Pantalla de humo

Sánchez y la pandilla de El Gusto es Nuestro

  • El 'War Room' de A-3 diagnostica que los dirigentes veteranos podrían aportar 1,2 millones de votos al PSOE.

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SUSANA Díaz podría ser Ana Belén y Alfonso Guerra, con sus puyas jaraneras contra Pablo Iglesias, un marchoso Miguel Ríos, dispuesto a animar a los asténicos de moral. Sólo faltarían Serrat-González y el triste de Víctor Manuel-Rubalcaba para reunir a El Gusto es Nuestro, el grupo de venerables, actuales y clásicos, del PSOE para ayudar del atolladero de la indiferencia a Pedro Sánchez. Zapatero, a lo Sabina, seguro que se apuntaría a algún bis, objeto del deseo de Iglesias. En Espejo público se hablaba ayer de la sugerencia de "un Rock in Río" socialista que estimule a la grada social, a los escépticos, a los hijos pródigos o a los que renegaron de lo que fueron. Un apoyo de rostros añorados, o al menos respetados, por el electorado de siempre en busca de 1,2 millones de votos, los que necesitan los socialistas para neutralizar la remontada desde Unidos Podemos. Ese sorpasso que tiene nombre de postre italiano, de plato frío, de arroz con mala leche.

El War Room del analista Iván Redondo, con sus pizarras mágicas y animadas a lo Gay de Liébana en la franja matinal, diagnosticaba ante Susanna Griso el flanco más complicado e incierto del 26-J, un PSOE a veces imprevisible capaz de reclamar auxilio con dignidad y sacar todo su fondo de armario. La misma Antena 3, a la que se le está reprochando su exceso de simpatía hacia Unidos Podemos, fue la más entusiasta en la pasada campaña para lanzar el séptimo de caballería en pos de Salvar al soldado Sánchez.

Felipe González, entre papeles y amistades peligrosas, no se encuentra en la misma situación que en diciembre, pero aún sigue siendo aquel, el nombre capaz de llamar al orden social y poner puntos sobre las íes de la demagogia. El que pone sentido común, nostalgia e ideas evidentes.

Y a Susana le corresponde el traje de flamenca de Whatsapp (el emoji es una salsera, no una flamenca, pero esta batalla sí que está perdida). La dirigente andaluza, que aguardaba sentada en la casapuerta, se ve en la obligación de mantener las expectativas por el sur. Por autoridad e incluso por responsabilidad futura. La presidenta de la Junta ya lleva días en la misión. Ahora queda comprobar en estos días cómo son acogidas las otras estrellas mediáticas del PSOE de siempre. El War Room señala ese camino ante un Pablo Iglesias calmado, que mordisquea con todos sus recursos por la izquierda; y un Rivera con hacha levantada, dispuesto a probar por la derecha. Sánchez tiene una semana para enmendar imagen y mensaje. Su penúltimo cartucho a nivel popular será el lunes en El Hormiguero. Hay Eurocopa, pero del grupo de Rusia. Motos, el indeciso, aguarda con sus peluches. Quién nos iba a decir que el antisorpasso está en las manos de dos guiñoles.

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