Romanos en el taller

  • Carrasquilla restaura las figuras del misterio de la Amargura, obras del orfebre Cayetano González

Forman uno de los misterios más equilibrados y conseguidos de la Semana Santa. Presencian el momento en el que Jesús -vestido de blanco, el color de los locos- guarda silencio ante el Desprecio de Herodes. Los romanos de la Amargura, obra del orfebre Cayetano González, se encuentran en el taller de Enrique Gutiérrez Carrasquilla, donde están siendo sometidos a labores de conservación para resanar diversos roces y pérdidas de policromía provocados por los cascos y corazas con los que salen a la calle cada Domingo de Ramos.

Pasada la Semana Santa, los romanos fueron bajados del paso y se trasladaron al cercano taller de Carrasquilla, hermano de la corporación y miembro de la junta de gobierno. La hermandad aclara que las figuras se encuentran en buen estado y que los trabajos obedecen a las labores de conservación que se vienen practicando. Con tal fin, se corregirán los desperfectos ocasionados cuando son revestidas con las corazas y cascos. Dicho ropaje produce abrasiones y pérdidas de policromía.

Además de esta reparación, Carrasquilla aprovechará la intervención para colocar nuevos sistemas de sujeción en los cascos. La intención es reducir al mínimo el roce del metal con las capas superficiales de la policromía. También se revisarán los sistemas de sujeción al paso.

La última vez que los romanos fueron intervenidos fue en 2000, cuando también los restauró Carrasquilla, aunque en aquella ocasión se trató de una operación más compleja, ya que las figuras llevaban sin tocarse desde 1966, cuando Francisco Buiza las restauró. Estos romanos llaman la atención por dos motivos. Uno, por la expresividad de su rostro, con gestos que, pese a la altura del paso, no pasan desapercibidos por el público. El otro factor se refiere a su autoría, pues no son obras de un autor que hubiera destacado hasta entonces en el campo de la imaginería, sino del orfebre Cayetano González, quien las diseñó en 1937. Con ellas se recomponía un misterio que se vio mermado en los inicios de la Guerra Civil, cuando las anteriores figuras, de Benito Hita del Castillo, fueron quemadas por el frente popular.

Los tres romanos de Cayetano González componen uno de los mejores misterios de la Semana Santa sevillana, completados con la figura del Herodes (una de las imágenes secundarias más populares) y dos sayones, obras también de Cayetano, al que se debe la mayor parte de la valiosa orfebrería de la Dolorosa de San Juan de la Palma. Los tres romanos volverán al paso en las vísperas del Domingo de Ramos de 2017.

Por otro lado, durante junio la Hermandad de la Amargura acometerá la instalación de una puerta de seguridad para el camarín del Señor, que quedará protegido como ya se encuentra la Dolorosa en su camarín del altar mayor.

Otra de las obras de mejora que acomete esta corporación concierne a la iluminación de San Juan de la Palma. Recientemente se ha completado la renovación de la instalación eléctrica en las zonas de la casa de hermandad y en la capilla de los Esquivel, con lo que se da continuidad a una tarea que comenzó el verano del año pasado.

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