Mariano Rajoy. Candidato del PP y presidente en funciones

"Cualquier voto que no vaya al PP puede servir para hacer presidente a Iglesias"

  • El presidente ofrecerá al PSOE y a Ciudadanos formar un Gobierno de coalición que dé estabilidad al país Rechaza que se tenga que marchar por imposición de los "perdedores" y confía en que el pacto sea más fácil

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MARIANO Rajoy regresa esta mañana a Andalucía; será la última vez que visite alguna de sus provincias antes de las cruciales elecciones del domingo. Su propuesta de Gobierno es nítida; sus apoyos, no tanto. El presidente en funciones volverá a ofrecer al PSOE, también a Ciudadanos, un Gobierno de gran coalición que asegure una estabilidad de cuatro años. Se muestra favorable a negociar la política fiscal y la reforma de la Constitución, los aspectos más problemáticos respecto al PSOE. La entrevista con el presidente se realizó antes de conocerse la grabación de Interior.

-Usted lleva varios meses proponiendo un Gobierno de gran coalición entre populares y socialistas para dar salida a la crisis parlamentaria y afrontar de un modo más seguro el reto de los próximos cuatro años. Sin embargo, sólo ha encontrado noes por parte del candidato Pedro Sánchez. ¿Cree que el problema es él o del Partido Socialista?

-Lo ignoro. Pero alguien tendría que hacer una reflexión. Yo le ofrecí al PSOE llegar a un entendimiento después de las elecciones de diciembre. Ofrecí acuerdo en cinco grandes ejes: la recuperación económica y la creación de empleo, el fortalecimiento del Estado de bienestar, las reformas institucionales, la política antiterrorista y la educación. Señalé que el acuerdo podía referirse a un programa, a la composición del Gobierno, a los plazos del mismo e incluso ofrecí que se extendiera a otras instituciones, incluidos gobiernos autonómicos y ayuntamientos. Se me dijo que no y hoy el PSOE, según todas las encuestas, va a ser tercera fuerza política en España. En cualquier caso, si se repiten los resultados mi oferta seguirá siendo la misma.

-Y si el PSOE queda, tal como indican los sondeos, en tercera posición, ¿será más fácil o más difícil ese acuerdo?

-Espero que sea más fácil el acuerdo, pero no porque al PSOE le vaya mal, sino porque comprenda que ese acuerdo es lo mejor para todos. Es cierto que hasta ahora nunca fue necesario porque los españoles repartían sus apoyos de otra manera, pero ahora lo hicieron de una forma muy fragmentada que nos obligaba a llegar a pactos. Por otra parte, es lo que ocurre en buena parte de Europa. Si no hemos dejado de avanzar en nuestra cultura política desde la transición democrática, este sería un paso más. No porque lo diga yo, sino porque es lo que han señalado los españoles con sus votos.

-En ese hipotético Gobierno, ¿podría haber un vicepresidente o vicepresidenta socialista?

-Como le acabo de decir, yo mostré mi disposición a hablar de todo: de plazos, de contenidos, de composición, e incluso de un acuerdo más amplio que garantizase la estabilidad en otras instituciones como ayuntamientos y comunidades. Lo importante ahora es no truncar la racha de crecimiento y creación de empleo. Eso sería imperdonable.

-¿Y sería fácil acordar los ejes de la política de ese Gobierno? Pienso, por ejemplo, en materia fiscal. El PSOE no desea que el IRPF siga bajando.

-Yo creo que al PSOE, como a nosotros, nos interesa que a los españoles les vaya bien. Mi prioridad y mi objetivo fundamental es que podamos crear medio millón de empleos cada año, como ya estamos haciendo ahora, y entiendo que al PSOE no le puede parecer mal. A partir de ahí podemos poner el acento en unos matices u otros. Yo estoy a favor de bajar los impuestos porque creo que ayuda a la actividad económica y quien esté a favor de subir los impuestos tiene que explicar por qué. Porque ese truco de decir que se le sube solo a los ricos es falso y engañoso, al final se le suben a todo el mundo.

-¿Estaría dispuesto a abrir la ponencia para una reforma de la Constitución si así lo demandasen sus socios?

