Una portada con lenguaje propio

  • El diseño une la caseta del Mercantil de 1905, el Arco de los Pavones del Alcázar y la Casa Nogueira

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"Son dos portadas en una". Así resume el arquitecto y pintor César Ramírez su diseño para esta Feria de Abril. Se refiere a los tres arcos de la caseta del Círculo Mercantil del año 1905 y al Arco de los Pavones del Alcázar. A estos dos elementos centrales se unen a dos torres inspiradas en la Casa Nogueira de Aníbal González. Ramírez, que ha seguido la construcción desde la colocación del primer tubo hasta estos días previos, revela que "parece lo más grande de lo que es porque los elementos arquitectónicos están muy arriba y las torres laterales mantienen su tamaño".

El Círculo Mercantil es el principal protagonista de la portada. Desde la inclusión de tres arcos de su caseta mudéjar de 1905 hasta el logo de su 150 aniversario en las bases de las torres. La entidad, con sedes en la calle Sierpes y en la avenida Presidente Adolfo Suárez, da color a la portada con azules y amarillos ocres. Bajo sus tres arcos pasarán miles de personas durante la Feria. Ramírez, que ha estado en permanente contacto con los rectores del club, afirma que "están encantados" con el resultado y que "les ha llenado de satisfacción y orgullo". Encima de esos arcos mercantiles se alza otro que los engloba.

Boceto inicial de la Portada de la Feria Boceto inicial de la Portada de la Feria

Boceto inicial de la Portada de la Feria / M. G.

El Arco de los Pavones, situado en el Salón de Embajadores del Alcázar, está decorado a base de aves de cetrería y pavos. Fue realizado en el siglo XIV por el Rey Pedro I, gran aficionado a la cetrería. Ramírez explica que "en la cultura cristiana el pavo real está asociado al símbolo de la inmortalidad como ya desveló San Agustín en La Ciudad de Dios al comprobar la incorruptibilidad de dicha ave pasando a ser un recordatorio del paraíso. Las plumas del pavo real se mudan anualmente en primavera para dar paso a plumas nuevas, por lo que el pavo real también está asociado al símbolo de la Resurrección. El patrón de sus plumas en forma de ojo recuerda a los cristianos el ojo que todo lo ve de Dios. Por ello, los pavos reales se encuentran en catacumbas e iglesias cristianas como alegoría de la vida eterna e inmortalidad del alma".  En el arco aparecen hasta 24 aves, algunas de diez metros de altura, en su tímpano o parte interior, el cual fue eliminado por el diseñador durante el proceso para liberar ese espacio. Por ello, las aves aparecen en las torres laterales.

Las torres son un reinterpretación "libre", según apunta Ramírez, de la Casa Nogueira. Este inmueble, ubicado en la Campana, es obra del arquitecto Aníbal González en 1907. Su inclusión en el diseño, tras desechar Ramírez las torres también mudéjares de la iglesia de Santa Catalina, aprovecha la modulación y el lenguaje visual y artístico que aporta el tejadillo y la decoración estrellada. Su planta octogonal achaflanada "la dota de dinamismo y mejora la percepción visual desde todos los ángulos".

Santa Catalina en la izquierda y Casa Nogueira en la derecha Santa Catalina en la izquierda y Casa Nogueira en la derecha

Santa Catalina en la izquierda y Casa Nogueira en la derecha / M. G.

El vacío que existe entre el arco superior y los tres inferiores lo ve César Ramírez como “obligada necesidad para aligerar visualmente el conjunto original del Arco de los Pavones”. Ese hueco es ocupado por gallardetes de colores institucionales, que miden "entre cuatro y cinco metros". Estas banderolas son un guiño a aquellas que coronaban el grupo de casetas realizadas en el año 1893 por el arquitecto municipal José Sáez y los que se colocaban en la calle San Fernando a finales del siglo XIX previo a su acceso a la antigua feria del Prado de San Sebastián. El remate superior de la portada es el escudo de la ciudad de Sevilla flanqueado por un abanico de banderas: de España, de Andalucía y de Sevilla. Está inspirado en el remate superior del templete levantado en la Plaza Nueva en el año 1862 con motivo de la visita de la Reina Isabel II.

Este proyecto, que Ramírez buscaba desde hace "bastantes años", es el producto de la unión de tres elementos que cada año confluyen: Ayuntamiento, constructora y diseñador. "La coordinación ha sido fantástica", afirma el diseñador haciendo balance de estos meses. Ramírez, que fue cartelista de la Semana Santa en 2016, espera que los sevillanos "la hagan suya y la vean como si siempre hubiera estado ahí". Una vez se enciendan las bombillas que alumbren la portada, comenzará la cuenta atrás de lo efímero y su diseño, el dedicado al Mercantil, será parte de la historia de la Feria de Abril de Sevilla.

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