Cae en Torremolinos el cabecilla de una red que secuestró a 21 empresarios

  • Detenidas 16 personas que utilizaban chalecos explosivos simulados para intimidar

La Policía Nacional, en colaboración con la francesa y luxemburguesa, ha desarticulado una organización de secuestradores con la detención de 16 personas, entre ellos el supuesto cabecilla en Torremolinos, responsables del rapto de 21 empresarios a los que intimidaron con chalecos explosivos simulados.

Según informó ayer la Dirección General de la Policía, seis empresarios interesados en la compra de productos informáticos fueron confinados en un hotel de París hasta que entregaron cerca de un millón de euros como rescate.

La organización también secuestró en un establecimiento de Luxemburgo a 15 joyeros y relojeros suizos de los que obtuvieron 2,3 millones de euros en efectivo, joyas y relojes. Precisamente, según informó la Policía, uno de esos relojes de lujo ha sido clave para identificar al líder de trama, ya que lo llevaba en su muñeca cuando fue localizado en un control rutinario en Torremolinos. El cabecilla de la trama había elegido España principalmente como "refugio" tras escapar de prisión en Francia y seguidamente cometer los secuestros.

En España, creó una red de colaboradores para dar salida a los relojes y joyas y blanquear el efectivo. En este momento hay 16 personas detenidas; 8 en Francia y 8 en España y se han incautado seis pistolas, así como 124.000 euros en efectivo y varios relojes de lujo procedentes de los rescates. El cerebro de la organización, según informó la Policía, es un peligroso delincuente de origen argelino que cumplía condena en la prisión francesa de Avignon, de donde consiguió fugarse en octubre de 2012.

Seis de las víctimas de la red fueron captadas en Marruecos por una prostituta de alto nivel que les ofreció un rentable negocio en la compra de productos informáticos y les persuadió para que se trasladaran hasta París con una importante cantidad de dinero en efectivo. En un hotel de la capital francesa se produjo el secuestro, que se prolongó hasta que las víctimas entregaron cerca de un millón de euros en efectivo al grupo organizado.

El siguiente rapto se produjo en Luxemburgo, dónde el líder de la organización aseguró ser el jefe de seguridad de un príncipe árabe dispuesto a invertir una muy importante suma en la compra de joyas. Mediante el engaño consiguió congregar en un establecimiento a 15 empresarios de joyería y relojeros suizos.

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