dos hermanas

Adepa lamenta la falta de apoyo público a las haciendas agrícolas

  • La asociación cree que el expolio de la finca Ibarburu se podía haber evitado si la Junta hubiera actuado "adecuadamente" y aprobado su expropiación

Estado en el que ha quedado el edificio principal tras el destrozo. Estado en el que ha quedado el edificio principal tras el destrozo.

Estado en el que ha quedado el edificio principal tras el destrozo. / juan carlos muñoz

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La Asociación en Defensa del Patrimonio (Adepa) lamenta el expolio sufrido recientemente, ante la falta de vigilancia, por la hacienda Ibarburu, una joya de la arquitectura agropecuaria del siglo XVIII situada en Dos Hermanas, y critica la dejadez y "la falta de interés" por parte de la Junta de Andalucía hacia este tipo de edificaciones, muchas de ellas en peligro desde hace décadas. Así lo manifestó ayer el presidente de Adepa, Joaquín Egea, que advirtió que la destrucción de este Bien de Interés Cultural (BIC), publicado ayer por este periódico, podía haberse evitado si la Administración pública hubiera actuado "adecuadamente" y aprobado su expropiación dada su situación de abandono.

"Las grandes haciendas agrícolas están aisladas. La Junta elabora muchos estudios y guías, pero no hace nada por mantenerlas. La arquitectura barroca no le interesa", critica Joaquín Egea. "Se centran en los edificios del siglo XX, una copia de la arquitectura centroeuropea que no tienen nada que ver con la cultura de Sevilla y no apuestan por la arquitectura de los siglos XVII y XVIII".

La hacienda Ibarburu, cuya propiedad comparten una promotora inmobiliaria y la familia Pickman, fue declarada BIC por la Junta en 2002. Desde entonces, el Pleno del Ayuntamiento de Dos Hermanas ha debatido sin éxito en varias ocasiones diferentes medidas de protección para frenar su deterioro, entre ellas su expropiación.

"Cuando se quiere, la expropiación se consigue", apunta Egea. "A los débiles, sí se enfrentan, pero cuando hay detrás una gran familia, no", continúa el presidente de Adepa, que recuerda que, además de tramitar la expropiación, la Junta podría haber "sancionado económicamente" a los propietarios por el abandono de la construcción "hasta revertir la situación". "Es cierto que no hay dinero público para mantener haciendas como la de Ibarburu, pero la Junta podía haberla expropiado y ponerla a continuación a la venta. Es la única manera de no seguir perdiendo patrimonio", comenta Joaquín Egea, que señala que hay numerosos edificios agropecuarios en Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra en una situación similar.

Este periódico ha intentado sin éxito conocer la versión tanto de la Delegación territorial de Cultura de la Junta como del Ayuntamiento de Dos Hermanas.

Entre los destrozos sufridos por el edificio situado entre el municipio nazareno y Los Palacios y Villafranca, a pie de la N-IV, destaca el de la fachada mirador del señorío (residencia noble) que tenía dos cuerpos con arcadas sobre columnas de mármol genovesas. Una doble logia ha sido derribada por completo también después de que los expoliadores hayan intentado arrancar, quizás con un vehículo de tracción, las columnas de mármol. Muchas de ellas han quedado partidas en el suelo.

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