Con la mirada puesta en San Juan de la Palma

  • reyes prados rodríguez. Periodista y presentadora en ETB

El Domingo de Ramos tiene aires de ida y vuelta en San Juan de la Palma. Un Silencio Blanco lleno de historias que Reyes Prados ha escuchado desde siempre, sobre todo, la que cuenta cuando su bisbuela, Pilar Parejo advirtió a su bisabuelo, José Prados que el desmadre de la cofradía n o era algo acorde con la Semana Santa. Nació entonces una Amargura ejemplar, de rectitud y nazareno de blanco que mira siempre hacia delante. "Mi abuelo se desvivió por la hermandad, mi padre estuvo muchos años en juntas de gobierno y mi madre, Reyes Rodríguez, es camarera de la Virgen".

Y es que desde el vientre materno estaba predestinada a vivir la hermandad de la Amargura. "Nací un 11 de noviembre y mi abuelo enseguida me hizo hermana de la Amargura. Me bautizaron delante de la Virgen. Tenía puesta la fecha del bautizo antes de que mi madre diera a luz para que coincidiera con el besamanos."

Toda tu vida pasa por delante cuando ves a los titulares de la hermandad familiar en la calle"

Reyes Prados, la menor de tres hermanos, creció entre limpieza de plata, más o menos simulada, y carreras por San Juan de la Palma, sintiendo los muros del templo como su propia casa. Por eso entiende tan bien que el silencio puede ser más elocuente que los discursos más largos y que las palabras son poderosas, tanto en presencia como en ausencia, algo esencial para una periodista. "Desde hace más de 10 años ejerzo mi profesión en ETB y resido en un municipio cercano a Bilbao".

Su afán por vivir la hermandad le llevó a salir de nazareno hace unos cinco años. "Decubrí que me gustaba más verla por la calle y colgué la túnica", afirma. "Lo primero que pensé es que no iba a ser capaz de aguantar todo el recorrido. Fue una experiencia muy bonita reunirnos todos en casa de mi tía Consuelo, ver que tus padre te echan la túnica, te sientes más parte de la hermandad. Es emocionante cuando tu padre te desea buena estación de penitencia, pero fue muy duro no ver a tus titulares".

Un torrente de emociones que comienza con la lectura del evangelio del Domingo de Ramos en la misa del Sábado de Pasión en la iglesia. Sentimientos que está acostumbrada a explicar cuando en el País Vasco le preguntan si es de las que lloran o no. "No sé dónde encasillarme porque, como les explico, alguna lagrimilla siempre sale", afirma. Reyes Prados enseña con la convicción de quien lo vive que "es una combinación de vivencias, emociones y sentimientos condensados en las horas en las que las imágenes que han sido parte de tu vida, tu historia familiar, salen a las calles de tu ciudad". Y es que, en definitiva, el sevillano vive estos días como "algo que consideras suyo, que está asentado en los pilares que forman su personalidad".

Las preguntas de los amigos vascos llegan, sobre todo cuando se acerca la Semana Santa. "Lo que está claro es que para entenderla hay que conocerla de la mano de alguien que la viva. Lo principal es mostrar respeto, igual que para un vasco hay cosas que nos pueden parecer menores pero para ellos son muy importantes", aclara.

Al final, "toda tu vida pasa por ahí. Son momentos cruciales como cuando ves a tu padre con la medalla de oro de la hermandad. Yo cojo las energías necesarias para el resto del año", reconoce.

En la Semana Santa también tiene su lugar la convivencia, lo social. "Los Lunes Santo es tiempo de cotilleo bien entendido. Es el momento de encontrarse con vecinos y comentar cómo iba el paso por tal o cual calle, etc.", explica.

Para ella es inevitable sentir que, cuando empieza a despuntar el azahar, los ensayos de los costaleros a las primeras recogidas de papeletas de sitio, le gustaría estar en Sevilla. En estos años ha desarrollado una serie de rutinas para que la nostalgia no se apodere de la Cuaresma a los pies de la ría de Bilbao. "Me doy mis paseos conmúsica y lo que sale por mis auriculares son marchas de Semana Santa. Entonces, alguna lagrimita sí que sale". Es cuando la banda sonora de los paseos vascos de Reyes Prados son de cornetas y tambores, preferiblemente con sonidos de Tres Caídas. "Evidentemente, claudico con Amargura, pero intento escucharla lo menos posible porque me emociono mucho".

"Siempre he pasado el Domingo de Ramos en Sevilla. De hecho, un año tenía que trabajar en San Sebastián el Lunes Santo a las 16:00. Cambié en menos de 24 horas de la emoción de la Amargura a la política vasca". Ha vivido la Semana Santa de otras ciudades."Cuando presentaba el informativo de Telemadrid trabajaba desde el Lunes al Viernes Santo y retransmití en directo la procesión de la Macarena y el Gran Poder de Madrid".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios