Rivera y Sánchez rompen el 'cara a cara' entre Rajoy e Iglesias

  • Los líderes de los dos partidos peor situados en las encuestas abren una brecha y ponen en aprietos al presidente del Gobierno. Rajoy muestra la soledad en la que vive el PP, incapaz de atraerse el apoyo de los otros partidos, incluido Ciudadanos. Pablo Iglesias no consigue que Pedro Sánchez aclare si se coaligará con Podemos o si se abstendrá ante el PP.

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El periodista Pedro Piqueras comenzó el debate de anoche con una pregunta que engloba toda esta campaña electoral. "¿Están ustedes dispuestos a que no haya otra repetición de elecciones?" Una respuesta satisfactoria a esta simple cuestión habría resuelto la incógnita de las dos próximas semanas, nos hubiéramos ido a dormir con algo sabido, pero no fue así. Oídos a los cuatro candidatos en la noche de este lunes, en el único debate con la participación del presidente del Gobierno de esta campaña, se debe decir que sí, que unas terceras elecciones son posibles, ninguno respondió con una afirmación rotunda a Piqueras, con un compromiso sin fisuras que conjure otros meses de incertidumbre. La campaña se mantendrá muy viva, porque el debate demostró un segundo hecho: la polarización entre Mariano Rajoy y Pablo Iglesias no es absoluta, también existen Pedro Sánchez y Albert Rivera. Lejos de comportarse como un tercero y un cuarto, los líderes del PSOE y de Ciudadanos supieron hacerse un hueco entre el PP y Podemos. Rivera fue muy duro con Rajoy, e Iglesias no desplegó su magia mediática de otras ocasiones. En momentos se le vio apartado, orillado, por no mostrar su lado más agresivo, se mantuvo en la sombra. A partir de hoy, veremos como los resultados no estaban tan firmemente escritos como vaticinó el último sondeo del CIS.

PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos son los cuatro partidos en liza, y aún no hay nada escrito. Esa fue la lección. Albert Rivera la emprendió con Rajoy, no le pidió que dimitiese o que no liderase a su partido si volvía a ganar, pero le aconsejó que reflexionase. De algún modo, le enseñó la puerta. Este es un factor clave para los días posteriores al 26 de junio, ningún partido parece dispuesto a investir a Rajoy. El presidente en funciones sigue tan solo como cuando confesó ante el Rey que no tenía apoyos suficientes, la soledad del PP es tremenda, en ningún momento del debate se vislumbró puente alguno. El presidente se tomó mal las invectivas del líder de Ciudadanos, y le llamó inquisidor en dos ocasiones. Hasta le exigió que dijese cuándo cobró dinero negro, tal como el líder de Ciudadanos había admitido en el programa Salvados, de Jordi Évole. "Sí, señor Rajoy, lo hice cuando no estaba en política, no soy un hipócrita, cuento la verdad",  respondió. Lo que usted no hace, le faltó decir.

A lo largo del programa, de casi dos horas y media de duración, Pedro Sánchez conjuró el sorpasso, y Rivera, mucho peor colocado en las encuestas que antes del 20 de diciembre, sostuvo este intenso diálogo con Rajoy. "Yo no le voy a insultar señor Rajoy, yo no le voy a llamar indecente señor Rajoy, pero creo que debe reflexionar, el populismo del señor Iglesias va a seguir creciendo si España no se regenera, reflexione", le dijo. "Usted tiene una mente inquisitorial, la Constitución de Cádiz de 1812 abolió la Inquisición", respondió el presidente.

Quedó claro que Pablo Iglesias quiere contar con los socialistas en un Gobierno de izquierdas, pero Pedro Sánchez no contestó a la cuestión de si pactará con Podemos o dejará pasar al PP si vuelve a ganar. El líder de Podemos intentó en varias ocasiones sacar una respuesta a Sánchez, pero el socialista no se dejó querer. Lo buscó como un pretendiente, pero no hubo forma. "El derecho que defiende Pablo Iglesias -le dijo- es el derecho a la autodeterminación de Cataluña, del País Vasco y de Galicia, pero yo defiendo otros derechos, como el de las mujeres". En varias ocasiones, el socialista subrayó que el referéndum de independencia sigue siendo una línea roja entre ambos partidos. Pablo Iglesias indicó que esa reivindicación es negociable, aunque le recordó a Sánchez algunas de sus incoherencias del PSOE en este tema: llama independentista a Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, pero el PSC está en su Gobierno municipal.

