El déficit de testosterona incide en el deterioro de la calidad de vida

  • El hipogonadismo, conocido popularmente como andropausia, puede manifestarse en la pérdida de la líbido, la función eréctil o la densidad ósea

Los datos demográficos demuestran que existe un porcentaje cada vez mayor de varones de edad avanzada que presentan una deficiencia de testosterona que influye negativamente en su calidad de vida, a nivel sexual, físico y mental. Este deterioro general de la salud percibida del hombre se conoce popularmente como andropausia, por su semejanza con al menopausia femenina, pero la comunidad científica lo denomina hipogonadismo. Así pues, el hipogonadismo es un síndrome clínico y bioquímico asociado al envejecimiento del varón, relacionado con un déficit en los niveles séricos de testosterona que puede manifestarse a través de síntomas muy variados, como la pérdida de la densidad ósea y de la masa muscular, pérdida de la libido y función eréctil, alteración de la función cognitiva, y cambios en el estado de ánimo. Numerosos estudios demuestran que a partir de los 40 años los niveles de testosterona en el hombre disminuyen un 1,2% al año. El problema reside en que una proporción importante de varones presenta concentraciones séricas de testosterona inferiores a los valores normales. Así, un 30% de hombres mayores de 60 años podrían encontrarse por debajo del límite inferior de normalidad.

El diagnóstico del hipogonadismo es sencillo. Se basa en un cuestionario diseñado para ésta propósito que consta de 17 preguntas que investigan la presencia de síntomas como la sudoración excesiva, sofocos, irritabilidad, nerviosismo, ansiedad, tristeza, debilidad, disminución del deseo sexual o empeoramiento de la función eréctil. Tras confirmar varios de estos síntomas, se realiza un análisis de sangre en el que se determinan los niveles de testosterona.

En cuanto al tratamiento, un estudio aparecido recientemente en el International Journal of Impotence Research demuestra que los varones de edad avanzada con hipogonadismo y síntomas de síndrome metabólico (esto es, colesterol, hipertensión, diabetes, obesidad) muestran una mejoría en la densidad mineral ósea y en la masa corporal magra tras el tratamiento con testosterona inyectable de acción prolongada. Este tratamiento mantiene los niveles séricos de testosterona dentro de la normalidad con tan sólo cuatro administraciones al año,algo idóneo para tratamientos a largo plazo. El estudio investigó si los bajos valores de testosterona en estos pacientes se asocian con una disminución de la calidad de vida y de la salud física y mental, y si el tratamiento de sustitución con testosterona inyectable de larga duración podría mejorar cualquiera de los síntomas habitualmente asociados con el síndrome metabólico. Al cabo de 12 meses de tratamiento se observó una mejoría de la composición corporal y el aumento de la densidad mineral ósea.

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