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¿La vida es lo que más se parece al Betis?

  • El proyecto de ABA vuelve a quedar retratado

  • La falta de actitud de los jugadores, el bajo crédito de Setién y la planificación de Serra, al descubierto

Joaquín, al lado de Mandi, se lamenta del gol de Calleri, al fondo con Javi Castellano. Joaquín, al lado de Mandi, se lamenta del gol de Calleri, al fondo con Javi Castellano.

Joaquín, al lado de Mandi, se lamenta del gol de Calleri, al fondo con Javi Castellano. / ángel medina / efe

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Tres días después de una humillación histórica como fue la eliminación en la Copa ante el Cádiz, el Betis firmó otra vergüenza de partido para reflejar que en estos momentos el proyecto actual, ese nuevo Betis que lleva naciendo de un nuevo Betis temporada tras temporada va camino de ser otra tomadura de pelo. "La vida es lo que más se parece el Betis", decía el anuncio de la campaña de abonados, pero la realidad es que este Betis, el de Haro y Catalán, es lo que menos se parece al Betis. Una vergüenza.

La situación requiere un análisis por partes. En Las Palmas, la actitud de los jugadores dejó mucho que desear. ¡Ni el Betis de los 25 puntos mostró esa actitud! ¿Dónde está el amor propio? La sensación de haber dejado de creer en Setién se reflejó en la hierba, con una indolencia impropia de un equipo que tenía otra oportunidad para demostrar que de verdad quiere luchar por Europa.

El otro punto de mira está en el técnico cántabro. Su crédito de cara a la afición está bajo mínimos. Nada nuevo en Las Palmas, mismo dibujo, los cambios, un equipo sin identidad y en caída libre, muerto. Eso sí, a Setién le honra que siempre haya ido de frente. "Ya sabían a qué entrenador firmaban", ha repetido en más de una ocasión -unos visionarios los que le rubricaron tres años de contrato-. Una gran gestión de donde radica el mal del Betis, en el palco. La planificación tiene carencias que saltan a la vista. Serra Ferrer dio el visto bueno a la llegada de Setién y no reforzó la defensa como es debido, trayendo además refuerzos atrás que no dan el nivel para vestir la elástica verdiblanca. Tampoco se entiende que después de la vergüenza que sufrió el bético ante el Cádiz no saliera a dirigirse a la afición. Así, su situación cada vez recuerda a más a la otros mitos que fueron devorados por este Betis Libre, ahora Betis de los béticos.

Lo mismo hicieron Haro y Catalán. Todavía hay quien defiende al dúo de ABA diciendo que no tienen culpa de lo que pasa en el campo, de que año tras año pasen entrenadores, directores deportivos, despilfarro en plantilla... Por esa regla de tres José Antonio Bosch o Domínguez Platas no tuvieron culpa de nada. ¿No piensan dimitir? El estadio, el restyling, el baloncesto... ¿Y el primer equipo? ¡Eso es lo más importante! Hasta con sus propias declaraciones quedan retratados. "Lo de Éibar fue un accidente", Haro dixit. "Lo que pasó en Éibar no se volverá a repetir", Catalán dijo. Y llegó el Cádiz, Las Palmas...

¿Aún se necesita más para detectar dónde está el problema? ¿Dónde está esa afición que en Champions gritaba "Lopera, bota de oro" y "Lopera salta al campo y mete un gol"? ¿Paciencia, dejen trabajar? ¿La inestabilidad accionarial es la causante de esto? ¿La paz social? Entidad a la deriva, Betis.

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