-Yo estoy dispuesto a estudiar cualquier cosa que sea buena para España. Y si alguien tiene una buena propuesta, yo la estudiaría. Lo que ocurre con este asunto es que mis rivales hablan de la reforma de la Constitución, pero no dicen para qué, ni en qué puntos. Así pasa lo que pasa, que algunos defienden en Cataluña la autodeterminación y en Andalucía lo contrario. Ahora bien, conmigo que no cuenten para liquidar la soberanía nacional, la unidad de España o la igualdad de los españoles.

-¿Cabría Ciudadanos en ese Gobierno?

-Claro. Yo les propuse formar parte de ese gran acuerdo con el PSOE. Sus votos no llegaban para formar mayorías, pero sí complementaban la gran coalición entre PP y PSOE.

-El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, viene sosteniendo que usted debe dejar paso en la Presidencia a otra persona si el PP requiere del apoyo de sus diputados. ¿Cabría la posibilidad de que esto fuese así si es el único modo de desatascar la formación de un Gobierno?

-Yo no quiero hablar del señor Rivera. Sólo digo que carece de cualquier tipo de lógica que los perdedores pretendan echar al vencedor de las elecciones. Es, como poco, pintoresco y carece de precedentes en cualquier país medianamente serio. En democracia conviene respetar lo que vota la gente, para eso les pedimos que voten.

- Y, personalmente, ¿cómo ha encajado usted estos noes de Rivera y de Sánchez?

-Yo llevo muchos años en política y me altero por pocas cosas. Veremos el próximo domingo qué opinan los españoles de esa actitud. Todas esas cuestiones de los vetos ahora mismo son secundarias. Lo importante en estas elecciones es que, por primera vez en la historia de nuestra democracia, están en juego cosas tan importantes como la unidad y la soberanía nacional, está en juego nuestro modelo constitucional y la recuperación económica. No es momento para entretenernos con cosas menores, tenemos que mirar lo importante. Cada persona debe saber lo importante de su voto para frenar la radicalidad.

-Usted ha apelado al voto útil de los moderados, incluso ha dado a entender que en muchas circunscripciones se perderá el voto de Ciudadanos. Sin embargo, los escaños que pelea Ciudadanos en varias provincias es en contra del PSOE y de Podemos.

-Yo apelo a los moderados de cualquier orientación política. Ellos tienen que saber que, ahora mismo, la mejor manera de defender el modelo de país que hemos tenido en los últimos años es votar al Partido Popular. Es el voto más seguro. Cualquier voto que no sea al PP puede acabar siendo un voto que lleve a Pablo Iglesias a la Presidencia del Gobierno, y eso sería lo peor que podría pasarle a España.

-¿Cree posible un Gobierno de izquierdas liderado por Pablo Iglesias? Es decir, ¿ve usted a Pedro Sánchez haciendo presidente a Pablo Iglesias?

-Creo que sería letal para el PSOE y para España. No hay más que ver lo que ha pasado en los países donde han llegado al Gobierno los radicales de extrema izquierda. Llegaron con discursos muy bonitos, pero han acabado haciendo los recortes más brutales.

-El próximo Gobierno debe afrontar una corrección de la senda del déficit público y la elaboración de los Presupuestos de 2017. Ya hay quien sostiene en otros partidos que sería mejor prorrogar los existentes porque no habrá mayorías parlamentarias suficientes para elaborar unas nuevas cuentas públicas.

-A mí me criticaron muchísimo por haber dejado elaborados los presupuestos de 2016. Y al final se ha visto que era una medida prudente que ha evitado muchas complicaciones a la gente. Yo soy partidario que que haya cuanto antes un Gobierno con amplio apoyo parlamentario, capaz de fijar prioridades, hacer reformas, llevar leyes al parlamento y seguir impulsando la recuperación económica.

-¿El final del bipartidismo es esto? ¿Una inestabilidad crónica?

-Es una muy buena reflexión. Yo, particularmente, siempre he creído que los países más adelantados son los que han tenido un régimen bipartidista; piense usted en EEUU, Reino Unido, Francia o Alemania. Ahora se ha fragmentado nuestro sistema, también está pasando en otros países de nuestro entorno, porque la crisis ha provocado una enorme desafección. Pero también estamos comprobando cómo los nuevos partidos no difieren mucho de los partidos clásicos, algunas veces, la regeneración que nos prometían ha resultado ser un auténtico fiasco.

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