la priostía

Las manos solidarias de Jesús de la Pasión

  • La Fundación Nuestro Padre Jesús de la Pasión tiene vocación de ayuda y servicio a las personas en situación de vulnerabilidad

Imagen de la entrega de alimentos de la Fundación Jesús de la Pasión en las dependencias de la hermandad, antes de su traslado a la nueva sede. Imagen de la entrega de alimentos de la Fundación Jesús de la Pasión en las dependencias de la hermandad, antes de su traslado a la nueva sede.

Imagen de la entrega de alimentos de la Fundación Jesús de la Pasión en las dependencias de la hermandad, antes de su traslado a la nueva sede. / m. g.

Los voluntarios que trabajan en la Fundación de Jesús de la Pasión son las manos del nazareno que de Martínez Montañés que espera durante todo el año en su capilla Sacramental del Salvador. Atadas pero fuertes, en actitud de querer ayudar y casi de abrazo, incluso cuando la soga que lo ata parece impedirlo. Y es que, no hay dificultades que impidan ayudar a quienes tienen auténtica vocación de solidaridad.

La Hermandad de Pasión tiene una gran vocación asistencial desde su fundación, de hecho, los tres pilares en los que se asienta, en común con la mayoría de las hermandes de penitencia, son culto, formación y caridad. Según explica la Diputada de Caridad, Cristina Yanes, los orígenes de la fundación se remontan a 1964, cuando existía una Comisión de Caridad formada por hermanos que dedicaban su tiempo, dinero y conocimientos profesionales para ayudar a los demás. Al principio, además de a los hermanos, los destinatarios de esta solidaridad era, por cercanía, la casa de San Juan de Dios y algunos conventos de la zona. "Esta comisión cada vez tenía una mayor actividad y entre 2008 y 2009 se da un paso más allá y se plantea la idea de crear la Fundación Asistencial Nuestro Padre Jesús de la Pasión. Son los momentos más duros de la crisis y en la hermandad se toma conciencia de la necesidad de actuar para paliar sus efectos", explica Cristina Yanes.

Es en este contexto donde nace la Fundación con el objetivo de atender la las personas víctimas de la pobreza, la marginalidad y la exclusión social. Una institución que comienza a andar en 2009 pero que no alcanza el desarrollo pleno de sus funciones hasta 2011.

Desde julio del año pasado, la sede de la Fundación está en la calle Boteros, 14. Hasta ese momento la atención se realizaba en dependencias de la hermandad, "con este cambio hemos mejorado el servcio para los beneficiarios de la Fundación, que se han multiplicado por seis desde que comenzamos a funcionar, sobre todo los que reciben las ayudas directas. En 2011 la Fundación repartió ayuda por valor de 33.000 euros y en el ejercicio de 2016 esta cantidad aumentó hasta los 187.154 euros", explica Yanes.

Este presupuesto es posible por la ayuda constante de la Hermandad de Pasión, que aporta el 10% de los ingresos anuales, a estos e suman las cuotas de los socios colaboradores, las recibidas por parte de entidades privadas y la búsqueda de recursos propios como las veladas sacramentales. Existen convenios de colaboración con el Ateneo, la Cruz Roja y hermandades que por su tamaño tienen menor capacidad para gestionar recursos. En este sentido, forman parte de las instituciones incluidas en el Plan Fega de la Cruz Roja, que llega a 770 beneficiarios de la Fundación. A estos alimentos, que suelen ser no perecederos, la Fundación añade a través de acuerdo y compra directa otros para que la alimentación de las personas que acuden a ella sea lo más completa posible. "La mayoría de los casos suele ser aceite o alimentos infantiles, y verduras. Intentamos conseguir lo que necesitan y si vemos que no llegamos, solicitamos ayuda a través de las redes sociales o los desvíamos a otras entidades donde sabemos que pueden solucionar el problema", comenta. En los últimos cinco años, ha entregado más de 300.000 kilos de alimentos.

En muchas ocasiones, las personas que se acercan a la Fundación necesitan, además de alimentación, que se les devuelva su dignidad como persona, que tengan una vida normal. Es decir, algunas veces cosas tan sencillas como que los niños tengan juguetes. En estas situaciones, también están presentes los voluntarios de la Fundación.

"Muchas de las personas que nos llegan nos comentan que agradecen, sobre todo, que les escuchemos. Atendemos a 200 personas más o menos fijas, y a éstas se añaden las que llegan derivadas de la parroquia o de otras hermandades. Y si no está en nuestras manos, intentamos poner solución. Esto ocurrió en el caso de una señora a la que iban a embargar la casa por falta de pago y nuestros voluntarios le ayudaron a tramitar una pensión no contributiva. En ocasiones, no se trata sólo de dar de comer, sino en solucionar", argumenta.

A estas ayudas directas se suman las realizadas a colectivos vulnerables. En este apartado se enmarcan las ayudas a Regina Mundi, el Pozo Santo, el convento de las Mercedarias de San José, a quien se hace tres donativos al año por su vinculación con la Hermandad (la antigua titular está en la capilla del convento), Madre de Dios, San Juan de Dios, el proyecto Fraternitas o el convento de San Leandro, entre otros.

Por otro lado, la Fundación Jesús de la Pasión colabora con la asociación Niños con Amor becando a varios niños. Otras de estas ayudas especiales son para el Hogar de Nazaret y para la Fundación Padre Leonardo.

Pero la Fundación nació también para promover y organizar un voluntariado comprometido como el que forma parte del equipo de letrados y voluntarios que forman parte del proyecto Abogados de la Merced, puesto en marcha por la institución asistencial y encuadrado dentro de la celebración del VIII Centenario de la Orden de la Merced . Durante el año pasado se han atendido 17 casos de internos de las prisiones de Morón y Sevilla, en ámbitos tan diferentes como régimen penitenciario, vivienda, familia o extranjería. El equipo está formado por 10 abogados.

Este proyecto cuenta con la colaboración del Colegio de Abogados de Sevilla, la Asociación para la reinserción social Zaqueo y la Delegación Diocesana de Pastoral Penitenciaria, para asistir a los internos en las cárceles de la provincia de Sevilla y ayudarles en su reinserción a la sociedad tras el cumplimiento de las penas .

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