Lluís Pasqual cuenta en 'In Memoriam' el "callejón sin salida" de la Batalla del Ebro

  • El director recurre en la obra que acoge el Central a testimonios de los supervivientes de la 'quinta del biberón', menores de edad reclutados al final de la Guerra Civil por el bando republicano

Con nueve años, Lluís Pasqual descubrió un secreto que trastocaba el relato familiar que le habían contado al niño hasta entonces: su tío, del que no tenía noticia y que se llamaba precisamente como él, había muerto en la batalla del Ebro, un episodio tras el que sobrevino en el hogar de los Pasqual "un silencio absoluto" que borró el rastro del familiar perdido. "Una vez, abrí un desván que no debía abrir, y un armario que también me estaba prohibido, y allí me encontré un petate que llevaba dentro una máscara antigás y un lío de partituras. Le pregunté a mi padre sobre el tema, y él me respondió: No quiero hablar de eso, me entristece demasiado", recuerda el director de escena, que ya crecido, tiempo después, conservaría en su memoria la añoranza por ese tipo al que no había conocido, que "dibujaba y escribía poesías", un muchacho lleno de inquietudes con el que había acabado la Guerra Civil.

Cuando se creó la Kompanyia Lliure, un proyecto del Teatre Lliure -que Pasqual dirige desde 2011- que congrega a actores veinteañeros, este veterano hombre de escena pensó en rendir el homenaje que tenía pendiente a su tío: haría una obra sobre la quinta del biberón, como se llamó a los 30.000 jóvenes que con 17 años -entonces se hizo una excepción: hasta los 18 no se podía combatir- lucharon en la Batalla del Ebro, en el bando republicano. Fue una masacre, señala el director: casi el 90% de aquellos chavales no regresaría de aquella campaña. "Ocurre en casi todas las guerras", dice Pasqual. "Al final del conflicto hay que echar mano de la carne de cañón, poner a esos jóvenes en las trincheras para así tener tiempo y que los responsables y los altos mandos se puedan marchar. La batalla del Ebro fue un callejón sin salida. Aquellos muchachos se encontraron con que el río era una trampa, y que estaban atrapados frente a las fuerzas nacionales, que eran un ejército profesional. La mayoría murió por los bombardeos alemanes e italianos", resume. Con el testimonio de los supervivientes, Pasqual ha montado In memoriam. La quinta del biberón, un espectáculo que se verá hoy y mañana (21:00) en el Teatro Central.

"Es un espectáculo ligero, no es sesudo. Trabajamos la obra desde la sensibilidad"

"Todos los supervivientes contaban lo mismo", asegura Pasqual, "hablan de la amistad como yo no he oído hablar nunca; hablan de la indefensión, de las malas condiciones del ejército republicano. Cuentan que llegaban armas de Rusia, pero que los proyectiles que tenían no coincidían, o que les enviaban alpargatas, pero todas del número 38 y no les servían", detalla sobre las circunstancias que sufrieron "unos chavales que habían salido de sus casas sin mucha ideología, y que se daban cuenta en el campo de batalla de que, en realidad, estaban abandonados de la mano de Dios".

Preparar In memoriam le desveló a Pasqual la "ignorancia de las nuevas generaciones" sobre la Guerra Civil, "quizás por un penoso plan de estudios". De los seis actores que protagonizan el espectáculo, expone el director, "sólo tres sabían las fechas de la Guerra Civil, que se produjo entre el 36 y el 39; y si en un texto aparecía el nombre de La Pasionaria no sabían quién era", evoca sorprendido. "Debo decir, como desagravio, que una vez que los actores se metieron se adentraron en el asunto como uno se mete en Romeo y Julieta, que acaba sintiéndose de Verona". Lejos quedaron las dudas que habían mostrado en los primeros ensayos. "Uno de los intérpretes me dijo que no tenía nada que ver con él un chaval que se iba a la guerra, que no iba a encontrar la conexión. Pero fuimos leyendo textos y centrándonos en lo que les emocionaba, en las experiencias personales, íntimas, que les conmovían. Fuimos entrando en el material desde la sensibilidad".

Con música de Monteverdi -las partituras que guardaba el petate del tío de Pasqual eran del compositor italiano; al parecer el joven las encontró de camino a la batalla en las ruinas de una iglesia quemada-, In memoriam va desgranando la historia de seis chicos "desde su incorporación a la guerra hasta el final. Algunos murieron, otros resistieron y conocieron el exilio, otro se suicidó en un campo de concentración...". Algunos de esos supervivientes asistieron al estreno, lo que calificaron como una "experiencia imborrable. Durante la función lloraban sin interrupción, pero luego llegaban felices a los actores y les hacían repetir frases que eran suyas".

Pasqual, que el pasado año publicó un libro sobre el mundo de García Lorca, De la mano de Federico, que podía entenderse también como una suerte de autobiografía, considera que las representaciones en Cataluña de In memoriam fueron una especie de catarsis colectiva. "Todos allí tenemos un pariente que participó en la batalla del Ebro. Es de esos momentos en los que el teatro te concierne. Hay gente que tras la obra empieza a contar capítulos de la historia familiar que nunca antes había verbalizado", comenta el director, que recalca que a pesar del dramatismo de la pieza "es un espectáculo ligero, no es sesudo, no es de esas propuestas que te cae en la cabeza como plomo".

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