Rajoy reivindica su victoria y aspira a gobernar sin vetos

  • El líder del PP apremia a PSOE y Ciudadanos a pactar y formar un Gobierno estable "Ofrezco mi mano a los partidos moderados", afirma

Mariano Rajoy reivindicó ayer su victoria en las elecciones generales del domingo y advirtió que es urgente formar Gobierno, apremiando al PSOE y a Ciudadanos a llegar a un pacto que devuelva al país a la estabilidad política tras medio año sin Ejecutivo. "Hay que hacer un Gobierno y hay que hacerlo ya", manifestó el líder del Partido Popular. Los 137 escaños del PP, aunque son 14 más que en diciembre, se quedan lejos de los 176 de la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, por lo que Rajoy se ve abocado a negociar para ser investido y formar Gobierno. Ante los vetos que hasta ahora han marcado PSOE y Ciudadanos, él se reivindicó ayer claramente. "Yo no voy a renunciar a gobernar porque hay ocho millones de españoles que nos han apoyado", manifestó.

El horizonte temporal que maneja para su segunda investidura y la formación de Gobierno es finales de julio o principios de agosto. Sin embargo, para llegar a ello está obligado a alcanzar pactos.

Tras la reunión del Comité Ejecutivo de su partido, Rajoy compareció ayer ante la prensa para explicar que abrirá su diálogo con las demás fuerzas políticas -empezando por los socialistas- cuando regrese de la cumbre de la UE, a la que se marcha hoy y que podría prolongarse hasta el jueves.

Si en la campaña electoral pidió que se concentrase el voto de los moderados en el PP, ayer el jefe del Ejecutivo en funciones tendió su mano a los "partidos moderados" para tratar de formar un gobierno estable. Incidió en que el país no puede pasarse, como tras los comicios de diciembre, otros seis meses en funciones cuando tienen que elaborarse los presupuestos o aprobarse leyes, y también porque España tiene que afrontar en el exterior cuestiones como la de la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Ya en su exposición inicial, Rajoy subrayó la posición de fuerza con la que parte el PP tras las elecciones, y destacó que ahora aventaja en casi dos millones y medio y 52 escaños a la segunda fuerza política, el PSOE -antes eran 1,6 millones y 33 escaños-.

Tras recordar también que su partido ha ganado en todas las comunidades excepto en Cataluña y País Vasco, Rajoy señaló que estos resultados "han avalado" la estrategia que defendió desde diciembre, la de "acatar el mandato de las urnas, admitir la necesidad de pactos, ofrecer al PSOE y a Ciudadanos la gran coalición y huir de la teatralización la política" que, en su opinión, han mostrado los demás.

El líder del Partido Popular recalcó que ahora, como antes, es "importante respetar lo que dice la gente" y por eso reclamó a todos que le permitan formar Ejecutivo. "Yo no voy a renunciar a gobernar", reiteró el presidente del Gobierno en funciones, quien además insistió en que prefiere la gran coalición para formar un gobierno "estable" durante cuatro años. Rajoy añadió, no obstante, que está "abierto a todas las fórmulas". Porque si la gran coalición no es posible "habrá que gobernar igual", aceptando así un Ejecutivo en minoría, y no descartando, como admitió, pactar con los nacionalistas del PNV y con Coalición Canaria.

Y si hay quien como el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, quiere mantener el veto sobre su persona, Rajoy señaló que sería "el primer dirigente de la historia" que ganando unas elecciones admite irse porque lo pidan quienes las han perdido.

"Vamos a ver si somos serios y nos comportamos democráticamente", abundó el presidente del Gobierno en funciones, quien también quiso calmar las aguas de cara a una posible negociación. Así, Rajoy aseguró que su objetivo es el de "construir", y aunque admitió que en campaña "todo el mundo ha dicho cosas de todo el mundo", consideró que tampoco ha sido una campaña "muy arisca" y pidió, en cualquier caso, "mirar al futuro".

Por eso insistió en solicitar a todos "altura de miras" para evitar una situación como la de los últimos seis meses, y consideró "fundamental" que España tenga un gobierno a finales de julio o principios de agosto "a más tardar".

Además, subrayó que el PP no celebrará su congreso nacional hasta que no se forme gobierno, y auguró que para el 31 de diciembre se habrán celebrado ya tanto este cónclave como todos los regionales, que siguen pendientes. El resultado confirma el liderazgo también interno de Mariano Rajoy y relaja el debate sobre el relevo del líder.

El Partido Popular celebró su último Congreso Nacional en febrero de 2012, por lo que debió convocarse en 2015 y lleva ya más de un año de retraso. Las circunstancias políticas han ido retrasando la fecha, que ya hace meses quedó pospuesta para el próximo otoño. El próximo congreso debe renovar la oferta política del partido para los próximos años, pero también decidir la organización y la continuidad al frente del actual presidente y su equipo. Rajoy expresó ayer públicamente su agradecimiento al partido por el trabajo en la campaña, aunque no mencionó expresamente a nadie. "Se me acaban las palabras para referirme a mi partido, ha tenido un comportamiento irreprochable", señaló.

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