Clave de Sur

El deshoje de Susana reaparece en campaña

  • Marín (C's) opina que para su socia éstas son las últimas elecciones como secretaria general del PSOE-A

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HASTA que no se conozca el escrutinio real el próximo domingo, el sorpasso sólo es una ilusión demoscópica: eso sí, prevista por todos y cada uno de los estudios de intención de voto realizados en las últimas semanas, que coinciden en que Unidos Podemos sacará más votos totales que el PSOE pero difieren sobre el resultado en escaños en el Congreso de los Diputados. Las horquillas que ofrecen permiten tanto una nueva hegemonía de la izquierda como un empate técnico entre la coalición de Podemos e IU y los socialistas.

De hecho, los sondeos que se difunden desde Andorra -para saltarse la prohibición que impide en España que se publiquen encuestas en los cuatro últimos días de la campaña- aventuran que el pulso está muy ajustado: siguen vaticinando que habrá más papeletas totales con corazones que con puños y rosas, pero no aclaran si habrá más diputados de los morados y sus confluencias -En Comú Podem, Compromís y En Marea- que rojos. Cada resto importará el domigno.

Ni Pedro Sánchez ni su entorno quieren aceptar la hipótesis de la confirmación del sorpasso, en parte por estrategia electoral, en parte porque esperan seguir sobreviviendo, como han hecho desde el 20-D, cuando el candidato marcó el nuevo suelo representativo de los socialistas.

Contra esa postura, muchos y destacados socialistas admiten en privado que Sánchez no debería superar la noche electoral como secretario general si tiene menos diputados que en diciembre y es la tercera fuerza más votada. Es ahí cuando todas las miradas se vuelven hacia Andalucía: hacia Susana Díaz.

Primero porque tienen claro que el PSOE andaluz se impondrá con facilidad a Unidos Podemos en el sumatorio de votantes en las ocho provincias y que prácticamente duplicará los diputados que la coalición obtenga. Pero, sobre todo, porque entienden que sería temerario jugar de nuevo las mismas cartas que desde diciembre. Esa opinión se reforzó ayer, cuando no sólo Mariano Rajoy ha dejado claro que no se someterá a una investidura sin tener de antemano los apoyos, sino que también Pablo Iglesias mantiene la misma postura. Es lógico: en cuarenta años de democracia sólo a Pedro Sánchez se le ha ocurrido hacerlo, y cosechó por dos veces la negativa de 219 de los 350 diputados de la Cámara Baja.

Sin embargo, hasta ahora en la campaña nadie, y menos desde el PSOE, ha llevado al debate público el relevo de Sánchez si hunde más a su partido seis meses después.

Nadie, hasta que en la noche del martes lo hizo Juan Marín, presidente del grupo parlamentario de Ciudadanos en Andalucía y sostén del Gobierno autonómico de Susana Díaz. Lo hizo durante una entrevista en el programa de televisión local Con Acento Andaluz.

Marín afirmó que él cree que éstas serán las últimas elecciones que afronte Susana Díaz como secretaria general del PSOE-A. Aunque sí dijo que espera que la socialista finalice la legislatura como presidenta de la Junta.

Ante la pregunta de si creía que éstas eran las últimas elecciones de Díaz como secretaria general andaluza,el referente naranja en Andalucía respondió: "Me ponen en un aprieto, pero yo siempre me mojo y creo que va a ser así, pero espero que finalice la legislatura". Y lo dijo pese a admitir que tiene "muy poco" hilo directo con Díaz y que sólo habla con ella "cuando es necesario", dado que sus interlocutores habituales para hacer el seguimiento del pacto de legislatura son el vicepresidente de la Junta, Manuel Jiménez Barrios; el secretario de Organización del PSOE-A, Juan Cornejo, y el portavoz del Grupo Socialista, Mario Jiménez.

Así que no fue Juanma Moreno, que tanto critica a Díaz por estar labrándose su futuro en Madrid, sino el socio leal el que se atrevió a que el deshoje de Susana apareciese en la campaña.

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