El retablo "invisible" recobra su esplendor

  • El paso del Gran Poder recupera la viveza de color en las cartelas y la transparencia del calado de la canastilla.

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El paso del Gran Poder, el más antiguo de Andalucía y con 1.250 kilos de peso, se expone desde hoy restaurado, con la policromía y madera de cedro dorada resplandeciente tras el arreglo de los desperfectos acumulados después de más de 300 años recorriendo la ciudad cada Viernes Santo.

El paso, con 34 ángeles, es una obra barroca de Francisco Antonio Gijón, que lo concibió en 1692 como un "retablo en movimiento" porque desde entonces sale con la imagen religiosa, conocida como El Señor de Sevilla, por las calles de la capital hispalense.

El arreglo del paso, realizado por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) entre abril de 2011 y febrero de 2012 con un coste de 137.000 euros, ha incluido como novedad que, por primera vez en un paso procesional, se ha abordado desde el prisma de la restauración crítica y científica.

El IAPH ha añadido la restauración de la cruz de guía como "mejora por el encargo recibido del paso", según señala el texto que acompaña la exposición, que se podrá ver gratis hasta el 25 de marzo.

En la restauración, un equipo de veinte técnicos de diversas materias han recuperado, limpiado, consolidado y saneado daños de anteriores intervenciones y han retirado una malla interior roja que impedía resaltar la malla que rodea la canastilla, colocada para dar intimidad a los costaleros.

También se han fijado y sellado fisuras y se han ensamblado piezas mal ajustadas y niveladas, se han eliminado clavos y tornillos y se han colocado nuevos anclajes para la imagen del Gran Poder y las flores que será sustituidos cada cinco o seis años.

Además, se han eliminado capas de protección no originales de la superficie, repintes y dorados alterados cromáticamente así como restos de adhesivos, gotas de cera y otros depósitos superficiales, y tras el tratamiento de reintegración del color, se le ha aplicado una protección final.

Los restauradores han construido una nueva tarima de cedro, igual que la canastilla, que sustituye a la anterior de pino porque estaba en muy mal estado.

El hermano mayor del Gran Poder, Enrique Esquivias, ha mostrado su deseo de que dentro de un mes el paso "vuelva a ser invisible", como ha ocurrido desde hace trescientos años, porque el público se fija en la imagen del Señor de Sevilla.

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