El PP condiciona el acuerdo de RTVA a un cambio en el modelo de gestión

  • Quiere que el pacto no se quede en el nombramiento del director · Los socialistas advierten que quien esté al frente de Canal Sur elegirá a su "equipo"

Una de las asignaturas pendientes de la legislatura que acaba de comenzar es la elección del nuevo director general de la RTVA. Ni PSOE ni PP han sido capaces de cerrar en estos cien primeros días un acuerdo previsto inicialmente en la parrilla política para junio y pospuesto a septiembre por coincidir con otro pacto programado, la financiación autonómica, y por este mes de congresos de unos y otros. El escollo a superar en esta negociación: los populares quieren ir más allá de simple cambio de nombre en este cargo, quieren también cambiar el "modelo" del ente público. Su propuesta no tiene cabida a los ojos de los socialistas porque "el modelo actual funciona".

La solución no parece estar en la alteración del organigrama tal y como se ha hecho con las presidencias del Consejo Audiovisual de Andalucía y del Consejo de Administración de la RTVA, asuntos desbloqueados gracias a una concesión del PSOE: crear una nueva figura, la vicepresidencia, que ha recaído en ambos casos en el PP. Ninguno de los dos partidos quiere modificar la estructura ni tampoco su reparto. Ya hubo un precedente en 1994, en el que se troceó entre distintos partidos y acabó en fracaso. Lo que quiere el PP son nombres nuevos y nuevas formas de gestión, pretensión a la que los socialistas se cierran en banda. "Lo ideal es llegar a un acuerdo, después poner el nombre del director, y que éste sea quien elijan a su equipo", sostienen desde el PSOE.

Sin embargo, el PP no cede un ápice en su pretensión. De Canal Sur tienen que salir tanto su actual director general, Rafael Camacho, como los demás cargos directivos. "De poco o nada sirve que se vaya él, si todo queda igual. Hay que darle una vuelta a Canal Sur, desde el director general hasta el director de Informativos", reclaman desde el PP, donde se recuerda la experiencia en RTVE cuando tomó posesión Luis Fernández como nuevo presidente de la corporación. "El resto quedó intacto y al poco tiempo ya estaban otra vez los informativos en el punto de mira. No tiene sentido repetir ese error", argumentan.

Creen que en su objetivo no va a haber encuentro con el PSOE. En las conversaciones siempre han dado por hecho que se parte de la premisa de "dar por concluida la etapa de Camacho", pero no creen que los socialistas lo compartan. Están convencidos de que, con la ley de la RTVA en la mano -aprobada en diciembre de 2007 con tres años de retraso-, el PSOE pretende mantener al actual director, pero bajo la pátina democrática que da el nombramiento por el Parlamento.

Y no parecen ir desencaminados. Fuentes socialistas consultadas insisten en que quieren centrar la negociación en exclusiva en el perfil de la persona idónea para dirigir el ente público para más adelante poner nombres sobre la mesa. Ante la pregunta de si eso significa que ya se descarta la continuidad Camacho, prefieren dejar la duda en el aire. Esquivan la cuestión del relevo y obvian la modificación del resto de puestos directivos que, a día de hoy, lo consideran una propuesta "inadmisible" -dentro del PSOE hay quienes no quieren que se mueva ni una sola pieza-. Porque aparte de datos de audiencia y calidad, que convierten a Canal Sur en el operador "más visto en Andalucía" y en la televisión autonómica "más vista de España" consideran que su gestión es, "además de rentable, austera, correcta y eficaz".

Unos y otros dicen tener "voluntad política de acuerdo" para sacar de la "batalla política" a la RTVA, pero "no a cualquier precio". El PP quiere solucionar este capítulo cuanto antes. El PSOE también quiere zanjar este capítulo, pero para ello aconsejan a la otra parte "sosiego".

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