Guerra dice que su confianza en la instrucción de los ERE "es nula"

  • El ex vicepresidente del Gobierno asegura que, "como la Audiencia y los fiscales", tiene "muchas dudas" sobre la investigación de Alaya

El ex vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra cargó ayer contra la investigación de la juez Mercedes Alaya en la trama de los ERE fraudulentos. No citó a la magistrada, pero no hizo falta, porque quien fuera número dos del Ejecutivo con Felipe González y todopoderoso en el seno del PSOE confesó ayer en Sevilla que su confianza en la instrucción es "prácticamente nula". "Tengo muchas dudas sobre la investigación que se lleva a cabo en ese juzgado", dijo.

Guerra destacó, además, que no es una apreciación en solitario, toda vez que "también tienen dudas" los jueces y magistrados de la Audiencia de Sevilla, que "varias veces le han corregido" y los fiscales, que "reiteradamente le piden que suelte la investigación". El diputado socialista hizo estas reflexiones en una conferencia de prensa en Sevilla, al ser preguntado si cree que la ex ministra y ex consejera Magdalena Álvarez debería dimitir como vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI) después de que la Audiencia de Sevilla ratificara su imputación en el caso de los ERE. "Las decisiones personales las toma cada uno", aclaró Guerra, que tras subrayar que él no tiene por costumbre "esconderse de nada", remachó que tiene "muchas dudas sobre la investigación que se lleva a cabo en ese juzgado".

Guerra no escondió sus sospechas. "No tengo ninguna tranquilidad de que lo que está apareciendo tenga mucho que ver con la realidad, tal vez hay otros intereses", dijo el dirigente socialista, quien al ser interpelado sobre si ello significa que, en su opinión, la ex consejera no tiene que dimitir, ha respondió: "Bueno, esa es la conclusión que usted saca, que no es una locura", zanjó.

Mientras tanto, el Gobierno confía que Álvarez deje voluntariamente su cargo de vicepresidenta en el Banco Europeo de Inversiones (BEI). El Ejecutivo de Mariano Rajoy, tras el pronunciamiento del ministro de Economía, Luis de Guindos, que apeló a la "responsabilidad" de la imputada en la trama de los ERE, ha optado por la vía de la espera, y aguarda una decisión de la entidad, donde el puesto que ocupa la ex consejera andaluza no sólo representa a España, sino también a Portugal. Ambos países se van cediendo la silla por períodos de cinco o seis años. El Ejecutivo siempre ha mantenido una posición de prudencia ante la investigación judicial en torno a Álvarez, uno de los pocos puestos de responsabilidad que España tiene en Europa.

Pero fuentes de La Moncloa reconocen que la confirmación de la imputación de Álvarez en el caso de los ERE presenta ya un problema de "operatividad" para el propio BEI, cuyo presidente, Werner Hoyer, también preferiría que Álvarez presentara voluntariamente su dimisión.

De Guindos, a quien ayer se lepreguntó de nuevo por la dimisión de Álvarez en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, tan sólo llamó la atención sobre el hecho de que el puesto que ocupa en la actualidad la ex ministra es una silla compartida con Portugal, "y eso es algo importante a tener en consideración". El Ejecutivo ha hablado sobre la situación de Álvarez con el BEI, Portugal y el PSOE. Todos ellos, señalan las fuentes consultadas, coinciden en que sería mejor que la propia afectada presentara voluntariamente su dimisión, sin que fuera necesario forzar su cese. España, a instancias del Ministerio de Economía, podría forzar un Consejo de Administración extraordinario de la entidad financierapara analizar la continuidad de Álvarez, pero esta opción no está siquiera encima de la mesa.

Lo que está claro, añaden las fuentes, es que si Álvarez abandona el BEI sería sustituida por otro español. El Gobierno, siempre según estas fuentes, no ha elegido aún al posible candidato o candidata. Y eso que admite que la situación de la ex ministra de José Luis Rodríguez Zapatero no beneficia a las aspiraciones de España a aumentar su presencia en los puestos de responsabilidad de las instituciones europeas.

Álvarez, cuyo salario asciende a 23.000 euros al mes, fue nombrada vicepresidenta del BEI en 2010 para ocupar la silla que comparten España y Portugal, y su mandato no concluye hasta 2016.

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