Una devoción sin fronteras

  • Miles de fieles emocionados se congregaron en el coliseo deportivo para vibrar con la subida a los altares de una nueva beata a la que ya piden salud y ayuda

La enorme explanada del Estadio de la Cartuja se llenaba desde primera hora de la mañana tanto de adultos como de jóvenes y niños. Muchas familias al completo. La mayoría portaba un pañuelo en el cuello, que dependiendo del lugar de procedencia era de un color u otro. Blanco, celeste, amarillo o verde fueron las gamas más elegidas por los devotos que acudieron al coliseo deportivo. El lema era claro: Todos con la Beatificación de Madre María de la Purísima. Sentimientos indescriptibles, mucha devoción y emoción. Así describían el momento los fieles.

Moguer, Morón, Tocina, Montellano, Valverde del Camino, Cádiz, Chiclana de la Frontera, Málaga, Sevilla... y un sinfín de pueblos. Muchos andaluces quisieron acompañar ayer a Madre María de la Purísima y a las hermanas de la Cruz. Los sentimientos de los presentes eras muchos. Todos coincidían en la gran devoción hacia las hermanitas. "Estamos todos muy emocionados. Es la primera vez que venimos a un acto tan simbólico y no nos lo esperábamos así", relataba Dolores Cantos, que desde Pizarra, un pueblo de Málaga, salió pasadas las cinco de la mañana junto a un grupo de cien personas distribuidas en dos autobuses. "Hay mucha devoción hacia las hermanas de la Cruz tanto en España como fuera. La gente le tienen mucho cariño porque hacen mucho por los pobres. Además, se tiene la certeza de que Madre María de la Purísima, al igual que Sor Ángela de la Cruz, es una santa", manifestaba Cantos mientras trataba de colgar una pancarta.

Dos jóvenes de Moguer, desde donde han peregrinado 220 personas, Manoli Fernández y Loli Gómez, contaban emocionadas que tienen mucha fe a las hermanas de la Cruz desde chicas. "Son estupendas y muy trabajadoras", relataban ambas, que conocen muy de cerca la compañía porque trabajan en el convento con ellas. Dos amigas suyas expresaban la satisfacción que sentían al estar en el estadio y poder ver la beatificación de la santa, muy conocida en el pueblo, ya que la niña que curó era de la Palma del Condado, recordaba María Pérez.

"No hay palabras para explicar el significado que esto tiene. Los sentimientos no se pueden describir. Madre María de la Purísima es lo más grande y he venido al acto por todo lo que le debo a las hermanas de la Cruz", afirmaba Encarnita Muñoz, que muy feliz iba al encuentro de su tía, hermana de la compañía. "La beata está muy vinculada a nuestro pueblo", manifestaba Muñoz, que a las siete de la mañana se bajaba del autobús que le traía desde Tocina.

Cádiz con Madre María de la Purísima. Todos unidos, Morón está contigo. Éstos eran algunos de los lemas que se podían leer en las pancartas.

La devoción por la nueva beata traspasa las fronteras. Al menos 42 personas llegaron desde una localidad de la región italiana de Reggio di Calabria para acompañar a la santa. Pepi Medialdea, de italiana y residente en Sevilla, esperaba emocionada en el estadio para ver a su hermana que está de superiora en un convento de Italia y que ha organizado el viaje para acudir a la beatificación. Una devoción desbordada. Unos sentimientos indescriptibles y una fe, inculcada, en muchos casos desde niños. Es el caso de Begoña, que ayer no podía fallarle a las monjitas, que la han criado en el convento de las Cabezas de San Juan. "Llevo con ellas desde los tres años. Les debo mucho, por eso estoy hoy aquí", decía.

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