El periodista Vicente Vallés interrogó a Pedro Sánchez sobre un probable apoyo del PSOE a Iglesias si Podemos quedase segundo, pero el socialista sólo dijo que Rajoy está "incapacitado para gobernar". Nada más. Iglesias se quedó plantado, de modo que no hay modo de saber qué hará el PSOE con sus escaños "Creo señor Sánchez que se equivoca si me critica, sus votantes y los nuestros nos quieren ver juntos en un Gobierno de cambio y progresista", sostuvo Iglesias. Y le respondió: "Yo agradezco la mano del señor Iglesias, pero antes debe soltar la mano del señor Rajoy, que es lo que ha hecho durante estos meses", le respondió Pedro Sánchez. El candidato del PSOE sigue creyendo que es posible un acuerdo a tres bandas entre los socialistas, Ciudadanos y Podemos desde el exterior o mediante algunas de sus figuras en el Gobierno. Tal como Iglesias afirmó, lo fundamental es saber qué hará el PSOE, "tanto si quedamos segundos como si quedamos terceros". "No hay una tercera vía, o sigue Rajoy o nos ponemos de acuerdo entre el PSOE y Unidos Podemos", indicó.

Mariano Rajoy fue aún más escueto; en su opinión, la solución es que el resto deje gobernar al partido más votado, que es el PP, aunque el número de escaños sólo lleguen a 123 de 350. "Usted tenía que haber dimitido", le aseguró Sánchez. "Los españoles no se merecen tener un presidente del Gobierno como usted", siguió.  Y respondió: "Yo no me presento a las elecciones para hacerle a usted presidente, entre otras razones porque sería un pésimo presidente"

El primer tercio del programa se dedicó a economía y a empleo, y este parte sí que fue un debate de uno, Rajoy, a tres, ya que los candidatos de la oposición criticaron la situación de desempleo que aún padece España, que es del 30%, la más alta de la Unión Europea. No osbtante, Albert Rivera criticó la propuesta de Podemos, que se basa en una gran subida de impuestos a partir de los 60.000 euros de ingresos. "Usted nos va a machar, lo que porpone Podemos es el modelo griego, y ya sabemos a qué conduce eso, al corralito", le indicó Rivera a Pablo Iglesias. Ello motivó que el líder de los morados sostuviese que Rajoy se había llevado a Rivera de "escudero".

Los dos partidos de izquierdas adelantaron que subirán el IRPF a las rentas más altas. Pedro Sánchez incluyó a estos contribuyentes como electores del PP, cuando afirmó: "No voy a subir un euro más a las personas trabajadoras, pero a las personas que le votan a usted sí vamos a subírselos". Uno de los problemas de esta campaña es que la mayor parte de las propuestas ya se conoce, lo que también ocurre con los relatos. Y, de este modo, Rajoy defendió que él llegó al Gobierno cuando España estaba en una situación casi de quiebra, y hoy crea empleo. Y repitió lo dicho hace seis meses: que su objetivo es crear dos millones de empleo, a razón de medio millón al año. "Pero para eso hay que perserverar en las políticas, no se puede derogar todo porque eso nos lleva al disparate", zanjó el presidente en funciones.

"No comparto el trinunfalismo de del señor Rajoy, un 30% de paro, el más alto de Europa, no es para sacar pecho", le conestó Rivera. Y siguió: "Rajoy ha subido el IRPF y el IVA, y lo subió como nadie, ya no es tiempo para vender humo. Y no diga lo del agujero de Zapatero, porque usted también ha dejado un agujero de 10.000 millones de euros". Tampoco le pasó desapercibido este análisis a Sánchez: "No hay lugar a la autocomplacencia. Usted ha hecho bueno el modelo de Díaz Ferrán, hay que trabajar más, pero cobrar menos".

El bloque de política social fue moderada por Vicente Vallés, y resultó bastante más interesante porque el periodista realizó preguntas certeras a cada una de los candidatos. A Rajoy, por ejemplo, le interrogó sobre los próximos recortes, a los que se ha comprometido con el presidente de la Comisión Europea, pero el popular respondió: "Yo nada". Y repreguntó, y Rajoy volvió a contestar: "Nada". "Como hace cuatro años", le espetó Vallés. A Pablo Iglesias le preguntó cómo iba a ir a Bruselas con un aumento del gasto de 60.000 millones de euros cuando lo que solicita es unm recorte de 8.000 millones. "Haré como lo está haciendo Renzi y Costas", respondió.

Los dos partidos de izquierdas volvieron a coincidir en que el sistema de pensiones necesita ser complementado con los ingresos de un nuevo impuesto. Pero sobre este asunto, Rajoy volvió a recurrir a su argumento principal, una suerte de leit motiv de la campaña: el único modo de garantizar las pensiones es mediante la creación de los dos millones de empleo. "El problema del PSOE no fue congelar las pensiones, que las congeló, sino destruir tres millones de empleo, cuando nosotros llegamos, por cada persona que entraba en el sistema de pensiones, tres se iban al paro; ahora son cinco los que encuentran trabajo", indicó Rajoy.

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