Vestidor

José Garduño: Medio siglo creando estilo

  • Es la persona que más cerca se encuentra de las imágenes. Sus manos hacen posible que cada año luzcan aún más hermosas.

Cumple este año medio siglo vistiendo a la Macarena, “algo que no pudieron hacer personas tan importantes como Juan Manuel Rodríguez Ojeda o Juan Pérez Calvo”. Pepe Garduño se hizo cargo de la Dolorosa de San Gil en 1958, cuando sustituyó a su hermano Antonio al creer la junta de gobierno de la Macarena que su función de vestidor era incompatible con la de capiller del Gran Poder. A sus 75 años, ha vivido en primera persona  acontecimientos importantes de la hermandad, como la coronación y el veinticinco aniversario de ésta,o la salida extraordinaria por el 400 aniversario de la fundación de la corporación. La primera vez que se puso delante de la Macarena fue para vestirla de hebrea y poco tiempo después la cambió para el paso, “cuando me subí a la peana recuerdo que me temblaba todo. Fue algo maravilloso”.

Ha dotado a la imagen de una nueva impronta y un estilo propio: “lo primero que hice fue despejarle el rostro para que se viera la cara tan impresionante que tiene. Luego le tripliqué el pico que le ponía mi hermano y por último le saqué el tocado por encima del manto, lo que ya fue una gran revolución”. Todavía hoy, después de tanto tiempo, siente un gran respeto y se sigue poniendo nervioso. “Cuando la vestimos para el besamanos o para la salida, hay gente y me siguen temblando las piernas como el primer día”. En vestirla para el paso tarda unas cinco horas.

Vive en la calle Zaragoza. Está casado y tiene 3 hijos. Su profesión fue la de fotógrafo. También es vestidor de la Virgen de la O, de la Estrella y de la Virgen de los Negritos, donde también lleva 50 años. Su hermandad desde pequeño es la Estrella, “soy desde los 10 años, mis recuerdos de joven son los de la Virgen de la Estrella saliendo de San Jacinto. Me emocionaba mucho aquella salida”. Desde que falleció su hermano Antonio hace cinco años, realiza las labores de vestidor en esta hermandad. “Tengo el corazón dividido entre la Estrella y la Macarena”. A los jóvenes vestidores sólo les pide una cosa: “que no copien lo que se ve en las fotos antiguas sino que intenten hacer otras cosas”.

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