Un accidente obliga a intervenir de urgencia en el Cristo del Museo

  • Un golpe brusco al ser colocado en el paso provoca fisuras en los pies de la talla

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El imaginero y restaurador Luis Álvarez Duarte tardará tres días en restaurar al Cristo de la Expiración, de la Hermandad del Museo, tras el accidente que sufrió el pasado lunes cuando era colocado en su paso de salida. Según confirmó el hermano mayor de esta corporación, José Luis Palma, cuando iba a ser introducido en el cajillo de la canastilla se produjo una caída sobre el madero del monte. Como resultado de este golpe se han producido varias fisuras en los dedos de los pies y pequeños desprendimientos de la policromía en esta zona. En el momento de producirse los hechos se encontraban en la capilla los priostes y varios miembros de la junta de gobierno que inspeccionaron la talla del sagrado titular y detectaron los daños producidos.

Por este motivo, se decidió bajar al crucificado del paso y se contactó urgentemente con Álvarez Duarte, quien durante la mañana de ayer estuvo inspeccionando la talla y restaurando la zona afectada. La imagen tendrá que permanecer durante tres días retirada del culto. Ayer comenzó a restañar las pequeñas fisuras que se han originado y se han vuelto a colocar los pequeños fragmentos de policromía que se habían desprendido tras el fuerte descenso que provocó el desajuste en el cajillo hidráulico.

Transcurrido este tiempo, el Cristo será subido de nuevo al paso para su estación de penitencia el próximo Lunes Santo. El hermano mayor quiso restar importancia a las informaciones que circularon durante la mañana de ayer que aseguraban que la talla había sufrido grandes desperfectos al romperse una de las poleas con las que se sube al paso. "Sólo ha sido un pequeño accidente. El Cristo saldrá el Lunes Santo sin ningún inconveniente". También quiso dejar claro que los priostes de la hermandad habían organizado el traslado al paso con la máxima seguridad. "Todo estaba cuidado. Las poleas están en perfecto estado. Lo que ha ocurrido es un fallo en el sistema de anclaje al paso que escapa a las medidas preventivas. Por lo demás, nuestros hermanos pueden estar tranquilos. El Cristo no corre peligro y el paso no se ha dañado".

La hermandad aprovechará la estancia en Sevilla de los Cruz Solís -que restauraron al crucificado- para que inspeccionen la talla. De haber sido mayores los daños, su restauración se complicaría por el material -pasta- con el que está hecho este crucificado. Por ahora no se sabe si tomará medidas preventivas para el Lunes Santo.

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