La voz cantante no es femenina

  • De las diez candidaturas que se presentan en la circunscripción de Granada, solamente dos la encabezan mujeres Las fuerzas de izquierdas se abonan a las listas cremallera

En el debate central de la campaña del próximo lunes solamente habrá una mujer en un plató con siete personas, los cuatro candidatos a la Presidencia del Gobierno de España y tres presentadores de televisión. Y por supuesto, la mujer no es una candidata, sino la periodista Ana Blanco. Un panorama que quizás no sea muy representativo de la sociedad española, que según los datos del Instituto Nacional de Estadística tiene más población femenina que masculina. Más allá de las interpretaciones rápidas de género y política que se puedan establecer, lo cierto es que, al menos, en España la mujer todavía no ha alcanzado la cima de los principales partidos y, hasta la fecha, no ha habido una candidata a presidenta del Gobierno ni en los partidos que tienen opciones reales de llegar a La Moncloa ni en los que tienen una cuota de pantalla importante. Las elecciones del 26 de junio tampoco romperán este molde.

Los logros que se van cosechando poco a poco en el municipalismo donde sí empieza a existir más equilibrio entre hombres y mujeres, no tienen correspondencia en la política nacional. De las 545 candidaturas presentadas al Congreso de los Diputados hay 194 encabezadas por mujeres o, lo que es lo mismo el 35,5%. En la provincia de Granada la proporción es aún menor, puesto que de las diez candidaturas que concurren al 26-J únicamente dos llevan nombre de mujer en el puesto de salida a la Cámara Baja. Elvira Ramón repite por el PSOE como cabeza de lista y Ana Terrón hace lo propio por Podemos, los dos partidos además que junto a PACMA e IZAR más mujeres han incluido en su lista de siete con cuatro cada uno. Las otras seis candidaturas han optado por incorporar a tres mujeres a la lista para el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo.

Respecto al Senado, llama la atención que ninguna de las cuatro formaciones con opciones de obtener representación el próximo 26 de junio haya colocado a una mujer en el número uno y que la opción preferente sea situarlas en el puesto dos siendo el primero y el tercero hombres.

Aún así, el resultado del pasado 20 de diciembre dejó un escenario muy equilibrado entre hombres y mujeres en lo que respecta a la provincia de Granada. De los siete diputados elegidos, cuatro eran hombres y tres mujeres, mientras que el Senado se repartió dos y dos. Echando la vista atrás, la legislatura entre 2007 y 2011 fue la que contó con más representantes femeninas de Granada en el Congreso con cuatro.

Este equilibrio en lo referente a los números, que no a los liderazgos, se explica en el sistema de cuotas que marca la Ley de Igualdad que establece el "principio de presencia equilibrada de género", por la cual las listas electorales deben incluir un mínimo del 40% de un sexo y un máximo del 60% del otro.

Una proporción que además se aplica en el tramo de cinco puestos, por lo que no se puede relegar a personas de un mismo sexo a los últimos lugares. Todo esto también ha dado lugar a las llamadas listas cremallera, en las que hombres y mujeres se suceden alternativamente, y que han sido adoptadas principalmente por las fuerzas de izquierda.

Pequeños avances en pos de una política más igualitaria que, sin embargo, no cumple con esa premisa en cuanto a los liderazgos, donde la balanza sigue aún descompensada. No obstante, el itinerario recorrido ha hecho que la mujer dé un paso al frente. Eso sí, no lo suficiente.

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