El kilómetro cero del Año Murillo

  • El Ayuntamiento inaugura la Casa Murillo como punto de arranque de los itinerarios culturales sobre la vida y obra del pintor

  • El inmueble consta de varias salas para talleres, consultas y proyección audiovisual

Frente al Convento de San José, conocido como Las Teresas, un grupo de turistas se detiene. El guía explica que aquélla es una de las casas donde vivió Bartolomé Esteban Murillo. Son los primeros en entrar, pues las estancias inferiores de esta casa palacio acaban de abrirse al público con motivo del Año Murillo, que conmemora los cuatro siglos del nacimiento del pintor sevillano. Es el kilómetro cero de los itinerarios que se han organizado con motivo de esta efeméride. Recorridos que quedarán para siempre -al menos, ésa es la intención de la comisión- en la capital andaluza, lo que supondrá aumentar la oferta cultural y turística de la ciudad. Talleres, sala de proyección audiovisual y área de consultas conforman este punto de arranque que se inauguró ayer y cuyo comisario ha sido el historiador Enrique Valdivieso.

Esta casa -situada en el número 8 de la calle Santa Teresa (en pleno barrio de Santa Cruz)- es actualmente la sede del Instituto Andaluz de Flamenco. Un acuerdo entre la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento hispalense ha permitido albergar este uso en su planta inferior, cuyo elemento principal es el patio que vertebra las distintas estancias. El inmueble, cuya fisonomía responde a la tipología de casa-palacio sevillana, fue la penúltima residencia del célebre pintor. Para convertirlo en la Casa Murillo han sido necesarias varias intervenciones y adaptaciones, entre ellas destaca el saneamiento de los valiosos azulejos del patio y de la escalera, realizados en el siglo XVIII. También se ha renovado el mobiliario, al que se ha dotado de las últimas tecnologías (plasmas y tablets).

El visitante, cuando accede a dicho inmueble, entra en una pequeña habitación que sirve de recepción. Llama la atención el suelo usado, una especie de tarima que elimina los problemas de accesibilidad y en la que se emplea un nada discreto color amarillo. Desde ella se pasa al patio, formado por cuatro galerías y arcos de medio punto. De su centro cuelgan seis reproducciones de obras emblemáticas de Murillo: la Inmaculada Concepción, La Anunciación, Tres muchachos, Santa Rosa de Lima, Santa Rosalía de Palermo, la Virgen y el Niño, y la Virgen del Rosario con el Niño. Son lonas sintéticas que por una cara reproducen el cuadro y por otra explican los detalles. Están pensadas para plegarse cuando se celebre alguna actividad.

Alrededor del patio se distribuyen tres salas. La primera albergará talleres -dirigidos a niños de entre 4 y 12 años- que se organizarán en 2018 en dos periodos: entre el 16 de enero y el 17 de junio y entre el 9 de octubre y el 9 de diciembre. Las familias también podrán disfrutar de ellos, en dichos periodos, los sábados y domingos, de 11:30 a 13:00.

El patio de la Casa Murillo se convierte en el elemento distribuidor de las estancias. En su centro cuelgan seis lonas con obras emblemáticas del autor. En una de ellas se contempla su autorretrato. El patio de la Casa Murillo se convierte en el elemento distribuidor de las estancias. En su centro cuelgan seis lonas con obras emblemáticas del autor. En una de ellas se contempla su autorretrato.

El patio de la Casa Murillo se convierte en el elemento distribuidor de las estancias. En su centro cuelgan seis lonas con obras emblemáticas del autor. En una de ellas se contempla su autorretrato. / Juan Carlos Vázquez

Otra de las salas sirve de área de consultas, donde el visitante podrá conocer al detalle los distintos itinerarios organizados para este efeméride. Algunos de ellos son temáticos (sobre las Inmaculadas, la infancia o los retratos, entre otros) y uno genérico compuesto por 20 edificios, que acogen 50 obras originales de Murillo y 80 reproducciones.

La tercera estancia es una sala de proyección en la que se podrá contemplar el documental Murillo, el último viaje, producido por Talycual. Este audiovisual se presentó en el Festival de Cine Europeo de Sevilla y fue premiado en el reciente Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. Tiene una duración de 52 minutos.

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