Especialistas equiparan el proyecto sobre obesidad con la ley antitabaco

  • Aplauden que la iniciativa de la Junta aborde el tema como un problema de salud pública y desde una perspectiva constructiva

El proyecto de ley aprobado el martes pasado por la Junta de Andalucía para atajar la obesidad y que ha iniciado ya su trámite parlamentario ha sido aplaudido por los especialistas que llevaban más de una década clamando por medidas para frenar el incremento del exceso de peso entre la población. "Estamos exultantes porque se dimensiona la obesidad como un problema de salud pública. Es un paso adelante tremendamente importante. Es la primera ley que se hace en España", destacó Francisco Tinahones, presidente de la Sociedad Española de Obesidad y director de Endocrinología de los hospitales Regional y Clínico de Málaga. Además, vaticinó que su impacto positivo será similar al de la ley antitabaco. "En la lucha contra el tabaco no se consiguió casi nada hasta que no se acorraló a los fumadores. A veces hace falta que los políticos se mojen y legislen", opinó.

En España, la obesidad en adultos supera el 20% y en niños oscila entre el 15% y el 20%, según la edad. Andalucía y Canarias son las comunidades autónomas con los índices más altos.

Andalucía y Canarias son las comunidades con los índices más altos de obesidad

El proyecto prevé que prácticamente se dupliquen las horas semanales de actividad física en los colegios, que las empresas con más de 50 empleados habiliten un aparcamiento para bicicletas, que en los centros educativos no se vendan alimentos cuyo valor energético supere las 200 calorías, que junto a las máquinas expendedoras de bebidas azucaradas haya una fuente de agua potable y gratuita y que los establecimientos de hostelería estén obligados a ofrecer sin cargo agua a sus clientes.

Tinahones valora de forma muy positiva estas medidas. "No es ninguna tontería que las empresas de más de 50 empleados tengan que habilitar aparcamientos para bicicletas. Ahora hay personas que van en bici a sus trabajos y tienen que meterlas en los despachos. Una medida así no es ninguna bobada. Es legislar para facilitar la vida a personas que hacen ejercicio", defendió. Y añadió: "No podemos vivir ajenos a que si no se establecen estrategias políticas, la obesidad puede ser el gran problema sanitario del siglo XXI".

El responsable de Endocrinología del Hospital Quirónsalud Málaga, José Manuel García Almeida, también mostró su satisfacción con el proyecto de ley de la Junta. "Aumentar las horas de ejercicio en los colegios y establecer que bares y restaurantes deban ofrecer agua de forma gratuita son medidas en positivo, no prohibitivas. Son medidas para construir hábitos de vida saludables. Es un proyecto de ley muy bienvenido y muy meditado, similar al de otros países del norte de Europa para poner freno a hábitos de vida no saludables", apuntó García Almeida. El especialista destacó el impacto positivo que tendrá que como mínimo los alumnos tengan que hacer cinco horas semanales de actividad física dentro del horario escolar. No sólo por el incremento en sí, sino también por el hábito saludable que propiciará. "Un niño que come un bocadillo de chorizo y luego se va a andar en bicicleta, lo quema. Pero no puede comerse un bocadillo de chorizo y luego quedarse frente a la consola", advirtió.

Los especialistas explican que en las últimas décadas se ha sumado el incremento de la ingesta calórica con el sedentarismo, lo que ha provocado una tendencia al alza de la obesidad y el sobrepeso. Un adulto que no haga ejercicio necesita consumir unas 30 calorías por kilo de peso. Por ejemplo, una mujer de 55 kilos necesita 1.650 calorías diarias. Y una lata de un refresco azucarado supone la ingesta de unas 400 calorías, una bolsa de patatas chip de 80 gramos otras tantas y un bollo industrial de 100 gramos entre 300 y 400 calorías.

Carlos Carrasco, secretario general del Colegio de Médicos de Málaga y facultativo escolar de los equipos de la Delegación de Educación, también equipara la importancia de este proyecto con la ley antitabaco. "Igual que cuando con aquella ley se limitó el tabaco en la hostelería, ahora este proyecto apunta a fomentar hábitos de vida saludables", dijo. Carrasco manifestó que es una medida "correcta y bienvenida" y que supone una apuesta de la Junta para que los niños reduzcan el consumo de alimentos no saludables.

García Almeida explicó que las grasas saturadas -como la mantequilla, el tocino o el aceite de palma- son malas, pero que las grasas trans son "10 veces peor" ya que un gramo de éstas equivale a 10 de aquellas. Las grasas trans se utilizan sobre todo en los bollos industriales para su conservación. Las trans son grasas vegetales hidrogenadas que permiten que la bollería sea sólida a temperatura ambiente. El responsable de Endocrinología de Quirón argumentó que debido al uso tan extendido de estas sustancias hipercalóricas por parte de la industria, es importante leer las etiquetas de los alimentos para saber las calorías que contienen. "Y se necesitan leyes más exigentes con el etiquetado", opinó.

Los especialistas coinciden en que el proyecto impulsado por la Junta es un gran paso y que no puede bajarse la guardia frente a la obesidad.

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