Reflexiones entre hitos y nubarrones

  • La peculiar Semana Santa de 2008 será largamente recordada por el debut del Polígono de San Pablo y por la salida con túnica bordada del Gran Poder.

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Sin la menor duda, la Semana Santa de 2008 será recordada durante largo tiempo por dos hechos que han marcado profundamente la celebración y por algunas situaciones añadidas que han dotado a los días de elementos añadidos de gran calado. Al previsto estreno de una nueva hermandad, el Polígono de San Pablo, se unió como gran hito de la Semana Mayor la primera salida en la Madrugada del Gran Poder con túnica bordada en sesenta años.

La número 60. Contando que una hermandad, el Amor, cuenta con dos cortejos de recorridos independientes, la incorporación del Polígono de San Pablo convierte a esta hermandad en la sexagésima cofradía que procesiona en la Semana Santa sevillana. Con un recorrido demoledor, resultará particularmente interesante su evolución en los próximos años, una evolución que inevitablemente recordará, por ejemplo, a la del Cerro, con un crecimiento exponencial de nazarenos en sus primeros cinco años de estación a la Catedral y una distancia equiparable.

Además, la cofradía de San Pablo ha contado con un elemento de excepción, pues la Macarena prestó uno de sus mantos –el de la coronación– a la Virgen del Rosario. Asegurado en un millón de euros, contrastaba sobremanera con el palio liso de la ‘debutante’ dolorosa.

El otro hecho que ha marcado indefectiblemente la Semana Santa ha sido la salida del Señor de Sevilla con la Túnica de los Cardos, un hito en toda regla tanto si ha dejado frío a algunos como si ha encandilado a otros. Majestuoso sin la menor duda, de 1948 databa la última Madrugada con el Gran Poder luciendo túnica bordado (y no esta, sino la conocida como de las Espinas). La de los Cardos fue elaborada por las hermanas Antúnez en 1881 y fue utilizada hasta 1910. Desde entonces, la citada salida de 1948 fue la única antes de que Enrique Esquivias y su junta de gobierno diera un giro a la composición de la mítica imagen en este 2008 que pasará a los anales.

El Salvador y el Cachorro

2008, además, ha supuesto el regreso de Borriquita, Amor y Pasión al Salvador. El cierre de casi cinco años por obras dio paso a imágenes recuperadas, más aún en el caso de Pasión, que hacía siete años que no franqueaba la ‘rampla’ por la lluvia de 2002.

Cuatro años seguidos de interferencias atmosféricas habían impedido al Cachorro alcanzar la Carrera Oficial. Dos salidas abortadas y otras dos marcadas por la lluvia quedaron atrás con un Viernes Santo espléndido que recuperó al Cachorro para la Campana.

Doce fueron las cofradías que se quedaron en casa, un hecho que se viene repitiendo en los últimos años. El presente siglo sólo ha visto una Semana Santa completa, y fue la primera: 2001. La Sed hizo un intento temerario y el resto del Miércoles Santo fue un incesante goteo de decepciones. Cabe plantearse la conveniencia de apurar más allá del cien por cien las posibilidades de salida cuando el dispositivo de seguridad está prácticamente desmantelado y las informaciones se reparten entre la lluvia abundante y la lluvia sin más, pero lluvia con toda seguridad.

La demora y Montesión

Se han sucedido peticiones de demora de hasta una hora, algo que viene sucediendo desde años recientes. El tormentón del jueves no dio opción a las primeras de la tarde. Bien está lo que bien acaba y Montesión hizo uso de esta prebenda con el compromiso de no dejar retraso en Campana, cosa que cumplió tras no agotar más que media hora de receso y acortar su recorrido de ida por Conde de Torrejón.

Poco debían confiar en ello las tres cofradías restantes del Jueves Santo, que entraron visiblemente espaciadas en la Carrera Oficial para completar la jornada con la Madrugada ya en plena ebullición, tres cofradías en la calle y el Sentencia en la calle Feria. Media hora larga de retraso para Valle y Pasión es suficiente para solaparse con la noche de las noches, evidencia de que se trata de una jornada cogida con alfileres.

Amenazaba con ocurrir lo mismo para la tarde del Viernes Santo, puesto que el retraso en Campana alcanzó la hora durante la Madrugada. La Macarena soltó 45 minutos que acabaron en menos de 30 al final de la jornada. Los evidentes retrasos se difuminaron en unas puntuales entradas. Mientras, las cofradías de negro avanzaron a un ritmo extraordinariamente alto, hasta el punto de detener sus pasos durante varios minutos en los correspondientes palquillos para cuadrar sus horarios.

El intenso frío de la noche provocó una afluencia de público sensiblemente inferior en las horas nocturnas y la habitual notable afluencia en las diurnas.

Los peores temores, los que convierten en realidad las pesadillas de los hermanos mayores, se hicieron realidad el Sábado Santo. Santo Entierro y Soledad se tomaron un margen de media hora, salieron finalmente y recibieron un intenso chaparrón al igual que Servitas y Trinidad. Con el Salvador recuperado, al menos hubo cobijo para todos, con la peculiar coincidencia a las puertas de La Anunciación del palio de los Servitas y la Soledad.

Volviendo a los retrasos, la corona de la Paz atropelló el Domingo de Ramos, que sigue viviendo parones en ocasiones inexplicables. Permisivo y respetuoso el Consejo con las cofradías sobre todo fuera del recorrido oficial, se están asentando ‘las otras madrugadas’, con entradas a altísimas horas de la mañana.

El resto de la semana vino jalonada por el habitual anecdotario. El resbalón de Rosamar el Jueves Santo o la retención policial al diputado mayor de gobierno de la Amargura por una discusión en el Banco de España estuvieron a la cabeza. Ya el año pasado un policía quiso echar de la bulla al capataz del palio, Alejandro Ollero. Este año han pasado cosas como el anuncio por parte de Antena 3 de la no salida del Baratillo hora y media antes de la reunión de oficiales.

Si el Salvador recuperó su lugar en la ciudad, Vera-Cruz volvió a su capilla tras salir los últimos años de Santa Rosalía, justo el lugar al que se traslada el Gran Poder en breves fechas. Indiscutiblemente, el equipo de gobierno de Enrique Esquivias ha dejado el listón alto: una restauración clamorosa, una histórica salida con túnica bordada y una obra que obliga a la hermandad a salir de la Basílica por primera vez, más el hermano mayor pregonero. Casi nada.

Indudablemente, la rosa le gana sitio al clavel. Entre otras cosas, porque el precio ya es el mismo por la subida de éste. Y puestos a lucir, pues rosas no parece mala elección. Sólo dos palios conservaron el clavel. Cosas que pasan.

PD: Los Estudiantes salió en dirección a María de Padilla para evitar parte de las catenarias, librándose de las estampas que vivió El Cerro. Quizás no tenga que volver a hacerlo, pero si todo va como parece lo que será más difícil es ver a la Buena Muerte de día.

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