Operaria de Lipasam

Carmen Muñoz Gutiérrez: Disfruta aunque trabaje soportando al prójimo

  • Son los encargados de dejar las calles perfectamente limpias al paso de los cortejos y a pesar de la general falta de colaboración.

Son los encargados de que las calles queden en perfecto estado de revista cuando terminan de pasar los cortejos procesionales y soportan la falta de respeto con la ciudad y con los empleados de limpieza que caracteriza a muchas personas que no tienen reparo alguno en tirarlo todo al suelo cuando están en una bulla o en la carrera oficial. Carmen Muñoz es una de las operarias de Lipasam que se encarga de realizar las tareas de limpieza al paso de las hermandades. Tiene 49 años, vive en La Rinconada, está casada y tiene dos hijos. Normalmente va en las cuadrillas que hacen el seguimiento detrás de los pasos de palio, “procurando molestar lo menos posible porque las máquinas que llevamos hacen mucho ruido y además nosotros vamos barriendo”. Realiza esta labor desde 1998, y cada día acompaña a varias cofradías en su recorrido: “hacemos un tramo de cada hermandad. Es un trabajo contrarreloj porque tenemos que ir de una a otra para que quede todo limpio. Como yo digo, hago estación de penitencia en varias hermandades”.  Las cofradías que más residuos dejan a su paso son las que llevan un mayor número de nazarenos, “sobre todo las de barrio como el Cerro, San Gonzalo o la Sed, que además congregan alrededor a mucha gente. También las de la Madrugá dan bastante trabajo”. No todo el mundo sabe valorar esta encomiable labor que desempeñan en esos días tan señalados, denuncia que “hay personas que son bastante desagradables y no entienden que vamos trabajando y nos fastidian bastante, incluso nos tiran pipas y papeles delante de nosotros para que los recojamos”.

Carmen disfruta con la Semana Santa, “si me toca hacer alguna salida por lo menos puedo ver los pasos de lejos, lo normal es que vaya detrás de los palios, pero lo disfruto mucho aunque vaya trabajando. Me gustan todas las cofradías”. Es hermana de la Macarena, aunque no puede salir al trabajar Jueves y Vienes Santo. “Este año quería salir con mi nieto, pero no va a poder ser”. Para la Semana Santa de 2008 sólo tiene un deseo: que le toque acompañar “aunque sólo sea un rato” a la hermandad de la Macarena.

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