Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla

"El régimen sancionador de los estatutos es un mal necesario"

  • El prelado hispalense considera oportuno que en la norma que está redactando el Consejo de Cofradías haya una previsión para penar a quien no cumpla. Insta a los cofrades a alejarse de lo externo durante la cuaresma.

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El arzobispo de Sevilla afronta una nueva cuaresma en la que invita a los cofrades y a las hermandades a no quedarse sólo en lo superfluo ni en la preparación de la próxima estación de penitencia. Juan José Asenjo anima a vivir la preparación de la pascua con profundidad. Revela que no descarta reformas en las Normas Diocesanas para Hermandades y asegura que el régimen sancionador de los futuros estatutos del Consejo es oportuno.

-¿Cómo está viviendo esta nueva cuaresma?

-Con la hondura, autenticidad y provecho que nos pide la Iglesia para estos días que hemos de afrontar con mucha responsabilidad y conscientes de que el Señor está pasando a la vera de nuestra vida para renovarla, dignificarla y convertirla. Eso significa la pascua.

-¿Cómo deben vivir los cofrades y las hermandades este tiempo de preparación para la pascua?

-Con esa misma seriedad. No es un tiempo para preparar simplemente los pasos, los enseres o la estación de penitencia. No es un tiempo para sólo quedarse en lo periférico, en la epidermis, en los aspectos formales o culturales; sino para ahondar también en la conversión del corazón, que es lo que pide de nosotros la liturgia. No se trata de un cambio periférico, estético, o cosmético; sino de un cambio en profundidad en nuestra vida cristiana.

-¿Se centran demasiado las cofradías en lo estético y dejan a un lado la formación, la liturgia o la caridad?

-Tengo la impresión de que vamos mejorando. Sí ponemos mucho énfasis en lo externo; en lo cultural, en lo formal o estético. Pero también van cayendo en la cuenta de que en los cristianos cofrades es necesaria la formación. Tienen que ser personas de mucha calidad espiritual, gente que ama al Señor y a la Iglesia, que se confiesa y participa en la eucaristía y que vive con hondura su vida cristiana.

-Usted es devoto de la Virgen de la Salud de Barbatona (Sigüenza). ¿Siente ya especial devoción por alguna imagen sevillana?

-Yo tengo devoción a la Virgen desde niño. Me la inculcó mi madre, el ambiente de mi pueblo, que es muy mariano. Sigo rezando a la Virgen de la Salud de Barbatona porque la tengo en mi capilla. Ocupa un lugar preferente en mi corazón y en mi vida de sacerdote y obispo. Rezo con igual devoción a todas las imágenes de la Virgen en Sevilla.

-¿Habrá dinero para rehabilitar Santa Catalina este año?

-El alcalde, hace unos días, me anunció su encuentro con la ministra de Fomento, y no puedo sino alabar esta buena disposición del alcalde y del Ministerio. Dios quiera que este año podamos verla restaurada en sus partes fundamentales.

-¿Está satisfecho con la ubicación del monumento a Juan Pablo II?

-Sí. Me lo consultaron antes de aprobarlo. Es un sitio muy digno y emblemático. La Plaza Virgen de los Reyes es de mucho tránsito.

-¿Cómo está siendo la respuesta de las hermandades ante la crisis?

-En estas circunstancias tristísimas para tanta gente y tantas familias que están experimentando en sus carnes los efectos desgraciados de la crisis, la Iglesia está haciendo todo lo que está en su mano. Estoy convencido de que sin la ayuda y apuesta que brindan a estas familias las parroquias, Cáritas, las obras sociales de los religiosos, los comedores vinculados a la Iglesia, y a la acción y el compromiso de las hermandades, el mordisco de la crisis sería mucho más grave. Tengo que alabar el esfuerzo que están haciendo las cofradías retrayendo de sus presupuestos hasta un 35% o 40%. Es de alabar. Las invito a seguir comprometidas con nuestros hermanos más pobres y necesitados.

-¿Se plantea un relevo en la delegación de Hermandades?

-No tengo pensado sustituir a don Manuel Soria en un plazo corto. Tendría que ser él quien me pidiera que le sustituyera. Estoy contento con su ejecutoria y con el servicio excelente que presta.

-¿Se seguirán aprobando nuevas hermandades?

-Se seguirán aprobando en Sevilla y en la diócesis. Siempre que una agrupación parroquial haya recorrido el camino del desierto y haya dado muestras de poder acceder a la condición de hermandad, no dudaremos en aprobarla siempre y cuando reúna los requisitos correspondientes.

-Hay dos hermandades que cuentan con un comisionado del Arzobispado. ¿Lo considera una buena solución a los problemas internos?

-La situación de una hermandad que exige el nombramiento de un comisionado nunca es normal. No es deseable su nombramiento. Lo normal es que funcionen de acuerdo con las normas establecidas. Es un mal menor, pero a veces necesario.

-¿Se normalizará pronto la situación en estas dos corporaciones?

El levantamiento lo decretaré tan pronto como me lo digan los propios comisionados. En cualquier caso, no he tenido noticias en los últimos meses y todavía falta un tiempo para poder levantar esta condición.

-¿Se plantea una reforma en las Normas Diocesanas para Hermandades y Cofradías?

-De momento no nos lo hemos planteado, pero tampoco cerramos la puerta a una posible modificación cuando las circunstancias lo exijan o aconsejen.

-¿Está satisfecho con el proyecto de nuevos estatutos del Consejo de Cofradías?

-No conozco el texto definitivo. Nadie me lo ha hecho llegar. Estamos esperando a que nos llegue. Lo estudiaremos con todo interés y formularemos las observaciones que estimemos y seguirá, supongo, el diálogo con el Consejo para perfilar unos estatutos asumibles por ambas partes: tanto por el Arzobispado y las exigencias canónicas, como por el Consejo de Hermandades.

-Una de las grandes novedades es el régimen sancionador. ¿Qué importancia le otorga?

-Es también un mal necesario. No es algo que deseemos. Somos humanos y falibles y nos podemos equivocar. Es oportuno que en toda norma haya una previsión de posibles sanciones a quien no cumpla. Hay un régimen sancionador que han puesto los propios miembros de la comisión redactora. Nosotros consideraremos en su momento, cuando se nos presente, si la norma sancionadora se adecua al Código de Derecho Canónico y a la ley de la Iglesia.

-¿Qué conoce de la Semana Santa en la calle?

-He visto la Semana Santa desde los balcones de mi casa. Una vez he estado en el palquillo de la Campana y otra vez en el palco del Ayuntamiento. Es una manifestación de fe bellísima, con gran colorido y solemnidad. Estoy seguro que para muchos sevillanos la contemplación de los pasos es un acontecimiento de gracia, puesto que les mueve a rezar y experimentar sentimientos de conversión. La Semana Santa sevillana es el evangelio de la pasión, muerte y resurrección en la calle y todo eso encierra indudables valores catequéticos y pastorales.

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