Un rito de cada Viernes de Dolores

  • Desde hace 27 años, Sánchez Araújo ultima la cuaresma con las torrijas de San Bruno en la calle Feria

  • Puente de paisanaje entre un periodista y un panadero de Alcalá de Guadaíra

El once inicial. De izquierda a Derecha, Víctor Fernández, Paco Cepeda, Eladio de León, Juan Ruiz, Manolo Aguilar, José Antonio Sánchez Araújo, Florencio Ordóñez, Nacho Ansó, Francisco Barquín (del bar Guadiana), Pepe Galindo, panadero de San Bruno, y Romo, ayer en el bar Guadiana. El once inicial. De izquierda a Derecha, Víctor Fernández, Paco Cepeda, Eladio de León, Juan Ruiz, Manolo Aguilar, José Antonio Sánchez Araújo,  Florencio Ordóñez, Nacho Ansó, Francisco Barquín (del bar Guadiana), Pepe Galindo, panadero de San Bruno, y Romo, ayer en el bar Guadiana.

El once inicial. De izquierda a Derecha, Víctor Fernández, Paco Cepeda, Eladio de León, Juan Ruiz, Manolo Aguilar, José Antonio Sánchez Araújo, Florencio Ordóñez, Nacho Ansó, Francisco Barquín (del bar Guadiana), Pepe Galindo, panadero de San Bruno, y Romo, ayer en el bar Guadiana. / belén vargas

Salga el sol, llueva o ventee, todos los Viernes de Dolores se produce el milagro de Feria esquina con Guadiana y Peris Mencheta. Hace 27 años, el periodista y maestro de periodistas José Antonio Sánchez Araújo instituyó una hermosa tradición que fue un puente de paisanaje. La Semana Santa es la eclosión del clasicismo, una forma cursi de decir que las cosas siguen estando en su sitio, y Sánchez Araújo es un clásico donde los haya. Nadie ha superado, ni se le ocurra, la ínclita forma de hacer radio que fue bautizada como Narrativa Araújo. Antes en los estudios de Radio Sevilla en la calle González Abreu y ahora desde su casa de Alcalá de Guadaíra, cerca de los terrenos de Oromana elegidos por Miguel Muñoz para preservar a la selección española de alisios y contralisios, nunca falta a la cita con su paisano José Jesús Galindo, Pepe, el panadero de San Bruno, muñidor del tránsito de las estaciones. Igual que los días se alargan, los tiempos para lo inefable se acortan. En el obrador de San Bruno se muda el tiempo como una crisálida de rosco de Reyes en pestiño y torrija y ésta se convierte en heráldica de esta expedición de periodistas y amigos vinculados con el mundo cofrade.

Periodistas de diferentes medios: dos discípulos dilectos, que diría Ignacio Camacho, del maestro Araújo como son Florencio Ordóñez y Manolo Aguilar; Víctor Fernández, de la cadena Cope, y Paco Cepeda, de El Pelotazo de Canal Sur Radio y de Muchodeporte.com. Junto a estos cinco magníficos de un Marcelino con pan y un vino que vendría después, Juan Ruiz, tocayo del Arcipreste de Hita que fue hermano mayor de la Macarena, con Eladio de León, de su junta de gobierno; Romo, animador incansable de la Cámara de los Balones; y Nacho Ansó, director del hotel NH Collection. Nervión y Heliópolis hermanados en las iniciales de una cadena hotelera para evitar suspicacias. Este fin de semana no juegan Betis ni Sevilla, pero estos virtuosos de la prensa deportiva no podían faltar a la cita de cada Viernes de Dolores con las torrijas de Pepe de San Bruno.

La amistad por encima de las audiencias, colegas competentes más que competidores

El encuentro fue en el bar Guadiana, en la calle del mismo nombre esquina con Peris Mencheta, el periodista valenciano que dirigió El Noticiero Sevillano. Ejerció de anfitrión Paco Barquín, propietario de este bar ya legendario, parada y fonda de tantos costaleros cuando empieza la temporada de los ensayos. Torrijas de un panadero de Alcalá para un periodista de Alcalá. Trasvase Guadiana-Guadaíra. Sólo una consonante y una tilde diferencian estos dos ríos. El que desemboca en el Atlántico por Ayamonte y el que vierte sus aguas al Guadalquivir. Una torrija une estas dos referencias fluviales, los ojos del Guadiana invocados por los oídos de la radio.

La legión de reporteros cruzó la Alameda a la altura de la Casa de las Sirenas camino de la segunda etapa de la jornada, Casa Ricardo. En este bar donde figura la nómina de todos los pregoneros y de las imágenes que han participado en el Via Crucis los obsequiaron con unas croquetas marca de la casa. Lleno de referencias cofrades, con fotografías del día que visitó el lugar la abuela del actual Rey de España, la muy bética y currista doña María, condesa de Barcelona y amazona del Paseo de Colón, Casa Ricardo es antigua Casa Ovidio, que debe su nombre no al poeta romano ni a Ovidi Montllor sino a Ovidio Roig, futbolista cordobés de Peñarroya-Pueblonuevo que jugó en el Sevilla la temporada 1945-46 en la que se proclamó campeón de Liga. El 7 de mayo se cumple el centenario del nacimiento del jugador que dio nombre a la actual Casa Ricardo, donde padre e hijo llevan el timón de un tabernáculo señero junto a la casa de hermandad del Gran Poder. Un consulado de la amistad y el yantar que agasaja a su distinguida clientela con torrijas de Pallarés, obrador del Cerezo. 27 años, temporadas en las calendas del deporte. En el único día en el que los Dolores no duelen. Lola de España, Lolita de Nabokov.

Retahílas

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