La diosa lluvia

Cruz para el Jueves y cara en la Madrugada

  • La Esperanza de Triana fue la única protagonista en la Madrugada de 2004. Los Negritos, la Exaltación, las Cigarreras y Pasión, son las que más se han quedado sin salir en los últimos años.

EL Jueves Santo es uno de los días más castigados por la lluvia en los últimos años. No es posible encontrar más de dos Semanas Santas consecutivas con todas las cofradías en la calle. La tónica general es la alternancia de una buena y una mala, o de dos buenas y dos malas. Según esta estadística la de este año debería desarrollarse sin problemas meteorológicos. El siglo XXI empezó bien. La Semana Santa de 2001 fue completa y muy calurosa. Al año siguiente cambió la dinámica. Las cuatro primeras cofradías de la jornada no pudieron salir. El tiempo dio una tregua a partir de la media tarde, permitiendo la salida de la Quinta Angustia y el Valle. Pasión decidió no arriesgar. Aún estaba muy presente la imagen del Señor cubierto con plásticos en la Semana Santa de 1998, un año que fue muy malo.

En el año 2004, año de Santo Entierro Grande, la lluvia sorprendió a los Negritos y la Exaltación cuando regresaban a sus templos. El Valle y Pasión decidieron no salir. La Quinta Angustia se dio la vuelta cuando el paso enfilaba Velázquez. Las Cigarreras y la Virgen del Rosario de Montesión se resguardaron en la Catedral. La cofradía de Los Remedios volvió el Domingo de Resurrección y la Virgen del Rosario el Sábado Santo por la mañana. Tras dos años buenos, en 2007 se repite el mismo Jueves Santo que en 2002. Sólo salen las hermandades de la Quinta Angustia y el Valle. Pasión volvió a optar por la prudencia. En 2008 se volvió a vivir un Jueves Santo incompleto. Los Negritos, la Exaltación y las Cigarreras suspendieron sus estaciones de penitencia. Sí se pudo disfrutar en la calle de la belleza de los cortejos de Montesión, la Quinta Angustia, el Valle y Pasión. En 2009 y en 2010 pudieron salir las siete cofradías del día. No ocurrió igual en 2011 y 2012: no salió ninguna. El año pasado, pese a que cayó alguna llovizna en varios momentos, con parón en el interior de la Catedral incluido, todas las hermandades completaron sus estaciones de penitencia.

La Madrugada es, por lo general, un paréntesis de buen tiempo entre el Jueves Santo y el Viernes Santo. Entre 2005 y 2010 se registraron seis jornadas completas en todos los sentidos. En el año 2002, tras lo ocurrido en la tarde del Jueves Santo, la Hermandad del Gran Poder decidió no arriesgarse y permaneció en la basílica. En la Madrugada de 2004 las circunstancias fueron diametralmente opuestas. De la Macarena a los Gitanos todas las cofradías fueron anunciando que, por las malas previsiones que se manejaban, suspendían sus salidas procesionales. Todas menos la Esperanza de Triana. Cuando la noche se presumía vacía, en la calle Pureza una decisión, un "nos vamos a la calle", la llenó de luz. Decían en Triana que desde el año 1847 no se quedaba la Esperanza sin salir, exceptuando las Semanas Santas convulsas de la República. A las 3:05 se daba en directo la noticia en las emisoras de radio. La bulla ya colapsaba el itinerario de la cofradía que protagonizó momentos para el recuerdo, como la entrada del Señor de las Tres Caídas en la Campana mientras la banda interpretaba Toque de oración en recuerdo a las víctimas del reciente atentado terrorista de Madrid.

En 2011, por desgracia, no se pudo repetir la hazaña. Todas las hermandades suspendieron su estación de penitencia en una noche de rayos y truenos. En Triana se apuró al máximo. Confiaban en poder salir. Pero un aguacero cuando se debía decidir definitivamente quebró las ilusiones y las estadísticas. En el año 2012, la amenaza de lluvia se trasladó a la mañana del Viernes Santo. Las tres cofradías de ruán pudieron completar su estación sin sobresaltos en una noche fría y húmeda en la que las hermanas pudieron salir por fin de nazarenas en el Silencio, el Gran Poder lució en su paso restaurado y el Calvario cumplía 400 años. Las de capa aceleraron sus regresos en la mañana acortando los itinerarios. Alrededor de las 13:30 entraron la Macarena y la Virgen de las Angustias. Poco después empezó a llover.

La película del año pasado fue parecida. Sólo el Silencio se escapó de la lluvia. Las hermandades arriesgaron en sus salidas conscientes de la seria amenaza de lluvia que había. Amenaza que se cumplió. El Calvario y el Gran Poder se mojaron. La primera no alteró el ritmo. Al Señor prácticamente le cogió en la Plaza de San Lorenzo, entrando rápidamente. La Virgen del Mayor Dolor y Traspaso sí sufrió más la lluvia. La Macarena quedó partida entre la Anunciación y el Salvador. Decidió regresar a la basílica esa misma mañana. Lo hizo en una hora y cuarto. Cuando la Virgen de la Esperanza estaba ya resguardada bajo el dintel del atrio comenzó a llover. La Esperanza de Triana, cobijada en la Catedral, y los Gitanos, en la Anunciación, volvieron a sus templos el Sábado Santo por la mañana.

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