Del simulacro a la avanzadilla

  • El Betis empezó a calentar motores cara al derbi tras un partido que hasta la expulsión de Aythami invitaba a cualquier cosa menos a verlo

Lo que estaba siendo un simulacro de partido en la primera parte (35%-65% en posesión para los visitantes), al menos durante casi la media hora inicial, acabó convirtiéndose en la avanzadilla de un derbi que ya es lo que le queda al Betis de Juan Merino: 1-0, permanencia sellada y empujón anímico cara al único duelo trascendente de los que le restan, la visita a Nervión de este fin de semana. Y a partir de ahí, a no ser que llegue algún maletín en el AVE en el duelo ante el Barcelona, a pensar ya en el próximo curso.

Ése fue, por darle alguna justificación lógica, el motivo por el que algunos seguidores se quedaron en sus localidades tras el pitido final del árbitro animando a los suyos, que retrasaron su entrada en el vestuario para agradecer el apoyo de su grada. Todo suma para el choque ante el Sevilla, pero mal haría el técnico verdiblanco, cuyo futuro está en el aire todavía incluso más allá de que no siga al frente del primer equipo, en echar el freno de mano a partir de las 18:00 del domingo. Quedan cosas por las que pelear: prestigio, estadísticas, dinero... Sí, dinero, pues para el año que viene no será lo mismo quedar, por ejemplo, el octavo, posición que ocupa ahora el Betis empatado con varios equipos (aunque con un encuentro más), que el decimosexto.

Individualmente, además, habrá quien pelee por su prestigio. Es el caso del propio entrenador, un hombre de la casa que la pasada campaña salió al rescate del club en Segunda División y que esta temporada lo ha vuelto a hacer para sellar la permanencia del conjunto heliopolitano en Primera División. Aun cuando en los primeros partidos desperezó al equipo no fue confirmado como entrenador hasta el final de la Liga. Tardaron los rectores béticos, que siguen dando largas (al menos de manera oficial) a la hora de referirse al futuro de un técnico que ya no puede volver al filial y que si no confían en él tendrá dos opciones: o quedarse como segundo de quien venga a la espera de que las urgencias lo vuelvan a colocar en primera fila o salir con honores de la entidad. Ahí está el premio por sellar la salvación.

Mejor o peor, con más o menos suerte, ahí están los hechos y los números: 21 puntos en 15 partidos; Pepe Mel logró 19, en 19 encuentros. Y enfrente estaba ayer precisamente un técnico que en su día fue sondeado para dirigir al Betis. Quique Setién, que ha hecho lo mismo incluso en una situación más complicado: salvar a Las Palmas. La permanencia lo ata, automáticamente, al cuadro canario un año más, pero el presidente insular ya ha dicho que si algún club lo quiere y él se quiere marchar será fácil llegar a un acuerdo.

Y están también las estadísticas. Las personales, como la de Rubén Castro, que tiene entre ceja y ceja superar su mejor registro goleador en Primera División (18). Lleva 17 y tuvo varias ocasiones para igualar su marca. El domingo lo volverá a intentar.

Queda Liga por delante. Cuatro partidos apenas, por lo que un esfuerzo para que el aficionado acabe el mes de mayo con media sonrisa no es pedir un trabajo desmedido a una plantilla que celebró la permanencia.

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