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Escasa pero muy valiosa amortización

  • Dentro de la decepción en el rendimiento de Llorente, su gol a la Juventus permitió al club recuperar parte de su inversión y, sobre todo, seguir soñando en Europa.

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Se puede evaluar como negativo, en una aproximación general, el rendimiento de Fernando Llorente en la primera de las tres temporadas que en verano firmó como sevillista. El futbolista que más ilusión despertó junto a Konoplyanka en el sevillismo a finales de agosto, cuando se concretó la operación, ni siquiera se ha podido hacer con el puesto de titular en el equipo de Unai Emery, quien pesó bastante en su contratación y que finalmente no ha demostrado esa confianza que tenía en el riojano y sí en un Gameiro que le ha dado la razón con goles.

Es verdad que por una cosa o por otra Llorente no ha sido el delantero esperado y el mismo jugador lo ha reconocido en varias entrevistas, consciente de la inversión que el Sevilla hizo para tenerlo aquí. Emery lo metió con calzador recién aterrizado (su fichaje se produjo después de la primera jornada de Liga) en su primer once titular en el Sánchez-Pizjuán, un encuentro con el Atlético de Simeone que no salió nada bien (0-3).

Después llegaron lesiones, entradas esporádicas en el equipo, minutos desde la suplencia y goles que no sirvieron para sumar en una etapa complicada del equipo, que llegó a tocar fondo colgándose el cartel de colista de Primera División. Y a día de hoy no puede decirse que la contratación de Llorente haya sido un acierto del club. "Hasta ahora no he dado mi mejor versión, eso está claro, sólo pinceladas en diferentes momentos", dijo Llorente ayer en Radio Marca.

Sin embargo, la tremenda inversión realizada por un jugador de 31 años más próximo a su ocaso que a su explosión tiene algún aspecto positivo y debe dar pie a la esperanza para las dos temporadas que le quedan en Nervión. Llorente, de los pocos servicios que ha hecho al equipo de Emery, puede llevar a gala el haber anotado el gol que permite hoy al Sevilla estar donde está en la Europa League, optando a unas semifinales precisamente ante su ex equipo. Aquel 1-0 valiosísimo ante la Juventus en la última jornada de la fase de grupos de la Champions evitó la despedida definitiva de las competiciones continentales como tercero por detrás del Manchester City y el cuadro turinés. Un gol que supone una valiosa amortización dentro de una operación que se elevó hasta cerca de los 20 millones de euros, entre los tres años de salario del jugador -que rebajó algo los 4,5 anuales que percibía en Italia- y unas cantidades que la Juventus le adeudaba y que aceptó a asumir el Sevilla como si se tratase de una prima de fichaje y así poder liberar su pase.

Conforme el equipo de Emery ha ido pasando eliminatorias de la Europa League -y seguirá haciéndolo si sigue adelante- aquel gol a Buffon ha cobrado más valor. Y si entonces podía cifrarse en algo más de 5 millones de euros por pasar, en cuartos de final estaría por unos 8. Si el Sevilla llega a la final, dependiendo de varios factores como el Market Pool español, los ingresos del club podrían empezar a acercarse a los de la pasada edición, cuando se acercó a los 15 millones por ganarla. No obstante, todo lo pasado a partir de aquel 8 de diciembre es hacer cuentas que no valen nada, ya que puestos a valorar aportaciones como goles (que también habría que ver otras como las paradas de Sergio Rico ese mismo día) fueron de otros y de todo el equipo.

Ahora tiene cerca, si Emery le da opciones, de emular esta situación ante otro de sus ex equipos, el Athletic. "Será mi primera vez en el nuevo San Mamés. Va a ser muy extraño, porque el Athletic es mi casa, he vivido allí 17 años", dijo.

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