El PSOE confía en la remontada final para evitar el 'sorpasso'

  • Los socialistas movilizan su electorado para frenar la polarización entre Podemos y PP Iglesias cuestiona la limpieza de los comicios si Fernández Díaz no dimite

"Hay remontada, sí, hay remontada". Éste es el grito de ánimo que lanzó ayer a los suyos el secretario general y candidato del PSOE, Pedro Sánchez, en su principal acto de campaña de la jornada de ayer cuando restan menos de 72 horas para la celebración de las elecciones. Los socialistas se encomiendan a la movilización en el último momento de su electorado para evitar el sorpasso de Unidos Podemos y quedar relegados a segunda fuerza de la izquierda. El PSOE tiene en marcha la mayor campaña telefónica de su historia, con más de 700.000 llamadas a domicilios en distritos clave con el fin de captar a indecisos. El objetivo principal es evitar que la contienda se perciba como una batalla entre "los extremos" que representan -a juicio de Sánchez- el PP y Podemos mientras que los socialistas quedan relegados a convidados de piedra.

Con o sin sorpasso, la paradoja es que todos los caminos a La Moncloa pasan por Ferraz. Sin el apoyo o la abstención los diputados del PSOE, difícilmente se investirá un presidente del Gobierno en la nueva legislatura. Pocas veces el voto de los socialistas ha sido tan determinante para la gobernabilidad, sobre todo si el PP se confirma tras el 26-J como el partido más votado, pero también como el más vetado con Mariano Rajoy al frente.

Los populares se encuentran en modo de evaluación de daños tras el estallido del escándalo de las grabaciones al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz y al director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso. Rajoy ve "una broma" hablar de conspiraciones contra el independentismo catalán, y niega que el asunto tenga efectos colaterales en el resultado de las elecciones. "Esta historia no va a producir ningún efecto en ninguna campaña", aseguró ayer en una visita al municipio onubense de Santa Olalla del Cala. Rajoy varió su agenda para pisar la provincia de Huelva, dado que inicialmente solo se anunciaron actos de campaña en las provincias de Almería, Granada, Málaga y Sevilla. Pero Andalucía juega un papel clave en la estrategia del PP para limitar la erosión de Ciudadanos con la apelación al "voto útil". Precisamente, el PP lanzó ayer otro vídeo contra los de Rivera, en el que pide "no dividir el voto moderado o Pablo Iglesias puede acabar en La Moncloa".

El partido naranja contraatacó con otro vídeo en el que una voz asegura "Mariano, no te equivoques. Un 1% más de votos al PP son dos escaños que no cambian nada, pero un 1% más de votos a Ciudadanos son diez escaños que lo cambian todo". Además, Rivera tuvo que salir al paso de las insinuaciones de Daniel de Alfonso sobre su ofrecimiento de apoyo a cambio de informaciones comprometedoras contra Convergencia y ERC. No le he pedido ninguna cosa, solo que trabaje contra la corrupción y el fraude", aseguró Rivera, que insistió en que "el verdadero voto útil" es el de Ciudadanos.

El escándalo de Fernández Díaz brinda a Unidos Podemos una oportunidad para seguir desgastando al PP. Pablo Iglesias no la desaprovechó, eso sí, con polémica. Iglesias llegó a cuestionar "la seguridad de las votaciones" si el ministro del Interior no dimite. "Creo que todos los ciudadanos tenemos serias razones para estar preocupados", señaló el candidato del partido morado, que acusó al PP de "estar prostituyendo el Ministerio del Interior". Iglesias ya juega a no arriesgar, pero todo puede cambiar en el último minuto. Un triunfo del Brexit y sus implicaciones en la economía trastocarían la movilización del electorado en un país como España, donde la UE cuenta con uno de los porcentajes de apoyo más altos de todo el continente. Por ello, la campaña finaliza hoy con la sensación de que todo aún está por decidir.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios