Muere un joven de 17 años al recibir una puñalada en el botellódromo de Jerez

  • El menor recibió una herida mortal de arma blanca en el abdomen durante una pelea en la madrugada del pasado domingo · El presunto autor, detenido en la zona tras el crimen, fue trasladado al hospital al presentar heridas en la mano

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El fin de semana se tiñó de negro al conocer la muerte de un menor apuñalado en el abdomen presuntamente por un joven de 18 años, identificado como J.D.R., que fue detenido y trasladado al hospital por presentar heridas de consideración en la mano. Los hechos ocurrieron en la madrugada del pasado domingo, cuando se produjo una pelea en el botellódromo que acabó con la vida de Jairo, el joven jerezano de 17 años. 

Según el informe realizado por la Policía Local, concretamente a la 1.47 horas, se inició la reyerta con el resultado del fallecimiento de uno de los implicados por herida de arma blanca, que según fuentes policiales contaba con antecedentes. La versión policial explica además que una de las tres unidades que se encontraba en la zona avistó un "tumulto extraño" a unos escasos 30 metros del lugar donde se hallaba. Cuando llegó, varias personas informaron a los agentes de que se había producido tal agresión y de que el presunto autor, del que también les facilitaron las características físicas, huyó del botellódromo con dirección al parque González Hontoria. Según cuenta el informe policial, los agentes dieron "inmediata" cuenta de los hechos por la emisora a la otra unidad en servicio en el interior del botellódromo, a la vez que se solicitó la presencia de una tercera unidad policial que realizaba el servicio de vigilancia por la zona externa, mientras que ellos, teniendo localizado al presunto autor de los hechos, procedieron a su detención.

La segunda unidad en servicio dentro del recinto se hizo cargo del agredido, comprobando  que presentaba heridas por arma blanca en la zona abdominal y que sangraba "abundantemente". Dos personas que se encontraban en el botellódromo, identificadas como técnico de emergencia y una médico, procedieron a realizar las maniobras posibles tendentes para intentar estabilizar al herido y frenar la hemorragia mientras que no llegaba la unidad del 061.

Cuando llegó el personal sanitario procedió a realizar maniobras de reanimación sobre la víctima durante 45 minutos, no pudiendo más que certificar el fallecimiento del joven pasado este tiempo, iniciándose a partir de esos momentos todo el protocolo necesario para el aviso de juez de Guardia y Policía Judicial, que se ha hecho cargo del resto de intervención e investigación de los hechos.

La versión oficial de la Policía difiere en parte de las que ofrecieron ayer amigos y conocidos de la víctima. Sus más allegados convocaron una concentración en el mismo lugar donde el menor perdió la vida para "rendirle homenaje" y denunciar las deficiencias de estas instalaciones. 

Casi un centenar de jóvenes se dieron así cita anoche en el botellódromo sin entender aún cómo había ocurrido todo, no pudiendo contener las lágrimas al recordar lo sucedido.

Un amigo de la víctima, que se encontraba en la explanada cuando acontecieron los hechos, recordó ayer que "todo pasó muy rápido, en un segundo. Comenzó una pelea y lo apuñalaron. Cuando vieron que el niño (agresor) salía corriendo, la policía se bajó del coche y lo cogieron, otro vino hacia nosotros y llamó a más agentes". 

Ismael Ortega también se encontraba en el botellódromo cuando vio "mucho jaleo de personas. Nos acercamos y vimos a un grupito metiéndose uno con los otros, se separaron y de repente, lo vi en el suelo. La Policía estaba ahí al lado, oyendo el murmullo de la gente, pero no se bajó del coche hasta que no fue apuñalado. No sé el motivo de la pelea, sólo que estaban discutiendo". Otro testigo, Alejandro Navarro, apuntó que "hasta que no apuñalaron al amigo no se bajaron (en referencia a la Policía), pero ya era tarde. Aquí se ponen los agentes a dar vueltas por fuera cada media hora cuando debería estar dentro y más cerca del botellódromo".

