50 años de Doñana. Los pioneros.

"En Doñana, nunca tuvimos la tentación de abandonar"

  • Luc Hoffman (1923, Basilea) ha escrito 60 libros sobre naturaleza; fundó WWF, la más relevante organización conservacionista mundial; y además es nieto del creador del emporio farmacéutico Hoffman-La Roche.

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Cuando conoció Doñana y a Valverde en los años 50 era 'sólo' un joven apasionado, capaz de convencer a ministros de Franco, pasar semanas anillando garzas, recaudar dinero, o lo que fuese menester para conservar un territorio hacia el que avanzaban los tractores y los eucaliptos. Luc ha sido para Doñana una figura providencial, un auténtico filántropo.

-¿Cuál fue su primera impresión cuando pisó Doñana?

-Me quedé maravillado. Fue una experiencia que yo no había vivido anteriormente con esa intensidad. En España no había mucha gente que se comprometiera realmente por la naturaleza, había pocas personas activas en aquella época.

-¿Habló con el Gobierno de Franco respecto a Doñana para que no la cultivaran?

-Sí, y lo que empujó finalmente al Gobierno español a convertirse en partidario de la creación de un gran parque fue la opinión de los dueños de las fincas que, poco a poco, ya no querían ver sus tierras como explotaciones agrícolas, sino que querían conservarlas en un estado natural.

-¿Cómo fue esa historia?

-El Gobierno español promulgó una ley para cambiar los pinares por bosques de explotación y plantar eucaliptos en todos los sitios. También el Gobierno construyó un gran dique para separar en las marismas las partes que se podrían desecar y cultivar. Esta decisión encontró una gran oposición entre los interesados por proteger la naturaleza. Finalmente, José Antonio Valverde y yo hicimos un trabajo de embajadores. Fuimos recibidos por el ministro de Desarrollo y por el de Investigación. Les dijimos que entendíamos que intentaban transformar España en un país moderno y productivo, pero nuestra misión también intentó expresamente hacerles comprender que la creación del parque natural era un objetivo tan moderno como la producción forestal o agrícola.

-¿Cómo fue la compra de las fincas en Doñana para conservarlas?

-Después de la misión ante el Gobierno español, nos quedamos con la impresión de que quizás hubiera medios para ir más lejos en la protección de Doñana. Valverde y yo intentamos recaudar dinero y logramos algunas aportaciones para comprar un terreno en el Coto. Un día Max Nicholson [fundador de UICN y WWF] y Peter Scott [hijo del explorador de la Antártida] me dijeron que ellos querían crear un fondo económico para asegurar regiones importantes por su naturaleza. Como habían oído que Valverde y yo recaudábamos dinero para comprar una finca en el Doñana, querían que nos uniéramos para conseguirlo. Su propuesta era que el Coto supusiera el primer proyecto importante financiado por el fondo que querían crear. Así fue como Valverde y yo nos vimos relacionados con la creación del WWF y con la compra de una finca en el Coto de Doñana.

-WWF nace para la compra de Doñana.

-Sí, fue su primera acción importante. Pudimos comprar un terreno con la colaboración de Mauricio González Gordon, y la ayuda del marqués del Mérito, López de Carrizosa, que tenía mala conciencia por no habernos vendido la finca Las Nuevas.

-Un gran desconocido de la protección de Doñana es el marqués del Mérito, López de Carrizosa.

-Mérito nos jugó una mala pasada cuando pensábamos que la venta de Las Nuevas estaba hecha y no fue el caso, la vendió al empresario italiano Leo Biaggi para cazar. Tenía motivos para sentirse con remordimientos; pero luego López de Carrizosa dejó un testamento muy claro respecto a Doñana, por el cual el tercio que le pertenecía debía poder ser comprado por nosotros.

-Usted conoció a José Antonio Valverde cuando empezaba.

-En la Camarga se alojó en mi casa en los años 50, e inició un estudio sobre la garceta que mostró su genialidad, pues comprendía la naturaleza sin necesidad de estudiar muchos detalles, sabía lo que era importante para el conjunto.

-No tenía estudios, dinero, ni siquiera salud.

-Le apoyé pagándole viajes y también porque tenía una tuberculosis ósea, y a través de Roche, que estaba a la vanguardia de los tratamientos, es posible que lo salváramos.

-¿Qué sentimiento guarda en su corazón hacia Valverde?

-El de un amigo querido y fiel, el de alguien que siempre me ha guiado en los caminos que yo iniciaba. Nunca tuvimos la tentación de abandonar. Siempre intentamos hacer lo que podíamos.

-¿Qué esperanzas tiene puestas hoy en día en Doñana?

-Doñana está reconocido como uno de los parques nacionales más importantes, no sólo de Europa, sino del mundo. Creo que parte del espíritu nacional de España se manifiesta en Doñana y que ese parque contribuye al orgullo que sienten los españoles por su país.

-Si no hubieran salvado Doñana en los años sesenta, ¿qué cree usted que quedaría?

-Es difícil decirlo porque creo que los intentos de cultivar y de reforestar no habrían tenido éxito, ya que la naturaleza de la zona no lo habría permitido, y el Gobierno hubiera tenido que dar marcha atrás. Eran unos planes muy ilusorios.

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