IU aparca su crisis hasta las elecciones y cierra filas en falso en torno a Valderas

  • Su candidatura por Huelva y el resto de listas logran el respaldo de más del 83% de los asistentes a la Asamblea Andaluza · Las facciones enfrentadas admiten que al acuerdo podría haberse llegado antes

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La tregua con fecha de caducidad el 9 de marzo de 2008, propuesta por el sector oficialista y aceptada a última hora por críticos y CUT, logró ayer el apoyo mayoritario de los 456 delegados asistentes a la XVI Asamblea Andaluza de IU. Con más de un 83 por ciento síes a las candidaturas presentadas y a la designación del coordinador regional, Diego Valderas, como aspirante a la Presidencia de la Junta por Huelva -el único que se presentó tras la retirada de los parlamentarios Concha Caballero y José Cabrero-, se cerró en falso una crisis con visos de reanudación cuanto más se aproxime la celebración de las asambleas federal y andaluza, que tendrán lugar tras los próximos comicios.

Hasta entonces, en IU harán un esfuerzo por la unidad e intentar sobrepasar su techo electoral del 7 por ciento de intención de voto, para lograr un recuento final del 13 por ciento. A partir de ahí, la "descarnada pasión", como bautizó Valderas a las luchas internas de estos meses, previsiblemente reaparecerá, a tenor de los gestos que, aunque camuflados en aplausos y votos, se vieron en el cónclave de Matalascañas.

Detrás de las múltiples y retratadas felicitaciones entre Valderas y Juan Manuel Sánchez Gordillo, líder de la CUT, y parte beneficiada en este acuerdo in extremis, al lograr mantener intacta la decisión de las bases y en especial, las de Sevilla, que le eligieron como cabeza de lista al Parlamento por esta provincia, fue difícil apreciar la respuesta del sector crítico. A su rostro más visible, la todavía portavoz parlamentaria, Concha Caballero, le costó levantarse y ovacionar un pacto, que incluso en la Ejecutiva Regional no votó -ni a favor, ni en contra, ni en blanco-, aunque al final lo hizo con un discreto saludo al candidato, con el que desde hace meses la comunicación es nula.

Aun así, los tres sectores se mostraron satisfechos, con distinta gradación, porque de no imperar el "sentido común" y no llegarse al consenso en esta asamblea, la ruptura de la que Valderas insistió en que "nada de nada", habría sido un riesgo más que probable. No obstante, ante la solución final, que deja prácticamente las candidaturas tal y como estaban -sólo se desplazó el nombre del número uno por Huelva, Francisco Camacho- y que supone un retroceso hasta la casilla de salida, todos coincidieron en que este asunto podría haberse resuelto hace cuatro meses, una tesis a la que también se adhirió una de las ausencias notables y previsibles en esta asamblea, la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar.

Pero a este final feliz de apoyos mayoritarios a candidatos y programa electoral, le quedaron algunas cuestiones en el tintero. La primera, la resolución que estaba previsto plantear como queja ante la Ejecutiva federal, tras el documento en el que pidió respeto a las bases y que desde hace una semana mantiene abierto un conflicto con la dirección andaluza al ser interpretado como una intromisión. Esta medida queda pospuesta hasta esclarecerse qué o quiénes están detrás de la misiva colgada en la página web de IU.

Otras cuestiones a resolver, pero en el Consejo Andaluz, serán el expediente informativo abierto a la provincia de Jaén y la resolución formulada por un grupo de mujeres que pidió que se replantee el futuro Grupo Parlamentario, ya que la paridad y cremallera de las listas no llega a los encabezamientos, lo que dejará un equipo íntegramente masculino.

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