Campanas y cascabeles en la calle Feria

  • La Dolorosa de Montesión puso el broche de oro a los 450 años de la hermandad en una salida que la llevó hasta la Macarena

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Con la venia del cielo (y de la autoridad correspondiente) la Virgen del Rosario recorrió ayer el barrio de la Feria para conmemorar el 450 aniversario de la fundación de la hermandad de Montesión. Ha sido un año cuajado de actos extraordinarios en la cofradía del Jueves Santo, que ha tenido sus puntos álgidos en las dos procesiones protagonizadas, la primera hace ahora un año, por el Cristo de la Salud de Ortega Brú, que salió por primera vez en las andas de la Oración en el Huerto; y ayer, con la de la Virgen del Rosario, que recorrió un itinerario inédito por el barrio -a petición expresa de muchos vecinos- en el que la Dolorosa llegó hasta la basílica de la Macarena, tras recorrer unas calles con aromas de mañana de Viernes Santo en las que se vivieron momentos muy destacados.

El día amaneció bajo la amenaza de la lluvia, pero a la hora de la salida, el hermano mayor, Rafael Buzón, tranquilizaba a los hermanos asegurando que el riesgo "era mínimo, casi nulo". En la hermandad no habían dejado ningún detalle al azar. La puerta de la capilla del Rosario estaba profusamente engalanada con flores y colgaduras. Al igual que los balcones de todo el recorrido procesional, de los que colgaban reposteros alusivos a la efeméride. El grupo joven también quiso aportar su granito de arena, según explicaba el diputado de música, Francisco Javier Jarana: "Van a hacer una lluvia de pétalos en Palacios Maraver y han preparado una alfombra con sales marinas en la calle Amargura".

La primera llamada al paso la realizó el delegado diocesano para hermandades y cofradías, el padre Manuel Soria, quien departía animadamente con el presidente del Consejo, Adolfo Arenas, en el compás de Montesión minutos antes de la salida. Con nardos, orquídeas, rosas blancas y astromelias iba exornado el paso, según apuntó José Ramón Paleteiro. "Esta bella joya de la calle Feria ya va a estar en la calle y Sevilla la está esperando. ¡Qué cumpla otros 450 años más!", espetaba el capataz, Francisco Reguera, justo antes de que el paso saliera de la capilla. Marcha Real y Rosario de Montesión. Campanas y cascabeles para la Virgen de Montesión. Sería ésta la composición que más se repetiría en la noche. El cambio de hora hizo posible que el día diera paso a la noche justo cuando el palio recorría los primeros metros de Feria.

Tras el Ave María del Sacri, la procesión continuó su recorrido en busca de la parroquia de Omnium Sanctorum, donde esperaban las hermandades del Carmen Doloroso, la Reina de Todos los Santos y los Javieres. Hasta ocho hermandades visitó la Virgen del Rosario en su salida extraordinaria.

Los momentos más esperados de la noche se vivieron en la basílica de la Macarena. Esperanza y Rosario, frente a frente. Disipado el riesgo de lluvia, fue el frío el que tomó el protagonismo en la madrugada. Por un recorrido inédito, volvió la Virgen a la capilla del Rosario poniendo el broche de oro a sus 450 años.

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