convención nacional del PP

Cifuentes, la niña en la comunión de Juanma Moreno

  • La presidenta madrileña se ha zampado la convención, no puso al PP de rodillas, pero sí de pie

Cifuentes pasa agachada entre los periodistas. Cifuentes pasa agachada entre los periodistas.

Cifuentes pasa agachada entre los periodistas. / Juan Carlos Vázquez

Una convención política donde no se discuten cargos internos ni se vota el ideario es un artefacto de comunicación. Así lo había diseñado el PP con un doble objetivo: animar a la organización, básicamente a Rajoy, tras dejar atrás de algunos casos de corrupción y de cumplir con los retos de la crisis y del golpe catalán y, de modo paralelo, relanzar la candidatura de Juanma Moreno para la presidencia de la Junta. Rajoy y la sede de Génova afrontan un ciclo electoral que comenzará, probablemente, por Andalucía, y aquí no se pueden permitir que Ciudadanos les adelante. Juanma Moreno ha estado en casi todos los actos de este fin de semana junto a Rajoy, ha corrido con él por el parque del Alamillo en las mañanas tempraneras y recibió todos los parabienes del presidente. Pero Cifuentes y su máster lo han engullido todo, ha sido la niña en la comunión de Juanma, ella es este tipo de personas que también es el muerto en el entierro y la novia en la boda.

Cifuentes ha puesto de rodillas al PP. El viernes pasado, ninguno de los organizadores y, ni mucho menos, los dirigentes andaluces deseaba la presencia de la presidenta madrileña. La declaración solemne del rector de la Universidad Rey Juan Carlos sobre la ausencia de cualquier documentación sobre el trabajo fin de máster de Cifuentes apuntilló el caso. Juanma Moreno no deseaba ningún elemento que distrajese del objetivo, que eran él y Mariano Rajoy. Pero ella llegó sin camuflaje: abrió la convención con una rueda de prensa, buscó a Rajoy para abrazarle frente a los focos y el sábado volvió a organizar un tremendo corrillo de focos para otra declaración en la que no dijo nada nuevo.

Después de esta declaración, algunos de los suyos entraron en el plenario, la aplaudieron con la intención de provocar un reflejo en el resto de compañeros. “No me aplaudáis tanto, que se consume mi tiempo”. Y así una y otra vez en una mesa redonda en la que ella, una más, debía intervenir. En determinado momento, se pone en pie, saluda y el plenario, claro está, se levanta y aplaude más. De libro.

El PP ha pasado por varios estados emocionales con el caso del máster: asombro por la información, indignación con Cifuentes, resignación ante su solidez, enrocamiento y ataque a los otros a una supuesta conspiración del filtrador de la información, que es un profesor anónimo y militante del PSOE. Estupendo para Cifuentes, demoledor para el PP, porque sigue en el cierre de filas que debía evitar para mejorar su posición frente a Ciudadanos.

Juanma Moreno ha trabajado estos meses para poner al PP andaluz a punto. Lo ha conseguido con la nominación de los alcaldes de las grandes ciudades. Sólo lo ha hecho Andalucía, y en la sede de Génova no estaban muy a favor de ello. Pero, de este modo, ya tiene a todas las organizaciones provinciales activadas. Las elecciones andaluzas se pueden convocar en cualquier momento. Susana Díaz tiene de plazo hasta marzo de 2019, pero esa fecha tiene dos inconvenientes. La primera ya la sufrió hace cuatro años. Está muy cerca de las municipales de mayo, y si hay negociación para formar el Gobierno, la oposición querrá saber qué ocurre en las ciudades y otras autonomías para meter a Andalucía en el total de la negociación. Díaz debe huir de ello, por eso le conviene el otoño. Pero es que, además, entre septiembre y noviembre no habrá sentencia del caso ERE. Aunque el resultado del juicio es incierto, al PSOE le conviene no hacer coincidir la campaña con un posible fallo judicial. El juicio acabará en noviembre. Por eso, la cita será o en septiembre o a finales de noviembre.

El PP de Juanma Moreno no está bien en los sondeos, pero tampoco la media del partido en el resto de España. Y, además, Ciudadanos en Andalucía no es tan fuerte. Su objetivo sería poder formar un Gobierno con Ciudadanos, pero para eso, Moreno tendría que ganar las elecciones en votos a Díaz o aproximarse bastante. Él va a salir a ganar. En 2015 era un recién llegado, Díaz le adelantó las elecciones y apenas pudo mantener el tipo. Obtuvo un mal resultado. Ahora, tiene más experiencia y se enfrenta a la que, probablemente, sea su última oportunidad.

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