Sevilla se estrena en la Copa con Marcelino obligado a no fallar Con todo Mínimos cambios para evitar sorpresas.

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El comienzo de una competición como la Copa del Rey, que le ha dado tantas alegrías a los aficionados sevillistas en el último lustro, debería causar sensaciones más positivas de las que sobrevienen de su entorno. Pero es que, si históricamente y más en los últimos tiempos, ese entorno siempre ha sido más bien acusica ante todo lo que se ve en el derecho de criticar, la marcha en general del equipo y la inminente llegada del Real Madrid ponen las orejas tiesas a cualquiera ante un choque con la guasa que hoy se presenta este San Roque-Sevilla.

De alto voltaje es la cita en Lepe para el crédito de un Marcelino ligeramente tocado aunque sea sólo en su relación con ese entorno y no con el club. Se recuerdan hechos como el del Isla Cristina, precisamente fraguado en Lepe en su choque de ida -no en el escenario de hoy, sino en el campo antiguo- con un penalti a última hora de Juan Ramón, un central astigitano ahora director deportivo del Écija que no llegó a debutar en la Liga. Aquello, de infausto recuerdo para el actual en el Sevilla, Monchi, fue por varios desatinos aislados y encadenados a la vez. Primero aquel penalti al acabar el partido de ida cuando los de Julián Rubio ganaban por 0-2. Y luego, lo que recuerda todo el mundo en el Sánchez-Pizjuán, ese 3-2 del equipo de Chaparro que no esperaba nadie y que heló la noche en que Monchi lloró en Nervión.

Ahora, con técnicos que han trabajado en la casa, como Chaparro entonces, es el San Roque el que pone a prueba la fortaleza de este Sevilla al que tanto le está costando entender los conceptos de Marcelino. Tanto Luis Tevenet como Alejandro Ceballos, cabecilla principal éste del proyecto lepero, saben lo que es el Sevilla por dentro. Afincado en Gines, conoce todos los resortes que debe tocar y lleva lustros acudiendo habitualmente al estadio y a la ciudad deportiva para ver in situ tanto al primer equipo como al filial. Ceballos es un estudioso del fútbol, capacitado para hacer saltar la bomba como en aquel septiembre del 97 hizo el Isla Cristina con aquel Sevilla que tocaba probablemente la época más negra de su historia, quedando séptimo en Segunda muy lejos del ascenso.

Tampoco se trata de ser agoreros. Aquel Sevilla, por ejemplo, no tenía nada que ver con el que fue eliminado por el Cádiz y ganaría luego cinco títulos. Son situaciones que se dan, pero que ofrecen una muestra de lo que es el fútbol, mucho más en esta competición que en sus arranques puede erosionar mucho la figura de un entrenador y la solidez de un proyecto por la presencia en estas eliminatorias de rivales de Segunda B. Lo ideal es marcar las diferencias cuanto antes y por eso hay entrenadores que no juegan a la ruleta rusa y ponen a toda su artillería, pero eso rara vez sucede y en un partido igualado en el marcador pasa lo que pasa y lo del Levante está más que reciente.

De ahí que, aunque Marcelino piense en dar respiro a una o dos piezas titulares, no se va a dejar llevar por las locuras. No hay más que ver la convocatoria -de dieciséis al no ser el rival un equipo de la LFP- para ver la claridad de sus ideas. Ni siquiera Palop, que tanto esperaba esta oportunidad, va a forzar una salida a la competición que podría luego lamentarse. Marcelino va con todo y sólo Fernando Navarro y Spahic tienen seguro su descanso para cargar pilas ante el exceso de trabajo que se espera impongan los delanteros del Real Madrid.

Lo demás está cantado. Habrá que correr como si el Sevilla se jugase un objetivo con pedigrí como la Champions. Es que la Copa lo tiene porque así, ganando en campos como éstos, se fraguaron los títulos de 2007 y 2011, en Segovia ante la Gimnástica y en Cartagena ante el Atlético Ciudad precisamente de Julián Rubio.

La Copa es así. Ingrata y áspera en los comienzos y deliciosamente vibrante cuando la competición avanza. Marcelino ya se ha llevado un chasco gordo con la eliminación de Europa. Lo único que le faltaba es que, con el Levante a 5 puntos por un gol de "chiste", se quedara fuera de otro torneo en un lugar como Lepe.

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