José Alejandro Sánchez, vecino y amigo del fallecido, recordó que llegó cuando ya se encontraba la ambulancia atendiendo al joven. A pesar de no haber estado en el momento del suceso, Sánchez apuntó que "querían quitar el móvil a un amigo suyo y al ver esto, Jairo se metió a defenderlo y otro le dio la puñalada por detrás. Hay gente que aquí viene buscando peleas y la verdad es que da miedo estar en el botellódromo". A su lado, la joven Thais de Frutos añadió que "la mayoría de las veces pasa algo que se controla, pero peleas hay siempre. No entiendo cómo para tanta gente como estamos aquí, hay tan poca seguridad, y eso que ayer había la mitad de personas porque en verano la gente no se queda en Jerez". 

Otro de los testigos, que prefirió mantener el anonimato, relató que "estábamos a unos doscientos metros de donde pasó todo. Escuchamos a la gente gritar que había una pelea y cuando me acerqué vi como el chico estaba en el suelo, aún vivo, y cómo sangraba mucho por la barriga". La situación de alarma se extendió por el botellódromo y según este joven los amigos de Jairo "no paraban de gritar, ¡que se muere!". Hasta que la Policía no obligó a los presentes a abandonar el recinto, los jóvenes mantuvieron el silencio a la espera de la llegada de la ambulancia, un tiempo que para muchos de los jóvenes fue demasiado largo. "Allí había muchos policías pero todos esperábamos a la ambulancia que tardó mucho en llegar, entre veinte y treinta minutos", comentó el testigo.

La mayoría de los amigos del fallecido apenas pudieron vocalizar palabras, y los más fuertes sólo declararon que "me encuentro fatal, no me lo creo. Era un chaval bueno. Ha sido todo muy inesperado", como apuntó Javier Fernández. 

Todos los convocados ayer lamentaron lo sucedido y pidieron "justicia", coincidiendo además a la hora de denunciar las deficiencias de esta explanada que cada fin de semana se convierte en la cita para miles de jóvenes. "Aquí deberían poner una ambulancia todos los sábados por si pasa cualquier cosa", reclamó Fernández, al mismo tiempo que una amiga del joven fallecido lamentó que "si hubiera habido una ambulancia aquí, a lo mejor Jairo estaba hoy con nosotros". 

Esta joven, visiblemente emocionada, criticó que "la Policía te para por si estás bebiendo y para bajar la música del coche, pero no te registran para ver si tienes una navaja. En vez de quitar el DNI y multar por los cascos, que se pongan a registrar, porque si multan por los cascos a diez, a siete le quitan una navaja. Eso seguro".

 El menor fallecido fue trasladado al Instituto Anatómico Forense de Cádiz para realizar la autopsia que determine con exactitud las causas de su muerte. Mientras que a última hora de ayer, el presunto autor material continuaba en el hospital jerezano bajo custodia de efectivos del Cuerpo Nacional de Policía. 

Por su parte, el Gobierno local trasladó ayer sus condolencias a la familia del joven fallecido en el botellódromo. La alcaldesa, María José García-Pelayo, agradeció personalmente a las fuerzas de seguridad, tanto Policía Local como Nacional, la "rápida actuación"  que ha hecho posible la detención por parte de la Policía Local en el mismo momento de los hechos del presunto agresor. Asimismo, también destacó la profesionalidad de los servicios sanitarios, "que hicieron todo lo posible por salvar la vida del joven", remarcó Pelayo.

Tanto la alcaldesa como el delegado de Personal, Movilidad y Seguridad, Javier Durá, contaron ayer desde primera hora con el informe realizado por la Policía Local, en el que se confirma que la inmediata detención del presunto agresor ha sido posible porque en el momento de los hechos se encontraban prestando servicio en el botellódromo tres unidades de la Policía Local.

Ante este suceso, Durá reconoció que "ahora mismo en caliente no es momento" para valorar el 'funcionamiento' del botellódromo ni su seguridad, al considerar que "tenemos que esperar. Debe haber un periodo de reflexión para tomar decisiones. Cuando haya serenidad se decidirá lo más necesario". 

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