LaLiga Santander | Girona Fc- Real Betis

La faz del ganador (0-1)

  • El Betis enlaza su quinta victoria seguida con una genialidad de Joaquín resuelta por Loren y tiene en la mano su vuelta a Europa

  • Bien anulados tres goles al Girona por fuera de juego

Loren, del Betis, celebra la victoria en Montilivi. Loren, del Betis, celebra la victoria en Montilivi.

Loren, del Betis, celebra la victoria en Montilivi. / EFE

Europa abre los brazos al emergente Betis de Quique Setién, que también es el Betis de Lorenzo Serra Ferrer. El equipo, recio cuando hay que serlo para defender y talentoso con la pelota, arrancó en Montilivi su quinta victoria consecutiva en la Liga, un logro de los tiempos de Alfonso, Finidi y Jarni, ahí es nada, y dispara sus expectativas para que la próxima temporada una bola con su nombre dentro figure en los glamourosos sorteos de Nyon.

Un bellísimo gol gestado por Joaquín y rubricado por Loren en el minuto 36 bastó para que el equipo verdiblanco se aferre a su preciosa quinta plaza. El valor de ese tanto se resume en unas cifras: deja al Girona, el octavo hoy, a ocho puntos más el goal average particular; deja al sexto, el Villarreal, a cinco puntos; y deja al Sevilla, el séptimo, a seis cuando ambos, además, se enfrentarán esta jornada en Nervión. Un gol, el de Loren, que es lo más parecido a un tesoro.

Esa joya manó del descomunal talento para jugar al fútbol que distingue a Joaquín Sánchez. El tercer jugador que más veces ha sudado la elástica rayada en verde y blanco tras Esnaola y Cardeñosa, no es una leyenda que viva de los recuerdos y del respeto de la gente por donde quiera que va. Sus recuerdos son imborrables y el respeto del personal, desde Bilbao a Málaga, testimonia una carrera excepcional, sí, pero Joaquín aún es un extraordinario futbolista. Un pelotero de época que quiere más para él y para su Betis. Con un físico, además, tan privilegiado como su talento. Por eso arrancó como lo hizo en el minuto 36, como si hiciera un guiño a su edad, para dibujar una jugada de ensueño. Otra más.

Y esta vez, desde terrenos recónditos. El portuense, que se hizo internacional en la banda derecha pero abrió su abanico de recursos entre líneas y también en la banda siniestra, está ahormando su juego a las zonas interiores y este viernes fue un distribuidor más junto a Guardado y Fabián. Jugó incluso más atrás que ese proyecto de crack de Los Palacios.

Quique Setién dosifica sus carreras. Pero cuando Joaquín despliega su larga zancada, qué daño sigue haciendo. Atacaba el Girona, un despeje cayó en sus botas y con un seco quiebro se deshizo de su par. Arrancó por el pasillo central y cuando cruzó al mediocampo enemigo, Pepe Pons quiso cortar su aventura. El portuense cambió de ritmo y el peligro brotó. En su carrera, mientras conducía desde muy atrás, levantó la cabeza varias veces en busca del compañero. Hablamos de un fuera de serie y como tal lleva el cuero pegado al pie. Cabeza alta.

Llegó el momento de incendiar a la alabada zaga de cinco elementos de Pablo Machín y halló la colaboración de Loren para ello. Su desmarque a la espalda de los centrales fue magistral. Y el tempo del pase, perfecto. El balón fue algo abierto a la izquierda, pero el marbellí acomodó su cuerpo para golpear con su pierna derecha ante un desesperado Bono que salió a tapar. Loren tiró de sutileza. Lo que pedía la jugada, ya en boca de gol. La picó con pasmosa seguridad. Como si llevase en Primera una década. Gol magistral, de una belleza pasmosa. Como muchos otros de este Betis de Setién en la Liga.

Antes del gol, los béticos demostraron por qué encadenan también cuatro partidos seguidos sin encajar. El grupo se repliega cada vez con más solidez bajo esa defensa de cinco, que neutralizó las subidas de Maffeo y Mojica bajo un dibujo, el de los gerundenses, similar al bético.

Había mucho tráfico por fuera, por tanto, y los desbordes cerca de la cal escasearon. En el minuto 9, el Betis dibujó una jugada muy característica de cómo concibe hoy el fútbol. Fabián, con vocación muy ofensiva en Montilivi, recibió de espaldas y retrasó a Guardad para lanzar el contragolpe, el mexicano vio al momento la subida de Barragán y éste ganó la línea de fondo para sacar otro de sus templados centros. Pero el lateral bético se fue atornillando más atrás para tapar a Mojica. En realidad, los cuatro laterales se centraron más en evitar ser desbordados que en desbordar.

La clave para desatar el nudo del partido estaba por dentro. Y ahí emergió imponente la figura de Joaquín. El capitán maniobró incluso más atrás que Fabián, que apareció mucho en zona de remate y tuvo la mejor ocasión hasta el tanto. Fue en una brava recuperación de Loren en la banda izquierda ante Ramalho. El delantero se sacó un fantástico pase al espacio y Bono desvió el tiro del canterano (23’).

Del lado catalán, Pablo Machín jugó con las cartas boca arriba. No tiene nada que esconder a estas alturas. Tiene la permanencia en el bolsillo y está en disposición de ir más allá, de cruzar esos cercanos Pirineos, incluso, la próxima temporada. Pero ha exprimido a su infantería de 12-13 jugadores y la luz de reserva está encendida. El Girona atacó a arreones. Con las embestidas de Portu desde la derecha y los choques de Stuani, que se las tuvo tiesas con Javi García. El bético, ayer tercer central, no se arrugó y secundó al líder de la retaguardia, Bartra.

Los rojiblancos, que salieron ya encendidos tras el doloroso 5-0 en Anoeta, se fueron revolucionando más y más, entre decisiones de Jaime Latre que consideraban injustas –siempre sin razón– y goles anulados por fuera de juego. Hasta tres fueron. Y todos muy bien anulados, el primero a Juanpe en la primera parte (25’) y los dos a Stuani en los minutos 61 y 76. El balón parado, junto a las extravagantes decisiones de Dani Giménez, fue lo menos convincente del Betis en Montilivi.

Hasta los cambios aportaron lo suyo. Tello, que salió por sergio León a la hora larga de juego, se estiró por la izquierda y al menos sofocó la impetuosa salida del Girona tras el descanso; Sanabria, en su celebrado regreso, trabajó arriba, y Campbell forzó faltas y ayudó a inyectarle cloroformo al partido cuando los nervios del Girona amenazaban con un giro inesperado. Hasta en esa vital faceta de manejar los tiempos y darle al juego la aceleración o la pausa adecuada es ducho este Betis, que va enfilado hacia la Liga Europa. Y por la Puerta del Príncipe.

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